Balzac a propósito de los padres

Un padre que brinda todo lo humanamente posible a sus dos hijas presumidas y otro que solo le provee lo más básico para subsistir a su única hija, a pesar de su gran riqueza: estos son dos personajes dentro de la obra de Honoré de Balzac, el escritor del siglo XIX.

 

El viejo Goriot

El primer sujeto es el Papá Goriot, de la novela epónima y una de las primeras grandes obras del escritor. Cuando lo conocemos, Goriot es un pobre diablo en una pensión en Montmartre. Es un hombre solitario, cuya casera se aprovecha de su ya casi extinta riqueza. Goriot hizo su fortuna en tiempos de escasez: cuando no se podía hacer pan en la Francia revolucionaria, se las ingenió para confeccionar pasta. Se casó, tuvo dos hijas y dedicó todo su ser a las dos criaturas. Mas, como mencionado, lo conocemos ya en el ocaso de la vida. Sus hijas son malagradecidas y solo lo visitan cuando necesitan dinero, a pesar de ambas estar casadas con ejemplares de la alta sociedad parisina. Son dos mujeres vanidosas, frívolas, que se conforman con su falta de felicidad tan solo por estar cómodas en sus vidas. Han calculado sus matrimonios para poder vivir bien, pero sin pasión. Sus maridos están en bancarrota o no les provee dinero para divertirse, según el caso particular. Tienen dominio sobre ellas, ya sea por titularidad o por dejarlas sin recursos económicos. Hasta aprueban o desaprueban de sus amantes pretendientes.

 

Para satisfacerlas y sentir al menos un poco de amor, Goriot vende sus pocas pertenencias cada vez que vienen a pedirle dinero. Tiene que cambiar de habitación en la pensión por falta de recursos. Cambia del piso más aclimatado a uno más frío; luego, morirá de neumonía. Sus hijas, ya sin razón para visitarlo porque no le queda ni un centavo, no logran ni despedirse de él por última vez. Goriot entabla una amistad con Eugene de Rastignac, un joven de provincia que desea introducirse en la sociedad parisina. Es iluso al comenzar, mas poco a poco perderá esa inocencia y aprenderá cómo es que se opera en la capital. Es el único que muestra compasión por Goriot y es quien lo acompañará en su lecho de muerte mientras le miente y le dice que sus hijas están allí, despidiéndose de él para que el viejo se vaya a la tumba con algún consuelo. Eugene sostiene una relación con una de las hijas de Goriot, pero las acciones de la mujer lo desencantan y se comporta como un hijo, más que las dos hijas del viejo.

 

Balzac quiere mostrarnos cómo el amor desmedido, sin disciplina y sin fomentar la independencia de los retoños pueden convertirlas en personas inútiles en el mundo. Es una crítica poco balanceada, sin embargo, ya que estamos hablando de una sociedad en la que la mujer era, para todos los propósitos, una posesión más del hombre. Balzac intenta, bajo su propia admisión, ser un mero observador, sin juzgar a sus creaciones, pero fracasa en el intento con estas dos jóvenes.

 

Si bien Goriot es un personaje patético, el viejo Grandet, padre de Eugenie Grandet, de la novela epónima, es todo lo contrario. Este es un hombre de negocios adinerado, que vive en una provincia en vez de la ciudad. Grandet es la avaricie encarnada, semejante al avaro de la obra de Moliere, pero sin la comedia. No quiere utilizar su dinero para médicos, comida ni comodidades básicas, como calefacción durante los meses invernales. Llega al punto en que los mismos lectores se cuestionan para qué quiere tanto dinero, si no piensa utilizarlo. Todo en su vida pasa a un segundo plano: la obtención de la riqueza es su único motivo de vida y piensa que debe ser lo único que motive a los demás también. No se arrepiente ni en su lecho de muerte.

El viejo Grandet fuerza a Eugenie a vivir cohibida del mundo exterior. A pesar de poseer una fortuna, el mero acto de conseguir mantequilla para presumir ante su primo, de quien se enamora locamente, requiere un esfuerzo y astucia. Sin embargo, la muerte de su padre y el maldeamores que le causa su primo luego de abandonarla por otra le brindan una fortaleza inesperada, tanto para los demás personajes como para los lectores, a la joven.

 

Balzac muestra dos personajes opuestos, cuyas acciones afectan directamente a sus hijas. Goriot muere por ellas, mientras que Grandet, aunque no se podría decir que no ama a Eugenie, ciertamente ama más al dinero. A la larga, Balzac ofrece dos visiones de padres diferentes, sin juzgar cuál sería mejor o peor. Ambos maltratan de cierta manera: uno con amor, el otro con avaricia. Todo parte de la Comedia Humana de su creador.

 

 

 

 

 

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Reseña: No a los unicornios

Conflicto por los unicornios 

Los unicornios son animales fantásticos que han inspirado un sinfín de cuentos, tirillas y canciones. Tanta ha sido su fama que hasta la cultura popular de internet se ha saturado con la imagen de estos animales, como panacea contra todo lo malévolo en el mundo. No a los unicornios, del puertorriqueño C. J. García, presenta la simpática perspectiva de un niño que está harto de estos animales mitológicos.

La trama gira alrededor de Juan José, un joven estudiante opacado por las hazañas escolares de Eugenia, su gemela fraterna. La hermana es muy inteligente y precoz, mientras que el protagonista es tímido, tiende a tartamudear cuando está nervioso y sufre de cierto grado de obesidad. Eugenia está obsesionada con los unicornios y decora todo lo que puede con ese motivo, hecho que ya harta a Juan José. Un día, los mellizos deben dar, en clase, un informe oral acerca de su animal favorito. Eugenia, por supuesto, desea hacer el suyo de los unicornios. Este tema es vetado inicialmente por la maestra, porque el unicornio no es un animal real. Juan José, por su parte, lucha con su timidez y su indecisión para escoger un animal como tema. El asunto se complica cuando el protagonista se topa con un animal muy extraño en su casa.

No a los unicornios es una historia de situaciones cotidianas y ocurrentes, en las que el autor logra construir personajes memorables, con personalidades muy bien definidas. Durante la trama, logra incorporar temas como el arte, la historia, la biología, y hasta la sicología, de una manera ágil, sencilla y eficaz. C.J. García nos cuenta una historia entretenida, en la que los lectores de todas las edades aprenderán algo y reflexionarán. Es una lectura fácilmente recomendable tanto para lectores principiantes, como para aquellos que, como yo, disfrutamos leer, aunque ya tengamos 44 años.

No a los unicornios

C. J. García

Ediciones SM, 2016

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en enero 29 de 2017.

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