Hablando de El principito

El Nuevo Día publicó algunas expresiones mías acerca de la obra de Antoine de Saint-Exupéry. Pueden leer el reportaje de Ana Teresa Toro aquí: http://www.elnuevodia.com/volveraelprincipito-1407092.html

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Obra: La obra escocesa

Fue la que se presentó el jueves pasado en Taller Cé para “Mojigangas” en celebración del Día Internacional del teatro. Espero que les guste.

 

La obra escocesa
José Borges

Personajes:
Rigoberto
Liza
Ernesto

La escena ocurre tras bastidores de un teatro. Debe de haber parafernalia teatral en la escena. Falta poco para que comience la primera función de la obra (MacBeth) dirigida por Rigoberto esta noche. Rigoberto está ocupado lanzando órdenes. Termina los últimos preparativos.
Se acerca tentativamente una pareja tomadas de la mano (
Liza y Ernesto) a Rigoberto. Es obvio que no quieren interrumpirlo. Mientras Liza busca la mejor manera de capturar la atención de Rigoberto, Ernesto se nota absorto en los procesos de la obra por comenzar.

RIGOBERTO (Grita).

¿Dónde está la espada?
[PAUSA]
Pues, ¿cómo carajo se supone que sea un rey sin una maldita espada?
¡Adelaida! ¿Compraste la espada?
[PAUSA]
¿Dónde puñeta la dejaste?
[PAUSA]
¡Búscala! ¿Para qué te pago?
[PAUSA]
Yo sé que no te he pagado aún, pero, si te fijas, notarás que el teatro se está llenando. Si quieres ver un mísero centavo, ¡encuentra la
foquin espada!
[HABLA PARA SÍ]
¿Por qué demonios me metí en esto…?

LIZA (Logra acercarse).

¿Rigoberto?

 

RIGOBERTO

¡Liza! Qué bueno que llegaste. Pensé que no venías.

 

LIZA

Ay, perdona, Berto. Pero es que no encontrábamos dónde estacionar. Esto está lleno.

 

RIGOBERTO

Sí, sí, sí… ¿Hay muchos viejitos?

 

LIZA

No me fijé…

 

ERNESTO

¿Importa?

 

RIGOBERTO (Parece notar a Ernesto por primera vez).

¡Ah! Éste es el chico, ¿no?

 

LIZA

Sí. Ernesto, conoce a Rigoberto, el director de la obra.

 

ERNESTO

Un placer. Liza me ha contado mucho de ti.

 

RIGOBERTO

Ah, ¿sí? Mira, ¿lo de la media cuando acampamos? Pura exageración…

 

ERNESTO

¿Eh?

 

LIZA

Berto, no le conté de eso. Además, no sé por qué lo niegas, si todos te vimos.

 

RIGOBERTO

Nadie vio nada. Sólo parecía así desde el ángulo en que ustedes lo vieron. Una ilusión óptica.

 

LIZA

Claro, claro. Mira, mejor nos sentamos, que estás súper ocupado.

 

RIGOBERTO

No sean tontos. Falta un poco, antes de que comencemos.
[
NOTA QUE ALGUIEN HACE ALGO QUE NO DEBE, DETRÁS DE LA PAREJA, Y LE GRITA].
¡No! ¡Así no! Carajo, ¿no aprendiste a hacerlo durante las tres
foquin semanas de ensayos? ¡Dios!
[
DEVUELVE SU ATENCIÓN A LA PAREJA].
Y… ¿qué? ¿Hasta cuándo estarán por acá?

LIZA

Nos vamos el martes. Es una visita corta. Pero quería que Ernesto viera la obra. Es su primera vez en el teatro.

 

RIGOBERTO

¿Qué? ¿De qué pantano lo sacaste?

 

ERNESTO

¡Ey! Me crié en San Juan, ¿ok?

 

RIGOBERTO

Pues, no tienes excusa, entonces. Supongo que sólo has visto la obra escocesa en la pantalla, ¿verdad?

 

ERNESTO

¿Obra escocesa?

 

LIZA

La que vinimos a ver, Ernesto.

 

ERNESTO

¿Macbeth?

RIGOBERTO

¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

 

ERNESTO

¿Qué le pasa?

 

LIZA

¡Ay! ¡Perdóname, Berto! Se me olvidó…

 

RIGOBERTO

¡Esto será un fracaso! ¿Cómo se te pudo olvidar, Liza? ¡Nos acabas de joder todo! ¡Todo!
[
APUNTA HACIA ERNESTO].
¡Por tu culpa, maldito ignorante!

ERNESTO

¿Yo? Si apenas he dicho algo… sólo dije Macbeth.

RIGOBERTO

¿Vas a seguir? ¡Es que me quieres matar! Eso es, ¿verdad?

 

LIZA

¡Ernesto, cállate!

 

ERNESTO

Pero…

 

LIZA

Te explico ya mismo, pero no digas nada más.

 

RIGOBERTO

Sí, cállalo antes de que me arruine la función. Siéntense allí en lo que trato de prevenir que pase lo peor.

 

LIZA

Ven, Ernesto.

 

ERNESTO

Eh, buena suerte Rigoberto…

 

RIGOBERTO

¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡Llévate a este engendro del demonio de mi vista, mujer! ¡Rencorosa!
[
A Adelaida] ¡Adelaida! Asegúrate de que esas luces estén bien cuando regrese. ¡Parece una puta discoteca, no un teatro!

ERNESTO [APARTE, CON LIZA]

¿Cómo carajo saliste con ese loco?

 

LIZA

Me he hecho esa pregunta miles de veces… No lo juzgues mucho. Es un momento de mucho estrés para él.

 

ERNESTO

Es que aún no entiendo qué dije para que actuara así.

 

LIZA

Ah, eso. Mira, los teatreros son supersticiosos de por sí. Rigoberto es tres veces más supersticioso que cualquier teatrero común.

 

ERNESTO

¿Qué tiene que ver?

 

LIZA

Pues nunca debes desearle suerte a un teatrero. Mejor le deseas “mucha mierda”.

 

ERNESTO

Ah, claro. Se me olvidó por completo. Aunque los gringos se desean que se rompan una pierna, ¿no?

 

LIZA

Exacto. Berto me explicó una vez de dónde venía la expresión. Como antes todo el público llegaba a caballo, si mucha gente iba a ver la función se acumulaba la mierda cerca de la entrada.

 

ERNESTO

Tiene algún sentido supongo, aunque un poco escatológico. No explica lo de romperse una pierna.

 

LIZA

Hay más de diez teorías acerca de los orígenes de la frase. Berto me las contó una noche, pero ya se me olvidaron. El teatro es lo único que ama de verdad. Tiene las supersticiones de aquí, y las de veinte sitios más. Como lo de la obra escocesa.

 

ERNESTO

¿Macb…?

 

LIZA [TAPÁNDOLE LA BOCA A ERNESTO].

Shhh. Creo que ya le has hecho suficiente daño a Berto. Es mala suerte mencionar el nombre de la obra.

 

ERNESTO

No me digas que tú crees esto también. ¿Qué tiene de malo decir el nombre de la obra?

 

LIZA

Ah, supuestamente, las brujas que salen en la obra le echaron un “fufú” a todo aquel que mencione el nombre. Berto debe de estar afuera dándole tres vueltas al edificio, para que el hechizo no tenga efecto.

 

ERNESTO

Y ¿crees eso?

 

LIZA

No. Pero, salí con Berto lo suficiente como para saber cuáles son sus locuras.

ERNESTO

¿Por qué se dejaron?

 

LIZA

Yo lo dejé a él. Como te dije, lo único que ama es el teatro. Eso… y bueno… también lo encontré en la cama con la actriz de una de sus obras…

 

ERNESTO

¿Y aún son amigos?

 

LIZA

Sí. Me da pena con él. Ama el teatro, pero es un pésimo actor. Sin embargo, descubrió que producir obras era lo suyo. Más pena me da que aquí nadie pueda vivir de esto. Es lo que lo apasiona: el estrés lo matará un día de estos.

 

ERNESTO

Pena, ¿eh? ¿Nada de coraje?

 

LIZA

No. Ya no. Bueno… un poco a veces. A nadie le gusta que le peguen cuernos.

 

ERNESTO

Pues, me alegro que lo haya hecho. Me dio la oportunidad de conocerte.

[LIZA SONRÍE Y SE ACERCA PARA BESAR A ERNESTO, PERO LLEGA RIGOBERTO].

RIGOBERTO

¡Seis vueltas al edificio! Estoy fatigado. Mis hijos, quisiera compartir más con ustedes, pero tengo una obra que parir.

 

LIZA

Comprendemos, Berto. Tal vez después de la obra salimos por un trago, ¿eh? “Mucha mierda”.

 

ERNESTO

Ah, sí, “mucha mierda”. Liza me explicó algunas de las costumbres teatreras mientras estabas… afuera. No te apures, todo saldrá bien. No volveré a decir Macbeth

RIGOBERTO [GRITA MIENTRAS SALE OTRA VEZ].

¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

 

LIZA

Ernesto, no seas cabrón…

 

ERNESTO [SONRÍE].

Fue sin querer, mi amor. Fue sin querer…

 

FIN

2008 © José Borges

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Muerte a la panza y Teatro Breve 3

Hoy comencé un nuevo régimen para bajar la balsa que tengo alrededor de la cintura. Fui a la playa y nadé unos 30 minutos (no es mucho, pero por algún lugar se empieza). No recordaba lo tranquila que está la playa cuando el resto del mundo está trabajando. Sólo pude ir porque trabajé todo el fin de semana, así que no me envidien (no mucho, al menos). No me mordió un tiburón, no me ahogué, no tragué agua… me fue bien, creo. Me siento un mes más joven.

Sí, exagero.

Anoche estuve en Taller Cé para ver a Teatro Breve, tercera temporada. Quisiera decir que me gustó verlos, pero no vi nada. Una columna me tapaba la vista. Al menos pude escuchar el espectáculo… más o menos. Creo que TB ha crecido demasiado para Taller Cé. Cada vez va más gente y es difícil apreciar lo que hacen los muchachos (y muchacha). Tal vez, ahora que abren otra función en Punto Fijo se normalizará todo, pero deben comenzar a evaluar la posibilidad de utilizar micrófonos y una pantalla de proyección para los que no vean desde donde están. Esa última fue una sugerencia de Freddy Acevedo, quien estaba allí.

Como siempre, hicieron buen trabajo. La aceptación del público era obvia. Hay algunos cambios en el formato, pero se queda igual en esencia. La comedia de stand-up fue muy buena y los sketches eran cómicos. No puedo emitir comentario acerca de la improvisación de cierre, ya que mis vecinos no me dejaron escuchar y, como dije, no podía ver.

El calor era insoportable, ya que los acondicionadores de aire no eran suficientes para enfríar el lugar. Demasiada gente. El administrador dijo que conseguiría otro para el próximo domingo. Otra cosa que deben hacer es explicarle al público que, ante todo, es teatro: se requiere silencio del público. Estuve sentado a la barra y mi vecino insistía en gritar que deberían escribir su nombre allí, para que nadie le llevara el asiento. Después de escucharlo por tercera vez, deseaba espetarme algo punzante en el oído. Pero, mantenien esas cosas detrás de la barra, fuera de mi alcance.

Disfruté ver a varios amigos que no veía desde julio (otros desde antes y aún más que jamás había conocido en persona… gracias, MySpace). Hay mucha gente que conozco de otros lugares que no esperaba encontrarme allí. Una señal más de que está en crecimiento. Es la mejor opción de diversión para mí en el fin de semana, no sólo domingo. Si se dan la vuelta, saluden. Seré el pelú, panzón y sordo que pregunte: “¿Qué dijo?”.

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Obra: Día de trabajo

La escribí unos meses atrás. Como siempre, si alguien la quiere utilizar, que lo haga, siempre y cuando me lo digan, al menos. Porque me gustaría verla.

Día de trabajo

José Borges

 

Personajes:

Miguel – Tirador de drogas.

Oscar – Otro tirador de drogas.

Tecato – Comprador.

Nuestros protagonistas se encuentran en una esquina de la ciudad, trabajando. Se acerca el Tecato, le da dinero a Miguel y recoge su producto con Oscar. Luego, sigue su camino).

Miguel: ¿Viste la pelea anoche?

Oscar: Sí, mano. El alemán cogió más galletas que… (no se le ocurre una analogía) um, le partió la cara.

Miguel: Estuvo buena. ‘Ta lento hoy.

Oscar: Tú sabes cómo son los domingos. To’ el mundo compró lo que necesitaba ayer. Oye, ¿cómo está tu mamá?

Miguel: Bien, bien. Un poco triste desde que Jimmy se fue a Iraq.

(Pausa)

Oye, ese carro lleva dando vueltas un rato. Prepárate, por si pasa muy cerca.

Oscar: Ok. ¡Puñeta! ¡Por ahí viene! ¡Cuidao’!

(Los dos sacan sus armas, que tienen escondidas cerca, y se agachan detrás de lo primero que encuentran -una verja, un zafacón de acero-  algo así. Comienzan a oírse tiros, a los cuales Miguel y Oscar responden con sus armas. Sólo podemos ver lo que hacen nuestros protagonistas, quienes continúan su conversación, pero siguen con el tiroteo a la misma vez).

Miguel: ¿De dónde serán estos cabrones?

Oscar: Ni puta idea. Oye, ¿cuándo regresa Jimmy?

Miguel: Pues, no sé. Acaba de reenlistarse.

Oscar: ¿Está loco? Cualquier día lo mata un terrorista de esos.

Miguel: Me escribió anteayer. Dice que prefiere quedarse allá porque aquí la cosa está fea.

Oscar: ¿De veras? Acho, pero tiene que hacer un calor cabrón.

Miguel: Ah, sí. Se queja de eso a cada rato. Eso, y la falta de mujeres. Dice que nada más ha visto las del mismo ejército. Ta’ saliendo con una gringa ahí que es más grande que él.

Oscar: (Se ríe) O sea, ¿el cabrón prefiere chingarse una bucha gringa que regresar? Mano, siempre te he dicho que Jimmy está loco pal carajo.

Miguel: No, y lo peor es que mi mai quiere que me enliste también. Y que para hacerle compañía.

Oscar: Esa mai tuya es cómica con cojones.

(Se para de repente y dispara tres veces corridas).

¡Coge hijodeputa! Pa’que aprendas a joder por acá, cabrón.

(Se agacha otra vez).

Miguel: (Se asoma rápidamente y vuelve a agacharse) Oya, ¡buena! No creo que vaya aprender un carajo más. Lo cogiste dos veces en la cabeza.

(Los disparos de los contrincantes cesan y se oye un chillido de gomas).

Oscar: Se fueron pal carajo. Vámonos también, antes que lleguen los guardias.

Miguel: Sí, vamos. Nadie más va a comprar, de todas formas.

(Los dos se paran y caminan tranquilos, como si salieran del trabajo).

Oscar: ¿Qué vas a hacer esta noche?

Miguel: No sé, mano. Mami quiere que la acompañe a la iglesia, pero después de eso, no sé.

Oscar: Hay juego de baloncesto esta noche. Si quieres, pasas por mi casa.

Miguel: Cool. Te llamo.

Oscar: Chequeamos.

Fin

 

 

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Vayan a ver esta obra

Les dejo esta reseña de una obra que se presentó el Sábado, 25 de noviembre en Taller Cé de Río Piedras. También, pueden visitar la página de la obra aquí. Nos vemos allá.

-JB

Un trabajo redondo

Por Beliza Torres Narváez

26 de noviembre de 2006

Ayer, fui a ver una pieza de una amiga actriz que se llama Nancy Millán. En la pieza, Nancy habla de lo que ha significado para ella crecer siendo una niña, adolescente, joven, mujer gorda. Y, aunque el tema del peso es central, es importante resaltar que esta obra habla además de lo que significa, para muchas de nosotras, ser mujer en esta sociedad, o aún más allá, lo que significa vivir en esa área gris o liminal por la que pululan todos l@s que se salen de la norma (Escuché a un amigo decir: ¡Ay nena, tú no sabes lo gay que es esta obra!).

Básicamente, este show titulado La Mujer Invisible es un cruce entre un concierto de rock y un stand up comedy. La Mujer Invisible, interpretada por Nancy, es una mujer que siempre sonó ser cantante de rock, y que nos narra anécdotas que la fueron marcando a través de su vida y que la llevaron a hacer conclusiones como la idea de que:

ser gorda = ser fea = nadie te va a querer

ó

Si los nenes te lastiman, es por tu culpa.

¡Nena, no juegues con nenes!

Ideas que fueron tomando forma en su mente por lo que le decían sus maestras, sus padres, sus profesores de teatro, amig@s, o por lo que interpretaba de sus vivencias.

Estas historias son intercaladas con canciones, escritas también por ella, y acompañadas musicalmente por Jomel Rivera (guitarra), Raúl Gaztambide (bajo), David Marcano o Manuel Calzada (batería). Algunas humorísticas, otras conmovedoras, las anécdotas y canciones cubren distintos temas: ser nena, ser gorda, tener pelo rizo, la depresión, las dietas, la sexualidad, los desencantos amorosos, el ser artista. Esto lo logra con la ayuda de sus coristas, Ricardo Santana (quien también colaboro en la dirección de la pieza) y Noelia Ortiz, que a veces doblan como personajes (otras nenas, las maestras, papi y mami, etc.).

Según avanza el espectáculo, la Mujer Invisible, se cuestiona lo que le están diciendo, y lo que ha creído hasta ahora. Comienza a afirmarse en su belleza redonda, en su amor por sí misma y en su talento; reclama y se apodera de su visibilidad.


Este trabajo se presentó por primera vez hace tres años en el Nuyorrican Café, del viejo San Juan. Ahora, la actriz/cantante/maestra de teatro lo ha revisado y lo presenta nuevamente en Taller CE (quedan dos funciones: Sábado, 2 de diciembre a las 8 p.m. y otra vez a las 10 p.m.).


La Mujer Invisible es un show refrescante, honesto, conmovedor y divertido que nos deja al final con un deseo de más.

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Obra (sketch): La entrevista de J.C.

Nunca se presentó, pero la comparto. Si algún estudiante la quiere utilizar, hágalo en confianza. Sólo recuerda mencionar que la escribí yo. Tambien sería bueno que me dijeran que la van a producir.

Espero que la disfruten.

La entrevista de JC

Por José Borges

 

Personajes:

JC: 33 años, vestido a la moda, sin barba.

Francisco Sánchez: Anfitrión de un programa popular de entrevistas.

En el escenario del programa “Sin cohibiciones”, al estilo de David Letterman, Francisco Sánchez entrevista a JC.

Francisco Sánchez:

Bienvenidos a otra edición de “Sin cohibiciones”. Soy Francisco Sánchez, y, ¡esta noche será histórica, querido público! Tenemos un invitado especial para una entrevista exclusiva.

Conozcan a J.C., o como la mayoría de ustedes lo conocen: ¡Jesucristo!

Dime, Jesús…

JC (Interrumpe):

J.C., por favor. Quiero promover una nueva imagen.

Francisco Sánchez:

Perdón. Dime, J.C., ¿por qué escoges ahora para volver?

JC:

¿Qué mejor momento? Hay guerras por todo el mundo, gente aún muerta de hambre, cataclismos, extinción de recursos, Paris Hilton… La humanidad está lista para escucharme otra vez.

Francisco Sánchez:

Así que, ¿no vienes a traer el Reino de Dios?

JC:

No, no. Ya se acabó el tiempo de las monarquías.

Francisco Sánchez:

Pero, el libro de Revelaciones dice que…

JC (Interrumpe):

¡Ah, sí! Las visiones de Juan… Oye, aún me sorprende que hayan creído todo eso. A la verdad que ustedes se creen cualquier cosa. Escribió eso bajo los efectos del opio.

Francisco Sánchez:

¿Juan usaba opio?

JC:

¿No lo sabían? Pues, ¡claro! Que si dragones de ocho tentáculos… Plagas de no sé qué carajos… (Se ríe)

Francisco Sánchez:

Entonces, ¿el mundo no se va a acabar? ¿Los muertos no revivirán? ¿Nada de eso va a pasar?

JC:

Bueno, el mundo se acabará algún día; todo se acaba eventualmente. Pero, tranquilo, faltan miles de siglos para que suceda.

Francisco Sánchez:

Supongo que muchos televidentes están aliviados al oír esa noticia… otros estarán muy decepcionados. Han esperado por la llegada del Reino de Dios por más de dos mil años.

JC:

Es que ustedes insisten en que el Paraíso es un lugar… El Paraíso está aquí (apunta a su cabeza). Por ejemplo, para ti, el Paraíso es un lugar donde todo el mundo te adora, estás rodeado de mujeres desnudas y… (mira a Francisco un poco perplejo) vistes de , ¿ropa de mujer?

(Dice a sí mismo) Interesante…

Francisco Sánchez (Abochornado):

Sí, eh, bien… (Mira a ambos lados y dice en voz baja) ¿Eso es posible? Siempre pensé que sería algún tipo de pecado…

JC:

(Dice en voz alta) Bueno, tienes lujuria y vanidad en tu corazón… los pecados están bastante claros. Ahora, puedes vestir de lo que quieras, supongo… nada mal con eso.

Francisco Sánchez:

Pero, Jes… digo, J.C., si no vienes a traer el cielo a la tierra, como dicen, ¿a qué vienes?

JC:

Pues, hombre, creí que era obvio. A lo mismo que vine la última vez…

Francisco Sánchez (Interrumpe):

¿Morir por nuestros pecados?

JC:

¿Estás loco? ¿Sabes lo que duele que te claven a una cruz? Aún sufro pesadillas de ese día… No, no. Vine a predicar amor en la tierra, paz para los hombres…

Francisco Sánchez:

¿Cómo piensas convencer al mundo de que no eres un falso mesías? No te pareces a la imagen que tenemos de Jesucristo… barba, pelo largo, bata blanca, ojos piadosos…

JC:

Tampoco pienso andar por ahí con una cruz al hombro, Francisco. Aunque, tienes razón: no será fácil. A la vez, hoy día cuentan con medios de difusión masiva. No tendré que ir de pueblo en pueblo para que sepan de mis milagros. Puedo levantar un muerto aquí y se puede transmitir por todo el mundo. Además, cuento con una agencia de publicidad… divina.

Francisco Sánchez:

No quiero desilusionarte, pero somos un poco más incrédulos en el siglo XXI.

JC:

¿Incrédulos? Si aquí hay gente que cree en: (enumera con los dedos) brujas, fantasmas, wicca, tarot, psíquicos… hasta en Adán y Eva, ¡por el amor de Papi!

Francisco Sánchez (Sorprendido):

¿Lo que dice la Biblia no es verdad?

JC:

¿Honestamente crees que Papá creó a la mujer de la costilla de un hombre? Mira, tratamos de explicarlo como fue… la sopa primordial, evolución, etc., pero era como explicarle a un perro cómo funciona un espejo. Así que, Papá les contó Génesis…

Francisco Sánchez:

¿Me quieres decir que Dios mintió?

JC:

Bueno, era un cuento, así que…

Francisco Sánchez (Interrumpe y pregunta con más insistencia):

¿Mintió?

JC:

No es una mentira si…

Francisco Sánchez (Interrumpe e insiste más aun):

¿Mintió?

JC (Hace un gesto con la mano, como si tratara de cortar el sonido con ella. Esto impide a que Francisco pueda hablar, por más que trate):

Era una manera de explicarles algo incomprensible para ustedes… como si un niño te preguntara por qué el cielo es azul.

Francisco Sánchez (mueve la boca para hablar, pero no emite sonido):

JC:

Te voy a dejar hablar otra vez, pero no me vuelvas a interrumpir.

(Hace otro gesto con la mano)

Francisco Sánchez (Aturdido):

Ajém… Si nos fijamos en la Biblia, podemos notar que, en el Viejo Testamento, Dios era bastante severo. Después, en el Nuevo Testamento, tú dices que es un dios de amor. ¿Por qué tanta diferencia?

JC:

Al principio, Papi tenía que tratarlos así porque ustedes estaban en su infancia. Era un Padre severo, a veces: “No roben”, “no maten”, “si no hacen lo que les digo, la van a pasar mal”, etc. Es como cuando ustedes les dicen a sus niños que Santa no vendrá si se portan mal.

Entonces, cuando vine, la humanidad estaba en su adolescencia: casi adultos y creían que lo sabían todo. Así que Papi quería dejarles saber lo mucho que los amaba… y, como adolescentes al fin, se gastaron la peor malacrianza: me mataron.

Francisco Sánchez:

¿Y ahora?

JC:

Ya son adultos. Vengo a decirles que, aunque los queremos mucho, ya están por su cuenta y deben tener mejor juicio.

Francisco Sánchez:

No entiendo.

JC:

Por ejemplo: dejen de pedirle a Papi que les resuelva todo. Jamás lo ha hecho, jamás lo va a hacer. ¿Perdiste el trabajo? Busca otro: no le pidas que te consiga uno. ¿Tu novio o novia te dejó? Pues, no creas que hará que regrese.

Todo está y ha estado en sus manos.

Francisco Sánchez:

¿Y el plan divino?

JC:

Dos palabras: Libre albedrío.

Francisco Sánchez:

O sea, el plan es que no hay plan.

JC:

Exacto. (Sonríe)

Francisco Sánchez:

Cuando la gente se entere de todo esto, ¿no crees que dejarán de ir a la iglesia?

JC:

Mira, es mejor que no hablemos de las iglesias. Ni los cementerios… todos con sus representaciones de la crucifixión… como si yo quisiera revivir ese día. ¡No me dejan olvidar! Además, al que tienen en todas esas esculturas y cuadros no se parece a mí.

Francisco Sánchez:

Sí, puedo ver cómo eso molestaría a cualquiera… Pero, cambiemos el tema: María Magdalena, ¿amante o buena amiga?

JC:

Sabía que traerías “El código DaVinci” a colación… Recuerda: un caballero debe ser discreto.

Francisco Sánchez:

Veo. J.C., se nos acaba el tiempo. ¿Unas últimas palabras para el público?

JC:

Gracias, Francisco. Sólo quiero añadir que busco discípulas, así que las que estén interesadas…

Francisco Sánchez:

¿Discípulas?

JC:

Sí. Esta vez, quiero estar rodeado por mujeres nada más.

Francisco Sánchez:

¿Alguna razón en particular?

JC (se da una palmada en la frente y dice, sarcástico):

Tal vez porque la última vez me rodeé con hombres y terminé, ¿cómo? ¿Mmmm?

Francisco Sánchez:

Buena razón, supongo. Bueno, J.C., gracias por estar aquí esta noche y recuerden, televidentes, que mañana tendr…

JC (hace un gesto con la mano, otra vez, y calla a Francisco, que sigue tratando de hablar, pero no emite sonido. Se dirige al público):

Recuerden:

Amen al prójimo, sean considerados y sepan que los amo, pero dejen de joder tanto. No le he dado permiso a nadie a que hagan cosas a nombre mío.

Gracias.

FIN

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Opinión y subsecuente debate interesante acerca de lo que ocurrió en el teatro de la UPR el sábado pasado.

Creo que ése ha sido el título más largo que he posteado en este blog.

Me resultó interesante esta opinión, directo desde Estruendomudo.

“septiembre 18, 2006
A favor del procesamiento penal de los enemigos del arte que bloquean el Teatro de la Universidad
Por: Redacción de Estruendomudo en utopía
Escribe manuel clavell carrasquillo
San Juan, Redacción de Estruendomudo- El empresario de la industria de seguros y líder distinguido del Partido Popular Democrático Adolfo Krans anunció esta tarde por la vía televisiva, y su programa de radio Fuego Cruzado, que someterá una querella penal en contra de los estudiantes que interrumpieron y no permitieron la entrada del público al teatro de la Universidad de Puerto Rico en reclamo de participación en su junta de gobierno.
Los enemigos del arte tienen que ser procesados penalmente. No se puede permitir que la Política de No Confrontación de la Universidad se utilice como excusa para que el teatro permanezca abierto o cerrado de acuerdo con la voluntad de un grupúsculo de estudiantes molestos y desorganizados que pretenden interrumpir las actividades artísticas para conseguir poder en un órgano administrativo del Estado Libre Asociado.” […]

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Chateau Laffitte

Anoche en el Teatro Breve que se presenta todos los domingos en Taller Ce, presentaron esta pequeña pieza que escribí la semana pasada. Es la primera vez que alguien monta algo de mi autoría y tengo que admitir que me encantó la experiencia. Le doy las gracias a Alejandro Carpio y a Beliza Torres por llevarla al escenario, y a el resto de los muchach@s de Teatro Breve.

Como nunca había escrito una obra de teatro, decidí trabajar con un tema simple y pocos personajes. El nombre del vino es real; será cómico ver quién llega a esta página en búsqueda de una botella.

¡Salud!

Chateau LaffitteJosé Borges

Personajes:
María: Esposa de Pedro, con ropa de oficina, pero con un delantal y sin zapatos.
Pedro: Hombre ejecutivo de 30 años. Vestido con ropa de trabajo de oficina.

En la cocina y comedor de una casa, María prepara la cena.
Hay una caja de cartón cerca de donde se prepara la cena y una
maleta al lado de la entrada a la cocina.
Pedro llega del trabajo. Tiene la correspondencia en las
manos y entra leyéndolas.

PEDRO (Fuera de escena):
¡Mi amor, llegué!

MARÍA:
Ya mismo está la cena.
PEDRO (mientras entra a escena):
Cuenta del teléfono… de cable… de la luz… American Express… Nada más falta la planilla para completar el combo…

Abre y lee la carta de la tarjeta de crédito.

PEDRO:
¡Puñeta! ¡1,200 pesos! ¡María! ¿Qué carajo es esto?

MARÍA:
¡Ay! Espera, no te enojes. Déjame explicar…

PEDRO:
¡Coño! ¡Si te dije que no podíamos usar las tarjetas hasta que las bajáramos un poco! Nos están clavando con los intereses.

MARÍA:
Yo sé, mi amor, pero eso fue antes de tú decírmelo. Además, necesitaba…

PEDRO:
¡No me importa!
(Le tira las cartas a la cara de María, quien se tapa del ataque.)
¡No podemos seguir así!
Yo no me jodo trabajando para que tú gastes chavos.

MARÍA:
No eres el único que trabaja. Tengo el dinero para pagar esa cuenta.

PEDRO:
¿Y cuándo voy a verlo? ¿Esta noche?
MARÍA:
Chico, ¿me vas a hacer salir a esta hora? Te lo doy mañana…

PEDRO:
No, no son horas de salir. Además, tengo hambre. Pero, que no se te olvide…

Pedro recoge las cartas del piso y se sienta a la mesa del comedor, de espalda al público.

MARÍA:
No se me va a olvidar. Y menos contigo jodiendo tanto.

PEDRO:
Mira a María, molesto, pero comienza a leer la carta de American Express.
¿Paypal? ¿Qué puñeta ordenaste de E-bay?

MARÍA:
No jodas más, Pedro. Ya te dije que mañana te doy el dinero.

PEDRO:
Es que me encojona que sigas gastando los chavos en porquerías. ¿Qué fue ahora? ¿Gafas Gucci? ¿Cartera Prada? ¿Más zapatos?

MARÍA:
Como si tú no hicieras lo mismo. ¿Recuerdas la trotadora? Eso no fue idea mía… Quinientos dólares botados en una mierda que sólo se usa para enganchar tus camisas. Mientras tanto, esa pipa tuya está a punto de conseguirse un código postal…

PEDRO:
¡Vete al carajo! No es mi culpa que me estén explotando en el trabajo. Trata de trabajar diez y doce horas para venir acá y hacer ejercicios. Tienes suerte. Tú trabajas ocho horas y ya.

MARÍA:
Son ocho en la oficina y cuatro o cinco más acá. Porque mira que no tocas ni una escoba ni una olla, coño. Mi part time: sirvienta tuya.

PEDRO:
Quisiera yo tener sirvienta. Por lo menos tendría sexo de vez en cuando…

MARÍA:
Me imagino que serían los dos minutos más inolvidables de su vida…

PEDRO:
Le da un manotazo a la mesa.
¡Ya! Me estás encabronando y si no quieres que…

MARÍA:
Que, qué, ¿ah? Tócame otra vez, para que veas. Más vale que me mates, si lo haces.

PEDRO:
Sigue hablándome así y no voy a ser responsable de lo que haga. Vamos a tumbar el tema, ¿ok?

Los dos se miran callados por unos momentos. Entonces, María continúa preparando la cena y Pedro retoma la lectura de cuentas.

PEDRO:
En verdad no quiero seguir peleando, pero… ¿Doscientos pesos de la Cava de Laureano?

MARÍA:
¡Mira, carajo, ya me tienes harta! Quería que fuese una sorpresa, pero ya no me importa.
María saca de un gabinete una bolsa de regalo y la pone en la mesa.

MARÍA:
¡Feliz aniversario, coño! Para que no jodas más con los chavos…

PEDRO:
Abre la bolsa y saca una botella de vino. La inspecciona.
Chateau Lafitte… ¡del ’82!
Abraza a María, que tolera el gesto sin entusiasmo.
Gracias, mi amor. ¡Vamos a abrirla!
Comienza a buscar el sacacorchos, pero María lo detiene.

MARÍA:
Siéntate, que yo te lo sirvo. El de la tienda me enseñó cómo hacerlo.
Pedro obedece y María saca dos copas y una jarra de cristal. Saca un frasco de la caja de cartón y vacía la mitad del contenido en la jarra. Acto seguido vacía la botella de vino ahí también y menea con cuidado la jarra. Sirve las dos copas y pone una frente a Pedro, quien menea la copa y huele el vino.

PEDRO:
Robusto. Con un leve bouquet de almendra. El paladar se deleita con el mero olor. ¡Brindemos! Por cinco años.

MARÍA:
Sin entusiasmo.
Por cinco años.
Chocan sus copas y toman del vino. Pedro toma un buen sorbo mientras que María apenas parece haber tomado nada.

PEDRO:
María, perdóname. Es que he estado bajo mucho estrés… las cuentas, el trabajo… tú sabes.
Toma de su copa.

MARÍA:
¿Sabes lo difícil que es esconder un ojo morado? Aun con todo el maquillaje que me puse, sé que algunas de mis compañeras lo notaron.

PEDRO:
Termina su copa y se sirve más. Casi llena la copa.
Es que bebí demasiado aquel día… no estaba pensando… Perdóname, por favor.
Toma más vino y pone la copa sobre la mesa.

MARÍA:
Sin embargo, no hace ni dos minutos que por poco ocurre otra vez. Jamás voy a permitirlo. ¿Sabes por qué soy huérfana?

PEDRO:
Toma más vino y comienza a agarrarse el pecho, como si sufriera algún malestar.
A tu mamá le encontraron un tumor… cuando tenías seis… y tu papá sufrió… un infarto tres años después.

MARÍA:
Mami no tenía ningún tumor. Mi padre llegó borracho después de una “sesión en la Cámara”. Yo estaba llorando porque no quería dormir y él me quería callar… a correazos. Mami me protegió… y le dio el animal con la hebilla de la correa. Trató de despertarla a bofetadas. Después, se asustó y llamó a su relacionista público; no a una ambulancia… le importaba una puñeta lo que le podía pasar a mami. No; llamó al que podía salvarlo del lío, del escándalo. Y, claro, con sus conexiones y par de sobornos, el trauma en la cabeza se convirtió en un tumor.
Pero el cabrón no se esperaba que me vengaría. Me tardé tres años en lograrlo… Tampoco sabía que el cianuro huele a almendras.
Apaga la hornilla, se quita el delantal, se pone los zapatos y besa a Pedro en la frente. Coge la maleta y se va.

Pedro se queda inmóvil y segundos después la mano se cae con todo y copa.

FIN

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