Balas encontradas

Anoche como a las 7:30 p.m. escuché cuatro detonaciones. Pensé que eran petardos hasta que, minutos después, vi las luces azules de la Policía por la ventana. Bajé a ver qué había sucedido y me encontré con una escena de crimen. Alguien había matado a un muchacho frente al portón de uno de mis vecinos. La víctima no pudo haber tenido más de 20 años. Había caído en la entrada a la casa, boca abajo. La sangre de las heridas formaba un pequeño río en el desagüe de la calle. No podía verle el rostro, ya que cayó mirando hacía la casa.
La Policía había formado un perímetro para que nadie se acercara a la escena del crimen. Llegaron muchos guardias. Salían de sus patrullas, saludaban a sus compañeros y encendían un cigarrillo. Poco a poco, los vecinos salían de sus casas a ver qué había ocurrido. Todo el mundo había creído que eran petardos, en vez de tiros.
Nadie reconocía al cadáver. Presumimos que era uno de una pequeña pandilla que estableció un punto en la esquina en días recientes. Hoy no los vi en su esquina. Quién sabe qué hacen.
No es la primera vez que escucho tiros aquí. La semana pasada, alguien abrió fuego frente a mi casa. En esa ocasión, nadie resultó herido. Nunca averigüé por qué sucedió.
Los vecinos me dicen que llevan años aquí y que nunca había sucedido cosa igual. Ahora, en menos de una semana ha habido dos actos violentos corridos. Hoy vi que el periódico mencionó algo del suceso, pero con pocos detalles. Tal vez, ni sea el mismo suceso.
Parece que en Puerto Rico sobrevivimos en vez de vivir.

Technorati Tags: , , , ,

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
Share