Juego basado en cuento de Cortázar

Me topé con esto hoy: http://www.kongregate.com/games/PurpleTree/rabbits-for-my-closet?sfa=permalink

El video juego se basa en el cuento “Carta a una señorita en París” de Julio Cortázar. No es Grand Theft Auto ni nada por el estilo, pero ofrece diez minutos de diversión. Lo puedes jugar en Español o Inglés, solo debes hacer clic en la parte de abajo, mano izquierda.

Ahora que lo pienso, tal vez sí se podría hacer un juego de “La autopista del sur” estilo GTA.

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La mejor parte del día

$1,000 en multas y recargos, $31 en sellos, $25 en médico y fotos, $.50 en copias y 6 horas después, al fin logré renovar mi licencia de conducir.  Aunque no tengo automóvil, la licencia de conducir es necesaria en un lugar como Puerto Rico, donde el concepto de una acera es un poco de concreto que puede medir 6 pulgadas. Quisiera que eso último fuera exageración, pero no es así. Basta con un paseo por el Condado para comprobarlo.

La colecturía de Hacienda tiene un escritorio que mide más de cincuenta pies de largo. Ahí trabajan cuatro personas en total; menos, cuando uno de ellos almuerza. Una de esas personas no hace nada más excepto trabajar con todo lo relacionado a la Lotería. Si no hay nadie con un asunto de la Lotería, se dedica a hablar con un Policía y otros empleados del Centro Gubernamental de Minillas.

Debo admitir que los funcionarios fueron muy pacientes y respetuosos conmigo. Comprendo que es un trabajo difícil, que requiere atención al detalle, conocimiento de no sé cuántos reglamentos y el trato con personas que no están preparadas para escuchar algunas malas noticias. Además, el equipo que utilizan es obsoleto. Hay teléfonos en el mercado que tienen más poder de computación que las antigüedades que utilizan en Hacienda.

Cuando salí de la colecturía, había más de 25 personas en fila.

Una vez pagué las multas, tuve que ir a una oficina del Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP) para enseñarles el recibo de pago y para que borren las multas de mi archivo. Era el primero en fila y aún así me tardé veinte minutos. La funcionaria fue muy amable.

Mi búsqueda épica me llevó al Centro de Servicios al Conductor (CESCO) en Río Piedras para someter mi información y me dieran mi licencia nueva. Todo iba bien hasta las 3:45 p.m., cuando el sistema decidió morir. Ya me habían llamado para recibir la tarjeta, pero nunca salió de la impresora. Como si no existiera, las empleadas comenzaron a hablar en secreto y apuntar a la oficina del director, mientras yo permanecía parado en espera de la licencia. A las 4:00 p.m. recogieron sus cosas y se fueron dejando todo en manos del Director. Y por todo, me refiero a que él tuvo que procesar a los ciudadanos que habían llegado justo antes de cerrar, tomarles las fotos y luego expedir tarjetas. Solo. El guardia de seguridad se quedó con él.

El sistema funcionó otra vez y, al fin, luego de 6 horas, obtuve mi licencia renovada.

Salí horrendo en la foto, por cierto.

Antes de todo este asunto de renovación, fui a una cita con el podiatra. Allí me inyectó un anti inflamatorio en el talón del pie. La aguja medía 3 pulgadas (nuevamente, no exagero). Esa fue la mejor parte del día.

Y ahora, trataré de escribir.

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Casa Biblioteca Concha Meléndez

Ayer participé en la grabación de una promoción para una serie de charlas que se llevarán a cabo en la Casa Biblioteca Concha Meléndez. Antes de que me tocara grabar, tuve la oportunidad de subir al segundo piso de la casa, que es donde se preserva la biblioteca. Por supuesto, esta preservación depende del uso que se le dé a esta instalación. Luego de permanecer cerrada por varios años, el Instituto de Cultura prestó la casa como centro de operaciones del Festival de la Palabra.

El objetivo ahora es revitalizar la Casa Biblioteca como espacio cultural y literario. Para los escritores, es fundamental contar con espacios como estos. Por eso, habrá una serie de charlas y talleres en la Casa Biblioteca. Pronto se harán anuncios importantes acerca de estas actividades. Mi charla será el 2 de diciembre (más detalles según los tenga).

Cada uno de nosotros puede ayudar a preservar la casa. Si desean participar o tienen amigos que les interesaría, por favor, rieguen la voz.

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¿Por qué soy escritor?

Soy escritor porque la vida es injusta. Quise saber cómo es el futuro. Quise visitar la antigua Roma. Quise saber cómo es la vida de un mago. Quise saber qué piensa un inmortal.

Sin embargo, nadie se ha inventado una máquina del tiempo, los magos no existen o saben esconderse muy bien y los inmortales prefieren pasar desapercibidos.

Por tanto, lograr todos esos deseos depende de mi imaginación. Y, por suerte, me gusta compartir lo que descubro.

Por eso, soy escritor.

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Tu almuerzo electrónico

Para los que me han preguntado por “El desahucio – un cuento de Santurtzi”, los pongo al día. Este cuento está disponible en un archivo tipo PDF. Se puede leer con un programa sencillo como Acrobat Reader.
También hay una versión tipo libro electrónico que puedes bajar por medio de Amazon.com y leer con un aparato Kindle. Si tienes un teléfono “inteligente”, como un iPhone, un Blackberry o un Android, puedes bajar la aplicación de Kindle para tu dispositivo y leerlo. Ambas versiones las puedes bajar con .99 centavos estadounidenses.

Es un cuento con humor y crítica al estilo del personaje de Santurtzi (si no conoces a este personaje, en esta página puedes leer gratuitamente otro cuento sobre él). Hay un fragmento aquí.

Has clic aquí para la versión en PDF (solo requiere abrir una cuenta con Paypal):

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Pulsa aquí para comprar la versión Kindle en Amazon:

A todos los que lo han leído, muchas gracias por sus comentarios. A los que no, los invito a apoyar siempre la literatura hispanoamericana. Estoy seguro de que el cuento les gustará. Buen fin de semana.

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