Reseña: Casi siempre fue abril

Protagonismo a la discapacidad mental

En la ficción, los protagonistas suelen ser personas normales en situaciones extraordinarias, personajes con serios defectos de carácter o gente aventajada de alguna manera. Rara es la vez que nos enfrentamos a personajes con severas deficiencias, como sucede en Casi siempre fue abril, novela del puertorriqueño Hiram Sánchez Martínez. En este caso, se trata de cuatro hermanas que sufren diferentes grados de discapacidad mental. Estas son parte de una familia rural de un municipio al oeste de la Isla que, además, incluye dos hermanas más que no sufren de ninguna discapacidad mental.

En realidad, la protagonista de la novela es una de las dos hermanas de inteligencia promedio que, al comienzo de la novela, debe hacerse cargo de las otras cuatro una vez muere su madre. Ya la familia está entrada en años: Wendy, la protagonista, tiene cincuenta y tantos, mientras que la mayor de las hermanas tiene sesenta, aunque actúe como una niña de seis. El conflicto inicial de la novela trata de cómo se adaptarán Wendy y su esposo, Robert, a tomar responsabilidad de sus cuatro hermanas. Mientras esto ocurre, se enfrascan en una lucha con la otra hermana sana, Matilde, quien rehúsa ayudar, a pesar de que vive en una casa contigua a la de su difunta madre.

Sánchez Martínez logra una buena caracterización de las hermanas desventajadas y muestra de manera interesante las tribulaciones y dificultades de mantenerlas. A la vez, crea un conflicto atractivo entre Wendy y Matilde, cuya lucha trae consecuencias mayores a la familia. Gran parte de la novela se concentra en presentar la niñez y la adolescencia de la protagonista. Esto se resume en sus primeros encuentros amorosos inocentes, y no avanza a la trama inicial. Tal vez la novela requería menos vida y obra de Wendy y un poco más de caracterización de Matilde que, aunque es una antagonista digna, nunca hay pista alguna sobre la razón de su comportamiento. La novela brilla en los momentos en que trabaja con las hermanas discapacitadas y es capaz de lograr empatía en los lectores hacia ellas.


Casi siempre fue abril

Hiram Sánchez Martínez

Ediciones Hache Silente, 2014

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día el 17 de agosto de 2014.

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