Obra (sketch): La entrevista de J.C.

Nunca se presentó, pero la comparto. Si algún estudiante la quiere utilizar, hágalo en confianza. Sólo recuerda mencionar que la escribí yo. Tambien sería bueno que me dijeran que la van a producir.

Espero que la disfruten.

La entrevista de JC

Por José Borges

 

Personajes:

JC: 33 años, vestido a la moda, sin barba.

Francisco Sánchez: Anfitrión de un programa popular de entrevistas.

En el escenario del programa “Sin cohibiciones”, al estilo de David Letterman, Francisco Sánchez entrevista a JC.

Francisco Sánchez:

Bienvenidos a otra edición de “Sin cohibiciones”. Soy Francisco Sánchez, y, ¡esta noche será histórica, querido público! Tenemos un invitado especial para una entrevista exclusiva.

Conozcan a J.C., o como la mayoría de ustedes lo conocen: ¡Jesucristo!

Dime, Jesús…

JC (Interrumpe):

J.C., por favor. Quiero promover una nueva imagen.

Francisco Sánchez:

Perdón. Dime, J.C., ¿por qué escoges ahora para volver?

JC:

¿Qué mejor momento? Hay guerras por todo el mundo, gente aún muerta de hambre, cataclismos, extinción de recursos, Paris Hilton… La humanidad está lista para escucharme otra vez.

Francisco Sánchez:

Así que, ¿no vienes a traer el Reino de Dios?

JC:

No, no. Ya se acabó el tiempo de las monarquías.

Francisco Sánchez:

Pero, el libro de Revelaciones dice que…

JC (Interrumpe):

¡Ah, sí! Las visiones de Juan… Oye, aún me sorprende que hayan creído todo eso. A la verdad que ustedes se creen cualquier cosa. Escribió eso bajo los efectos del opio.

Francisco Sánchez:

¿Juan usaba opio?

JC:

¿No lo sabían? Pues, ¡claro! Que si dragones de ocho tentáculos… Plagas de no sé qué carajos… (Se ríe)

Francisco Sánchez:

Entonces, ¿el mundo no se va a acabar? ¿Los muertos no revivirán? ¿Nada de eso va a pasar?

JC:

Bueno, el mundo se acabará algún día; todo se acaba eventualmente. Pero, tranquilo, faltan miles de siglos para que suceda.

Francisco Sánchez:

Supongo que muchos televidentes están aliviados al oír esa noticia… otros estarán muy decepcionados. Han esperado por la llegada del Reino de Dios por más de dos mil años.

JC:

Es que ustedes insisten en que el Paraíso es un lugar… El Paraíso está aquí (apunta a su cabeza). Por ejemplo, para ti, el Paraíso es un lugar donde todo el mundo te adora, estás rodeado de mujeres desnudas y… (mira a Francisco un poco perplejo) vistes de , ¿ropa de mujer?

(Dice a sí mismo) Interesante…

Francisco Sánchez (Abochornado):

Sí, eh, bien… (Mira a ambos lados y dice en voz baja) ¿Eso es posible? Siempre pensé que sería algún tipo de pecado…

JC:

(Dice en voz alta) Bueno, tienes lujuria y vanidad en tu corazón… los pecados están bastante claros. Ahora, puedes vestir de lo que quieras, supongo… nada mal con eso.

Francisco Sánchez:

Pero, Jes… digo, J.C., si no vienes a traer el cielo a la tierra, como dicen, ¿a qué vienes?

JC:

Pues, hombre, creí que era obvio. A lo mismo que vine la última vez…

Francisco Sánchez (Interrumpe):

¿Morir por nuestros pecados?

JC:

¿Estás loco? ¿Sabes lo que duele que te claven a una cruz? Aún sufro pesadillas de ese día… No, no. Vine a predicar amor en la tierra, paz para los hombres…

Francisco Sánchez:

¿Cómo piensas convencer al mundo de que no eres un falso mesías? No te pareces a la imagen que tenemos de Jesucristo… barba, pelo largo, bata blanca, ojos piadosos…

JC:

Tampoco pienso andar por ahí con una cruz al hombro, Francisco. Aunque, tienes razón: no será fácil. A la vez, hoy día cuentan con medios de difusión masiva. No tendré que ir de pueblo en pueblo para que sepan de mis milagros. Puedo levantar un muerto aquí y se puede transmitir por todo el mundo. Además, cuento con una agencia de publicidad… divina.

Francisco Sánchez:

No quiero desilusionarte, pero somos un poco más incrédulos en el siglo XXI.

JC:

¿Incrédulos? Si aquí hay gente que cree en: (enumera con los dedos) brujas, fantasmas, wicca, tarot, psíquicos… hasta en Adán y Eva, ¡por el amor de Papi!

Francisco Sánchez (Sorprendido):

¿Lo que dice la Biblia no es verdad?

JC:

¿Honestamente crees que Papá creó a la mujer de la costilla de un hombre? Mira, tratamos de explicarlo como fue… la sopa primordial, evolución, etc., pero era como explicarle a un perro cómo funciona un espejo. Así que, Papá les contó Génesis…

Francisco Sánchez:

¿Me quieres decir que Dios mintió?

JC:

Bueno, era un cuento, así que…

Francisco Sánchez (Interrumpe y pregunta con más insistencia):

¿Mintió?

JC:

No es una mentira si…

Francisco Sánchez (Interrumpe e insiste más aun):

¿Mintió?

JC (Hace un gesto con la mano, como si tratara de cortar el sonido con ella. Esto impide a que Francisco pueda hablar, por más que trate):

Era una manera de explicarles algo incomprensible para ustedes… como si un niño te preguntara por qué el cielo es azul.

Francisco Sánchez (mueve la boca para hablar, pero no emite sonido):

JC:

Te voy a dejar hablar otra vez, pero no me vuelvas a interrumpir.

(Hace otro gesto con la mano)

Francisco Sánchez (Aturdido):

Ajém… Si nos fijamos en la Biblia, podemos notar que, en el Viejo Testamento, Dios era bastante severo. Después, en el Nuevo Testamento, tú dices que es un dios de amor. ¿Por qué tanta diferencia?

JC:

Al principio, Papi tenía que tratarlos así porque ustedes estaban en su infancia. Era un Padre severo, a veces: “No roben”, “no maten”, “si no hacen lo que les digo, la van a pasar mal”, etc. Es como cuando ustedes les dicen a sus niños que Santa no vendrá si se portan mal.

Entonces, cuando vine, la humanidad estaba en su adolescencia: casi adultos y creían que lo sabían todo. Así que Papi quería dejarles saber lo mucho que los amaba… y, como adolescentes al fin, se gastaron la peor malacrianza: me mataron.

Francisco Sánchez:

¿Y ahora?

JC:

Ya son adultos. Vengo a decirles que, aunque los queremos mucho, ya están por su cuenta y deben tener mejor juicio.

Francisco Sánchez:

No entiendo.

JC:

Por ejemplo: dejen de pedirle a Papi que les resuelva todo. Jamás lo ha hecho, jamás lo va a hacer. ¿Perdiste el trabajo? Busca otro: no le pidas que te consiga uno. ¿Tu novio o novia te dejó? Pues, no creas que hará que regrese.

Todo está y ha estado en sus manos.

Francisco Sánchez:

¿Y el plan divino?

JC:

Dos palabras: Libre albedrío.

Francisco Sánchez:

O sea, el plan es que no hay plan.

JC:

Exacto. (Sonríe)

Francisco Sánchez:

Cuando la gente se entere de todo esto, ¿no crees que dejarán de ir a la iglesia?

JC:

Mira, es mejor que no hablemos de las iglesias. Ni los cementerios… todos con sus representaciones de la crucifixión… como si yo quisiera revivir ese día. ¡No me dejan olvidar! Además, al que tienen en todas esas esculturas y cuadros no se parece a mí.

Francisco Sánchez:

Sí, puedo ver cómo eso molestaría a cualquiera… Pero, cambiemos el tema: María Magdalena, ¿amante o buena amiga?

JC:

Sabía que traerías “El código DaVinci” a colación… Recuerda: un caballero debe ser discreto.

Francisco Sánchez:

Veo. J.C., se nos acaba el tiempo. ¿Unas últimas palabras para el público?

JC:

Gracias, Francisco. Sólo quiero añadir que busco discípulas, así que las que estén interesadas…

Francisco Sánchez:

¿Discípulas?

JC:

Sí. Esta vez, quiero estar rodeado por mujeres nada más.

Francisco Sánchez:

¿Alguna razón en particular?

JC (se da una palmada en la frente y dice, sarcástico):

Tal vez porque la última vez me rodeé con hombres y terminé, ¿cómo? ¿Mmmm?

Francisco Sánchez:

Buena razón, supongo. Bueno, J.C., gracias por estar aquí esta noche y recuerden, televidentes, que mañana tendr…

JC (hace un gesto con la mano, otra vez, y calla a Francisco, que sigue tratando de hablar, pero no emite sonido. Se dirige al público):

Recuerden:

Amen al prójimo, sean considerados y sepan que los amo, pero dejen de joder tanto. No le he dado permiso a nadie a que hagan cosas a nombre mío.

Gracias.

FIN

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