Puerto Rico es una paja de Kafka

Nada funciona aquí. Si vas a sacar tu licencia, pierdes el día. Si vas al médico, pierdes el día. ¿Vas a pagar una multa? No sólo pierdes el día, sino que debes guardar el recibo por el resto de tu vida en Puerto Rico, ya que te reaparecerán en el banco de datos a cada rato. Ah, y ni se te ocurra sacar la licencia sin traer esa evidencia: perderás dos días, si no lo haces.

Mi descarga se debe al rito de la renovación del marbete para el automóvil. En muchos lugares del mundo, te envían por correo una copia de la licencia con una dirección adonde debes enviar el pago correspondiente. Semanas después, te llega el marbete por correo. Aquí, debes llevar a inspeccionar tu automóvil. Es un proceso que puede tardarse quince minutos o dos horas: todo depende de dónde lo lleves.

Luego, te toca pagar en la colecturía: otro proceso que te puede tomar treinta minutos o una hora. En mi caso, después de hacer la fila, me informaron que no podían aceptar mi pago ya que, por error de obras públicas, imprimieron una multa en la licencia sin la cantidad que debía pagar. Era mi responsabilidad ir a otra oficina en otro municipio para que me imprimieran una licencia nueva. Luego de haber perdido más de seis horas en el proceso, me rendí. Conduje sin permiso a mi empleo y luego a mi casa. Pensé en comprarme una bicicleta y mandar al carajo al gobierno con todo y automóvil.

Pero todos sabemos que Puerto Rico no es lugar para bicicletas (apenas es lugar para seres humanos, creo). Con toda probabilidad terminaría arrollado por alguien antes de acabar el año. Al día siguiente, fui a Carolina para arreglar el asunto de la licencia. Antes, llamé para asegurarme que estaría abierto un sábado. Curiosamente, el número que aparece en la página (hecha y administrada por el gobierno) tenía el número incorrecto: ¡era el de Guaynabo! Tuve suerte, el empleado en Guaynabo había llamado a Carolina esa mañana y me confirmó que sí trabajaban ese día.

Claro, perdí dos horas allí, porque tuve que hacer una fila para arreglar el error de obras públicas y otra para pagar.

Sé cómo podríamos resolver todo esto: forcemos a nuestros legisladores, senadores, gobernadores y funcionarios públicos a hacer todos estos trámites sin la asistencia de sus asistentes (perdonen la redundancia). Les aseguro que comenzaríamos a ver leyes para limpiar el proceso kafkiano en nuestras agencias, en vez de las idioteces que escriben ahora.

Porque para lo que necesitamos a las batatas que llamamos políticos es para administrar el gobierno, no para las payasadas que hacen todos los días.

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