Si hay algo que puede obtenerse de los documentos de Wikileaks es que los gobiernos del mundo mienten como requisito de operación. No nos deberíamos sorprender de que el Gobierno de Puerto Rico actúe de la misma manera. De momento, podemos ver la situación en la Universidad de Puerto Rico como ejemplo, pero no nos debemos limitar a ello. La Ley Siete, la venta de la Telefónica, el Cerro Maravilla, el asesinato de Filiberto Ojeda, la tortura de Pedro Albizu Campos y la constante promesa de una resolución de estatus político son algunos de los muchísimos ejemplos.

El paro actual y la huelga con la que amenazan los estudiantes se debe a la imposición de una cuota de $800 para pagar un déficit presupuestario de la Universidad. Al menos, eso es lo que alega el Gobierno. Existe amplia evidencia de que el déficit se debe al mal manejo administrativo de la Institución, igual como sucede en todas las organizaciones públicas del País. Con entrar al portal de iupileaks.com basta para ver los documentos que señalan cómo se ha despilfarrado el presupuesto de la Universidad. Entre demagogia partidista, nepotismo ideológico y organización burocrática, ninguna institución gubernamental funciona como debe. La verdad es clara: una cuota de casi mil dólares es abusiva y ni siquiera las universidades privadas cobran tanto.

Una universidad pública constituye un bien al País a largo plazo. No es un bien que podamos cuantificar fácilmente, ya que solo el individuo sabe qué aprende en su educación formal. Esta creencia es compartida por cualquier persona sensata. Nuestros gobernantes saben esto; no es un secreto. Lo que sucede es que no les importa. El político, por naturaleza, está limitado a buscar el bien a corto plazo y a su mejor beneficio. Si coincide con el bien de sus constituyentes, la mayoría de las ocasiones es incidental. De no funcionar así, su carrera política muere.

Cada acción tomada por el Gobierno ha sido para provocar reacciones de protesta y de violencia. Los estudiantes han protestado con consecuencia y firmeza. Si crees que los encapuchados que rompieron los cristales de los vehículos de seguridad contratada son estudiantes, pues te vendo un puente a un precio barato. Las imágenes muestran obviamente cómo las furgonetas esperaban porque estallaran sus cristales, antes de arrancar. Luego, muestran cómo los “guardias” de Capitol Security blindaban los mismo palos y bates que se habían usado contra los vehículos.

El paro de las 48 horas concluyó anoche y la acción inmediata del Gobierno fue tomar la Universidad con la Policía Estatal. Sabemos que es otra medida calculada para incitar la confrontación y que el ciudadano promedio crea que los estudiantes han formado otro lío para el País. Tal vez el Gobierno no se ha dado cuenta de que el público televidente es un poco más sofisticado de lo que creen. Solo aquellos fanáticos de la administración actual niegan que todo haya sido un montaje.

Les toca a los estudiantes darse cuenta de esto y luchar de una manera inesperada contra el Gobierno. Un llamado a huelga no rendirá fruto y se deben tomar medidas para no actuar como el Gobierno espera que el estudiantado reaccione. Además, hay que buscar armas que no sean dañinas para el bando que las use. Otra huelga solo perjudicaría a los estudiantes y lograría el propósito del Gobierno. No hay beneficio para el estudiante bajo estas condiciones.

El sistema gubernamental es sumamente vulnerable dada su burocracia. Se le hace imposible adaptarse a tácticas fluidas, ya que su tiempo de reacción es demasiado largo. Los estudiantes, y eventualmente la ciudadanía, tendrán que utilizar estas tácticas, si es que esperamos superar los retos del siglo XXI y vencer a esta monarquía política que pretende dividirnos y conquistarnos.

Lecturas recomendadas:
www.globalguerrillas.typepad.com
Entrada de Wikipedia de MEND
Entrada de Wikipedia de Anonymous

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