Insomnio

Desperté a las 2:00 a.m. y no pude volver a dormir. No sé por qué. Me dediqué a buscar temas para un cuento histórico que debo entregar pronto, pero encontré nada (si alguien tiene alguna sugerencia…). Al menos comencé un bosquejo para un tipo de cuento en serie que pienso publicar aquí ( lo había anunciado para el 15 de febrero, pero…).

El lunes escucharé las opiniones de los compañeros del taller acerca del último cuento, “El contrato”. Por cierto, agradezco todos los comentarios. Son una ayuda inmensa.

Noto que los dejé en suspenso (“Ok, la cosa esa que mencionas no salió el 15, pero ¿cuándo sale?”). Espero que sea antes del próximo miércoles. Ya inventé el mundo (del cuento), más o menos, y tengo un comienzo pensado. Los nombres de los personajes y el título me están resultando problemáticos (nada nuevo). Quiero que sea un juego interesante con los personajes, tanto para mí, como para ustedes.

También estoy trabajando un cuento medio fantástico, y una colaboración con alguien. Los mantendré informados.

Bueno, basta de excusas… Gracias por leer.

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Cuento: El contrato

Esto fue algo que entregué ayer para una clase. Tenía ganas de jugar con dos personajes.
Como experimento, quiero presentarlo ante ustedes y ver cuál es su opinión. Después haré una comparación de lo que me digan en el taller. Así que, comenten, por favor.

El contrato-Llegó tu hora –dijo Tepes, y apretó el gatillo. Esperó a que el cuerpo de Israel Quintana cayera al piso y lo remató con dos balas más en la cabeza. Guardó el arma en la pistolera escondida en su gabán negro y abandonó el callejón.

-¿Llegó tu hora? –preguntó Mal al verlo salir a la calle-. ¿Qué mierda es esa?

-Perdón, maestro. No se me ocurrió nada mejor–Tepes fijó la vista en el suelo.

-Es lo último que oirá el blanco. Lo menos que puedes hacer es decirle algo original. Estás viendo mucha televisión… lee más; apréndete un verso bíblico… ¡algo, por Dios!

-Sí, maestro –murmuró Tepes.

-¿Cuántos faltan?

-Dos.

-Bien. Tú guías –dijo Mal y, sin esfuerzo, le lanzó las llaves.

Tepes las atrapó en el aire, casi sin mirar. Abrió la puerta del Impala del setenta color marrón, se sentó en el asiento de cuero crema y en poco tiempo se marcharon.

Mantuvieron silencio mientras Tepes conducía. Fijó toda la atención en la carretera. Miraba por el retrovisor cada diez segundos y manejaba con sumo control. El auto no se desviaba ni una pulgada sin que él lo quisiera.

-¿Dónde es el próximo? – Mal rompió el silencio a la misma vez que encendía un cigarrillo.

-Isla Verde. ¿Tienes que fumar?
-Sí –contestó y exhaló el humo hacia Tepes-. Hay que disfrutar cada segundo de vida. ¡Aprovecharse de ella! En este negocio cualquier trabajo puede ser el último.

-¿Por eso te tiras a la jeva del jefe?

-Je, je…Algo así. Tiene buen gusto, ¿qué quieres que haga?

-¿Quién? ¿El jefe o ella?

-Los dos –respondió Mal, a carcajadas.

Tepes sonrió en silencio. Permanecieron así unos minutos.

-¿Qué les dices? –preguntó Tepes.

-¿A los blancos? Trato de pensar en algo cómico… que se vayan con una sonrisa al menos. El chiste final, supongo.

-¿Cómo puedo aprender eso, maestro?

-No sé… Tal vez si aprendieras a disfrutar más. Siempre te veo entrenando… nunca te relajas.

-Es que quiero ser el mejor.

-Mira, te digo esto con toda honestidad, pero que no se te vaya a la cabeza, ¿eh? –dijo Mal, serio-. Creo que ya lo eres. El mejor, digo. Eres un tipo frío, sólo piensas en el trabajo. He visto veteranos que quisieran ser tan eficientes. Pero tienes que entender que en cualquier momento, algo puede ir mal, y ¡puf!, eres el mejor cadáver. La mala leche nos cae a todos.

-Gracias, maestro.

-Olvídalo. Sólo prométeme que te irás a dar unas cervezas después, ¿sí?

-El alcohol te hace lento. Mi cuerpo debe ser como un templo, maestro. No lo puedo profanar.

-Bebe una al menos. Después rezas un Ave María, o algo.

Tepes sonrió y dijo:

-Lo haré.

-¡Ése es mi pupilo! –dijo y le dio un espaldarazo.

-Estamos cerca –dijo Tepes, otra vez serio.

-Oye, aquel es el apartamento de Eunice –dijo Mal, apuntando a un balcón dos edificios más abajo-. ¿Qué tal si voy y echo un polvo en lo que tú te encargas de esto?

-No creo que sea correcto, maestro.

-¿Ya se te olvidó lo que dije? Hay que aprovecharse de la vida… o la jeva del jefe, lo primero que venga. Trataré de no tardarme mucho –dijo Mal, sacando un cigarrillo de la cajetilla que tenía en el bolsillo de la camisa-. Aunque tal vez sea mejor que vaya después de terminar con el segundo blanco… ¿Quién es?Tepes estacionó el auto detrás del edificio al que Mal había apuntado y apagó el motor.

-Hoy es un buen día para dejar de fumar, maestro.

-¿Eh? –dijo Mal. Miró a Tepes y vio la pistola que éste le apuntaba a la cabeza. La sonrisa desapareció un momento, pero regresó-. ¿Ves? Eso es lo que te digo… un poco de humor.

Tepes apretó el gatillo. Tomó el encendedor de la mano de Mal, aún caliente. Salió del auto y abrió el baúl. Abrió un contenedor lleno de gasolina y enjuagó un trapo y regó todo lo que pudo del auto con el líquido. Encendió el trapo y lo lanzó encima del cadáver de Mal.

En silencio, mientras las llamas consumían al Impala, se dirigió al apartamento de Eunice.

Una hora más tarde, después de terminar con el tercer blanco, entró a un bar cercano. Ordenó una cerveza y le pidió un cigarrillo a una mujer sentada al lado. Usó el encendedor de Mal y notó que tenía letras doradas grabadas en un lenguaje desconocido. Lo leyó varias veces, hasta entender.

“Si fumare morí. Si non, ídem.”

Comenzó a reír, sin importarle las miradas de los demás.

Fin

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Otro meme… 15 pequeños placeres…

Semejante a los cinco extraños hábitos, pero esta vez son los quince placeres pequeños que le robo a la vida. ¿Gracias? a La Madam

1. Tocar un acorde con la guitarra eléctrica. No suena muy bien que digamos, pero por un microsegundo, me siento súper.

2. El primer sorbo de café por la mañana, entre más temprano, mejor. Si es un día bonito, mejor aún.

3. Un cigarrillo con ese café. Dañino, pero rico.

4. Escuchar una buena canción por primera vez, de esas que quisieras escuchar continuamente.

5. Leer un cuento excelente por primera vez.

6. Sentarme en un lugar cómodo a leer cómics.

7. Ver una película espectácular.

8. Asado de cordero… me encanta.

9. Stuffing durante el día de acción de gracias… también me encanta.

10. Acostarme en una cama fría.

11. Jugar un buen juego de video.

12. Escuchar un buen chiste.

13. Hacer algo bien o ayudar a alguien.

14. Hacer maldades (ying y yang, supongo).

15. Caminar cuando hace frío (vestido adecuadamente, claro).

Hay más, pero son quince. Ni más, ni menos…

Ahora, exhorto a los siguientes a que hagan lo mismo:

1. Neftalí
2. Ernesto Darién
3. Isabel
4. Siumell
5. Iva

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Crea tu propia estación de música

Encontré esto ayer y me ha impresionado. Se trata del Music Genome Project. Es un programa en una página del internet que te pregunta qué música te gusta y escoge música semejante para que la escuches. Mejor aún, es gratis.
El progrma no reconoce mucha música latina, pero estoy seguro que entre más usuarios de latinoamérica tengan, más ampliarán su selección musical.
Para más información, visite aquí: www.pandora.com.

Quiero dejarles saber que tengo algo nuevo planificado para esta página comenzando el 15 de febrero (nada que ver con el día de consumeri… digo, San Valentín). Pendientes…

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Odio estar sin agua…

… especialmente cuando tenía ganas de darme un baño con calma y agua caliente. Grrr.

No tengo nada más que decir.

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Mini cuentos

O microcuentos, o micro relatos… o como quieran llamarlos. Son breves, con finales sorpresivos o irónicos. Y fue el primer ejercicio del taller. Dos mini cuentos. Admito que no me gusta mucho trabajarlos, pero disfruto leerlos. Aquí les dejo los dos, primero como lucen ahora y después como eran antes de pasar por el escrutinio del taller, con una breve explicación de lo que trataba de hacer.

Mini cuento I

Cómo Nav’yal escogió experimentar con sus torturas

Uno tras otro, escogieron sus nombres, poderes e historia.
Nadie sabía qué podría escoger Nav’yal, maestro de tortura del antiguo reinado estelar. Era una leyenda, temido por todos, hasta Reiss’yul, líder d elos Matni. Inventaba y llevaba acabo torturas que desafiaban la definición de las palabras “crueldad”, “sufrimiento” y “dolor”. Crearon una palabra nueva para definir ese nuevo concepto.
Cuando le tocó el turno a Nav’yal, agarró un arco y flechas y dijo:
-¿Qué les parece “Cupido”?

Mini Cuento II

El secreto

-He venido a conocer cómo ser el más poderoso –dijo Marfus el Rojo, con la última reserva de energía que le quedaba.
-Muy bien, te diré – respondió Arquius el Sabio e hizo un gesto.
De repente, Marfus apareció en su hogar, adolorido en la parte inferior del brazo derecho. Era un tatuaje recién pintado que leía:
“Jamás reveles tus secretos.”

Así quedaron después de considerar lo que mis compañeros mencionaron en el taller. Ahora les presento como eran antes…

No tan mini cuento I

Cómo Nav’yal escogió experimentar con sus torturas

Los Matni decidieron escoger otras formas para así poder manifestarse ante los hombres. Se llamarían “Dioses” y representarían ideas, tendrían poderes maravillosos y serían adorados por los habitantes de ese tercer mundo del sistema Sol.

Reiss’yul, líder de por vida de los Matni, escogió el nombre Zeus y manifestaba su voluntad con relámpagos. Sal’yel, general de las tropas, se llamó Ares y enseñó al hombre a guerrear con más eficacia. Dorm’yil, administrador de los calabozos, se nombró Hades y construyó la cárcel más ambiciosa que jamás pudo imaginar.

Uno tras otro, escogieron sus nombres, poderes e historia.

Nadie sabía qué podría escoger Nav’yal, maestro de tortura del antiguo reinado estelar. Era una leyenda, temido por todos, hasta Reiss’yul. Inventaba y llevaba acabo torturas que desafiaban la definición de las palabras “crueldad”, “sufrimiento” y “dolor”. Crearon una palabra nueva para definir ese nuevo concepto.

Cuando le tocó el turno a Nav’yal, agarró un arco y flechas y dijo:

-Este mundo es fértil para experimentar con esto que han llamado “amor”. ¿Qué les parece “Cupido”?

No tan mini cuento II

El secreto

Marfus el Rojo soñaba con ser el mago más poderoso del mundo. Había dedicado décadas al estudio de las artes necrománticas. Conocía los hechizos antiguos y se mantenía corriente de los más innovadores. Dedicaba todo su tiempo a la investigación de las energías tanto sagradas como diabólicas, tanto de agua como de fuego.

Se decía que sólo Arquius el Sabio, antiguo discípulo de Merlín, era aun más poderoso. Llegó a la conclusión que como único lograr su ambición sería conociendo los secretos de Arquius y se dispuso a encontrarlo.

Se batió con la Orden del Frío, el Clan de la Eterna Fuente, Dolfus el Poderoso y muchos más para averiguar donde vivía Arquius. Sufrió la pérdida del ojo derecho e incontable cicatrices, pero logró su propósito.

Viajó al Tibet y atravesó la jungla, escaló montañas y, al borde de morir de frío, al fin llegó al Palacio de la Sabiduría, donde Arquius lo recibió.

-He venido a conocer cómo ser el más poderoso –dijo con la última reserva de energía que le quedaba.

-Muy bien, te diré – respondió Arquius e hizo un gesto.

De repente, Marfus apareció en su hogar con un tatuaje de letras rojas en la parte inferior de su brazo derecho que leía:

“Jamás reveles tus secretos.”

Bueno, en el primero quería jugar con la idea de seres de otro mundo llegando a la tierra y escogiendo aspectos para asombrar al hombre. Luego se convertirían en lo que conocemos como mitología. En la versión de antes del taller, me di cuenta que los primeros dos párrafos sirven para ubicarme a mí, pero son innecesarias para el lector, especialmente en este tipo de género.

En el segundo, quería contrastar los magos como Merlin o Gandalf con los ilusionistas como David Copperfield o Penn & Teller. Al acortarlo, creo que se pierde el contraste, pero mejora como cuento.

Como son tan breves, me pareció buena idea presentarlos aquí después y antes del taller. Así pueden ver un poco de lo que ocurre en los talleres de cuento.

Ahora espero el veredicto para el cuento que entregué. También se me han ocurrido dos o tres ideas para esta página y espero compartirlas con ustedes pronto. Hasta luego…

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