Reseña: Té en la avenida Mercurio

Sexo, ciencia y música

La música, la física, los vicios, el amor y la muerte, entre muchos otros temas, son los componentes del libro de cuentos Té en la avenida Mercurio, del joven autor puertorriqueño Eric Rivera. Es un volumen que contiene veintisiete relatos en más de doscientas páginas, que es bastante impresionante para un autor novel.

Té en la avenida mercurio 001Muchas de las narraciones involucran la metaficción, en la que los textos se relacionan con otras obras o con el proceso en sí de escribir. Por ejemplo, en “Conversación con mi difunto favorito”, el protagonista habla con el autor del cuento acerca de su estado incorpóreo en el más allá, a la vez que intenta convencerlo de que escriba sus nuevas composiciones desde su estado de muerto. La narración también incluye dos pasajes de libros antiguos que tienen que ver con hablar con espíritus y hasta una breve anécdota sobre las investigaciones sobre la muerte que supuestamente hizo Jorge Luis Borges. Otros ejemplos de metaficción tienen que ver con diferentes autores que intentan escribir sus obras y son antagonizados por los personajes, la trama o el bloqueo ante la página vacía.

Otra tendencia en el volumen es la utilización de conceptos científicos para crear los relatos, como sucede en “Efecto Doppler”. Este narra un encuentro erótico de asfixie y lo mezcla con la manera en que se perciben las ondas sonoras entre cuerpos en movimiento. El aspecto de la audición está muy presente en muchos de los cuentos de Rivera-Martínez, como se puede apreciar en los títulos de algunos de sus relatos, como “Rapsodia y plenilunio en Mi bemol” y “Suite en La menor”, entre varios otros, además de los que lo incluyen sin mención en el título.

El tema del erotismo quizá sería el tercer tema prevalente en los cuentos. El autor, en muchas ocasiones, juega con el lenguaje y crea palabras con aras de describir actos u órganos sexuales a modo de eufemismo. Dos de estos cuentos que sobresalen serían “Por el rojo de la perversión” y “La cigüeña”. Con Té en la avenida Mercurio Eric Rivera-Martínez muestra su capacidad para desarrollar narraciones inspirados en una gama diversa de temas, de complejidades inusuales. Será interesante leer el resultado según vaya puliendo su prosa.

Te en la avenida Mercurio

Eric Rivera-Martínez

Edición de autor, 2016

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en mayo 21 de 2017.

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Reseña: Cuadernos de poesía 19

Legado de una poeta

Cuadernos de poesía 19, de Anjelamaría Dávila Malavé recoge poemas de Animal fiero y tierno (1977) y La querencia, que se publicó en 2006, tres años luego de su muerte.  El libro está ilustrado por Martín García Rivera e incluye al menos un grabado para cada poema. Desde un punto de vista puramente estético, el libro es una obra de arte. Literariamente, también lo es.

Cuadernos de poesía 19 001Luego de una lectura, se puede percibir un contraste entre la poeta del 1977 y la publicada en el siglo XXI. La selección de Animal fiero y tierno muestra a una autora fascinada por la vida, por su belleza al igual que sus desavenencias. “Aquí”, por ejemplo, trabaja el tema de la nostalgia y las personas que se ausentan de nuestras vidas. “Será la rosa”, uno de sus poemas más conocidos, refleja, a través de la figura de la rosa, cómo la naturaleza puede ser tan resiliente y perseverante dentro de su belleza innata, aun contra un mundo que atenta contra ella en todo momento. Se puede desprender un aire de optimismo, y amor a la patria y a la vida en sí.

La Anjelamaría de La querencia, sin embargo, parece otra persona, más por su tono y fijación en la estructura de sus poemas que otra cosa. Esta poeta es combatiente y confrontativa. No deja duda de que ella no es alguien que se vaya a intimidar por el mundo o el hombre, sea blanco o sea machista, ni nadie. Parece lanzar un reto: “soy así y no pienso acomodarme a tus gustos”. Hasta los títulos demuestran un carácter fuerte, como sucede en “Déjenme sola”, que advierte que, aunque sufre, prefiere superar su dolor bajo sus propios términos: “DÉJENME QUE ME JODA / —que esto pasa—”, sentencia. Se puede palpar una lucha constante contra el machismo, el conformismo, el qué dirán y hasta el propio cuerpo. Se percibe, además, que le presta más atención a la forma y la estructura de los poemas, tanto en el plano visual como en el contenido. Dávila Malavé juega con los espacios, como sucede en “Ahora soy otra”, y la tradición del soneto en “Menstrual y temblorosa”.

Los amantes de la poesía, particularmente la puertorriqueña, hacen bien en añadir este tomo a sus bibliotecas. Se nota que fue un proyecto armado con dedicación, gusto y atención al detalle, que halagaría, merecidamente, a la poeta.

 

Cuadernos de poesía 19

Anjelamaría Dávila Malavé

Instituto de Cultura Puertorriqueña, 2016

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en mayo 21 de 2017.

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Reseña: Una fiesta azul y Mitos del pueblo taíno

Cultura puertorriqueña para los peques

En el catálogo del Instituto de Cultura de Puerto Rico existen dos libros infantiles que resaltan tanto por su contenido literario como por su artesanía artística. Se trata de Una fiesta azul, de Georgina Lázaro León, e ilustraciones de Jonathan A. Vega Colón, y Mitos del pueblo taíno, basado en el escrito de fray Ramón Pané, “Relación acerca de las antigüedades de los indios”. Este libro cuenta con un prólogo de Mercedes López-Baralt y bellas ilustraciones de Arlene Ruiz Isemberg.

Una fiesta azul 001En Una fiesta azul, a los delfines Serafín y Adelina los ha invitado a una gran cena en honor al nacimiento de las tortugas tinglares en la costa de Salinas. El libro, escrito en verso, narra las preparaciones que los protagonistas deben llevar a cabo para poder asistir a la mencionada fiesta.

Serafín y Adelina visitan a Ana Aleja, la almeja, para conseguir collares de perlas. También visitan a Estrada, el pez espada, para que les dé el frac o la vestimenta formal de Serafín. A Elena, la ballena, le encargaron el traje de Adelina. En el camino que los lleva a encontrarse con Elena, se pierden. Entonces, aparece Malena, una sirena, que los lleva a su destino. Mientras que la mamífera gigante confecciona el traje para Adelina, les habla a los delfines acerca de la fiesta, la comida que servirán y el hecho de que ella no está invitada, muy a su pesar. Al final, luego de terminar con todos los preparativos, solo les toca esperar quince días hasta el gran evento.

Como siempre, Georgina Lázaro cuenta una historia rimada ocurrente y divertida, con versos como “Amigos, ¿qué les pasa?/Los noto preocupados,/agobiados, pasmados,/nerviosos, demacrados” y “Lo que daría por ir…/Habrá una buena orquesta,/la de Omar Calamar;/él solo hace una fiesta”. Las ilustraciones, además, atraen la atención por su estilo y lo colorido de las escenas. La calidad del papel, ciertamente, resalta el arte de Vega Colón.

Mitos del pueblo taíno, por su parte, presenta justo lo que promete el título. El libro funciona como una minienciclopedia infantil de los taínos: hay un tema que se explica, utilizando las palabras de fray Pané, y se ilustra coloridamente, teniendo en mente el público al que se dirige. El prólogo de López-Baralt pone en contexto los temas que trabaja el libro al explicar cómo fray Pané recopiló la información de la tradición oral de los indígenas y aclarar otros puntos importantes que no se mencionan directamente en las entradas.Mitos del pueblo Taíno 001

La entrada de Atabey, por ejemplo, lee así: “A la madre de Yúcahu la llaman Atabey. A Atabey la conocen por cinco nombres. Los otros cuatro nombres de Atatabey son: Yermao, Guacar, Apito y Zuimaco. Estos que escribo son los nombres que tiene en la isla Española, de las otras islas no sé cosa alguna porque no las he visitado nunca”.

Ambos libros son muy atractivos para su público. Los dos imparten conocimiento ambiental e histórico, respectivamente, de manera entretenida con visuales artísticos muy atractivos. Esperemos que este tipo de iniciativa continúe en el ICP.

Una fiesta azul

Georgina Lázaro León

Mitos del pueblo taíno

Fray Ramón Pané

ICP, 2016

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en mayo 14 de 2017.

 

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Reseña: La denuncia gráfica

Caricaturas controvertidas

En 1905, el artista Julio Medina publicó en la revista La independencia una caricatura del gobernador de Puerto Rico, Beekman Winthrop. Por esta caricatura, fue condenado y encerrado en prisión un tiempo. Hoy día, podemos observar la crítica hacia el gobierno desde la perspectiva de Planeta Kike, Pepito y De la Nada, que son caricaturas, cómics y animaciones, respectivamente. Por los adelantos de la época, en lugar de publicarse en un medio impreso, se difunden por las redes sociales y disfrutan de gran popularidad. Si algo ha demostrado la historia es que las imágenes de estas mentes creativas suelen ser fuente de fastidio para los que son criticados. En La denuncia gráfica, de Marisa Rosado y Tony Mapeyé, podemos recordar o aprender, según sea el caso, de otro tomo en la historia de la caricatura de protesta en Puerto Rico.

La denuncia gráfica 001El libro documenta la historia de la dirección del Instituto de Cultura Puertorriqueño (ICP), durante los años 1979 y 1983. En esos tiempos, el gobernador Carlos Romero Barceló, involucrado en los escándalos del Cerro Maravilla y los abucheos del público en los Juegos Panamericanos, tomaba medidas para dirigir y menospreciar la cultura del País. El ICP, que por años había disfrutado de una encomienda más allá de líneas partidistas, estuvo a cargo de la Dra. Leticia del Rosario, cuya especialidad era en Física, en vez de en Humanidades. El conflicto se suscitó desde la perspectiva de lo que constituye el universalismo en el arte y la cultura: un bando abogaba por ignorar la identidad nacional, y el otro discutía que dicho universalismo sin raíces no existe. El libro de Rosado y Mapeyé documenta, a lo largo de las caricaturas publicadas de manera anónima en el periódico interno El fotutazo, los sucesos de esos cuatro años. Esta época incluyó protestas, manifestaciones, despidos y hasta la intervención de policías encubiertos.

Según los autores, el libro contiene solo una muestra de las caricaturas que se publicaron en la época. Muchas de las caricaturas publicadas en estos años, según nos cuentan, se han perdido, debido a la naturaleza clandestina del arte, tanto de su vía de publicación, como la de sus autores, que evitaban la persecución política desde el anonimato.

Es menester mencionar que La denuncia gráfica solo menciona un lado de la historia, sin deseo aparente de lograr objetividad. En las pocas ocasiones en que se muestra el punto de vista de la administración de turno, se hace para contextualizar las caricaturas a las que se refieren, como sucede con la columna editorial “Las vacas sagradas”, de la mencionada exdirectora. No obstante, el libro sí ofrece una mirada a cómo puede utilizarse el arte como vehículo de protesta. En los tiempos que se avecinan, no está de más recordar otra herramienta de denuncia y protesta.

La denuncia gráfica

Marisa Rosado y Tony Mapeyé

Editorial Luscinia C.E., 2016

Esta reseña se publicó orriginalmente en El Nuevo Día en mayo 14 de 2017.

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