Cuatro pies al margen, Partes I y II

Cuatro pies al margen

I.

Valeria no se dio cuenta de que algo estaba mal en la clínica hasta que oyó las voces.
—Quedan dos minutos —escuchó la voz de un hombre. Parecía venir de la sala de examen; donde guardaba las medicinas—. No quiero ajorarlos, pero… Bueno, sí. Quiero ajorarlos.
—Visita —dijo otro hombre. Valeria sintió miedo al escuchar esa voz.
Ni siquiera tuvo tiempo para virarse y salir, cuando sintió un rocío en el rostro. Entonces, no sintió nada.

II.

No supo que había despertado hasta que comenzó a escuchar voces. No veía nada. Sintió algo hecho de tela encima de la cabeza. Trató de levantarse y no pudo. Estaba amarrada.
—Despertó, jefe —era el mismo hombre que había dicho “visita” cuando estaba en la clínica.
Valeria trató de hablar, pero sólo logró exhalar e inhalar de forma acelerada.
—Cálmese, Doctora. Va a hiperventilar —era el hombre que había dicho “dos minutos”.
La prisionera inclinó la cabeza encapuchada hacia donde suponía que oía la voz de Dos Minutos, como para escuchar mejor.
—Estoy mucho más calificada para hacer ese diagnóstico —dijo Valeria, entre dientes—. Pleno 2049 y aún prevalece la macharranería…
—Creo que la prefería hiperventilando, jefe —dijo Visita.
Dos Minutos miró al otro hombre sin mostrar emoción y Visita supo callarse.
—Por favor, déjenme ir. No los puedo delatar… ni siquiera he visto sus rostros.
—Cierto, pero tenemos otros planes para usted —dijo Dos Minutos. Valeria aguanto la respiración mientras se preguntaba qué querían con ella. Como si leyera sus pensamientos, el hombre añadió— No se asuste, Doctora. Siga instrucciones y verá que pronto estará de vuelta en su apartamento con su esposo y sus dos punto cinco hijos.
Por alguna razón, el sarcasmo en la voz del hombre no la hizo sentir mejor.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
Share