Frecuencias alternas

Cuando pequeño, las muertes de los personajes en las películas me traumatizaban. Como aún no sabía diferenciar entre la vida real y la historia que se desarrollaba en la pantalla, imaginaba que los actores se sacrificaban literalmente para lograr esas escenas de muerte. Por tanto, me confundía mucho cuando volvía a ver el mismo actor en otra película. No tardé mucho en conocer cómo funcionaba el asunto, pero hubo un periodo de confusión que no había revisitado hasta leer El sonido de la ausencia, del puertorriqueño Jesús A. Zambrana.

Es un libro difícil de catalogar, como el mismo protagonista admite en su momento. No es una novela, pues son narraciones diferentes, pero tampoco es un libro de cuentos normal, ya que se utilizan los mismos personajes en los escritos. En cierta manera, recuerda más a una producción musical conceptual, como los discos de rock de la década de los años setenta, en que los temas guardan relación, pero no necesariamente comparten una continuidad. Los protagonistas son las encarnaciones de Ignacio y Milenia, siempre enamorados. En los relatos, casi siempre sufren la pérdida el uno del otro. En varios de ellos, Ignacio está al borde del suicidio debido a la muerte de Milenia, mas en cada uno de ellos se encuentra en situaciones distintas. En una historia, lo asaltan; en otra, conversa con la muerte disfrazada de su esposa. La mayoría de los escritos son de corte fantástico, mientras otros tienen rasgos de ciencia ficción o de situaciones cotidianas. Sin embargo, todos utilizan la música como elemento común. A veces, es una canción de los Rolling Stones que ayuda a mover la trama; en otras, Gustavo Cerati es la figura central, y en otras, la acción se da dentro de un ambiente musical.

Sin duda, El sonido de la ausencia es un libro fuera de lo normal. Contiene buenas historias y su lectura entretiene, aunque la prosa tiende a ser demasiado rebuscada en ocasiones. Al final, los lectores habrán vivido las aventuras y las tragedias de Ignacio y Milena una y otra vez, lo que los dejará con una sensación algo extraña. Aunque el sacrificio continuo de estos personajes los desconcierte, no hay alarma: se permite en la literatura.

El sonido de la ausencia

Jesús A. Zambrana

Edición de autor, 2016

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en enero 22 de 2017.

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