Reseña: Lo que sé de Vera Candida

Esta reseña se publicó originalmente el 11 de noviembre de 2012 en la sección ¡EA! de El Nuevo Día.

¿Qué se sabe de Vera Candida?

Por José Borges
 
Lo que sé de Vera Candida, de Véronique Ovaldé, es una novela que sorprende, gracias a
una trama bien construida y unos personajes definidos y memorables. La autora francesa, de
ascendencia española, ha ganado varios premios desde que publicó esta novela en Francia en 2009.
Dos años después, se ha traducido al castellano y distribuido por el mundo hispanoparlante.

Vera Candida

La historia comienza y termina con el regreso de Vera a su natal Vatapuna, un pueblo isleño ficticio. Durante la trama, se cuenta la vida de la protagonista desde antes de nacer, cuando su abuela Rose conoce al abuelo de Vera.
La autora logra interesarnos en los destinos de Vera, su abuela, su madre y un reportero llamado Ixtaga, dentro de un marco de hechos contemporáneos. La historia nos guía por medio de temas intensos, como el abandono, la violencia hacia la mujer, la indiferencia de la sociedad, la confusión entre amor y poder, y la maternidad. La narración intenta contestar qué es ser madre y abuela, y trata de comprender la finalidad de la muerte y el legado de nuestras vidas. Los personajes tienen fallas muy humanas y cualidades poco comunes que se tratan con objetividad; la autora no intenta juzgarlos con planteamientos moralistas ni extremos.
La historia está escrita en un tono amigable, como si el narrador se sentara al lado del lector y le contara la vida de la protagonista. Es un estilo que evoca las mejores cualidades de las
narraciones de García Márquez, sin que se trate de una imitación.

La novela logra un equilibrio entre caracterización y desarrollo de la trama. Sus capítulos 
cortos sirven de motivación para leer el próximo antes de soltar el libro. Quizá la única falla sea el escogido de algunas frases cuya traducción del francés al español resultan inadecuadas. Fuera de ello, vale la pena averiguar qué se sabe de Vera Candida y dejarse sorprender por esta novela.
 
2009, Francia
2011, España
Ediciones Salamandra

 

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Reseña: Just Ride

Esta reseña se publicó originalmente el 4 de noviembre de 2012 en la sección ¡EA! de El Nuevo Día.

Guía práctica para ciclistas

por José Borges
 
Correr bicicleta está de moda. A pesar de ello, las reglas y costumbres de esta subcultura
pueden resultar confusas. El libro Just Ride: a Radically Practical Guide to Riding your Bike,
del autor californiano Grant Petersen, ofrece una gran cantidad de consejos para que cualquier
persona, profesional o no, utilice la bicicleta sin mayores contratiempos. El autor es dueño de
una tienda para ciclistas en California y es colaborador para diferentes revistas estadounidenses,

Just Ride

como Men’s Health y Bicycling. Desde 1980 viaja a diario en bicicleta, tanto que sus amistades han creído que no sabe conducir un automóvil.
 
En capítulos cortos y entretenidos, de tres a cuatro páginas, Petersen presenta temas variados, que van desde cuál es la forma correcta de pedalear, cómo subir cuestas, hasta qué cambios debería usar el ciclista, según la necesidad del terreno. Los lectores aprenderán qué
equipo utilizar para ser prácticos, cómo utilizarlo y por qué, así como consejos para que corran de manera más segura en las vías públicas. El libro cubre, además, cómo protegerse del sol y cómo darle mantenimiento básico a este medio de transportación.
 
Más que una guía de aprendizaje, el autor expone una filosofía para correr bicicleta. Introduce el concepto del unracer, o corredor no competitivo, cuyo lema se refiere a correr de la manera más cómoda posible. Su premisa es que entre menos trabas existan para el ciclista, menos vacilará en correr bicicleta.
 
Desafortunadamente, el autor no toma en consideración algunas de las realidades de usar
este tipo de vehículo fuera de su ciudad natal. Montarse en una bicicleta en otro lugar que no sea
California no se contempla y demuestra una visión insular de su modo de transportación
favorito. A pesar de ello, el libro cuenta con suficientes consejos útiles para que cualquiera
pueda montarse, pedalear sin reservas, y entusiasmar aquellos que aún no se han acogido a la
moda.
 
Just Ride: A Radically Practical Guide to Riding your Bike
 Grant Petersen
 Estados Unidos, 2012, Workman Publishing Company, Inc.

 

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Reseña: Justicia

Esta reseña se publicó originalmente el 28 de octubre de 2012 en la sección ¡EA! de El Nuevo Día.

Ese mito llamado Justicia

por José Borges
 
El hallazgo del cadáver de una adolescente en una plaza pública desata la trama de la novela
Justicia, del escritor mexicano Gerardo Laveaga. El autor, quien además es abogado, reportero y
profesor, refleja cómo funciona el proceso jurídico criminal en su país. Nos presenta una novela de
corte realista, aunque moderna y negra, que cuestiona si la Justicia aún existe en tiempos actuales.

Laveaga monta la trama por medio de una estructura algo compleja, en la que cada capítulo se narra en diferentes voces. Las intervenciones de la protagonista, Emilia Miajas, ocurren en
segunda persona, mientras que la tercera y la primera persona se utilizan para ilustrar sucesos desde el punto de vista de otros personajes. Esta estructura, inicialmente, sumerge a los lectores en la incertidumbre de qué sucede y los obliga a que continúen leyendo para descifrar los sucesos.
La expedición a las entrañas de las cortes mexicanas se muestra de manera interesante. La corrupción afecta todos los niveles del Gobierno y refleja el abuso del Estado hacia aquellos que se
supone proteja. Dentro de esta trama de realidades crudas, encontramos también el idealismo de Emilia y sus aspiraciones profesionales y románticas. La caracterización de la protagonista resulta sexista, ya que el autor no le permite razonar un pensamiento sin estar desnuda, añorar algún encuentro o reflexionar acerca de la relación con su novio, un abogado corporativo.
El asesinato, aunque clave en el desarrollo de la novela, no retiene la importancia del inicio. La manera en que operan las cortes y cómo los grandes intereses del país afectan la aplicación de la
ley se llevan el protagonismo. A mitad del camino, el autor divaga en las preocupaciones banales de Emilia y peligra en perder el interés de los lectores. Al que continúe, le espera un final satisfactorio para este tipo de novela.


Justicia
 
Gerardo Laveaga
Alfaguara, 2012

 

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Diatriba de medianoche

Puede que haga esto con regularidad; una vez a la semana o algo así. Será un tipo de descarga.

Se habla mucho del escrutinio electrónico en las elecciones. Según el gobierno de turno, el sistema permitiría que los votos se contaran con más rapidez.. Lo que no menciona es que los resultados serían más fáciles de manipular. No sé por qué hemos de sacrificar la seguridad del proceso por que sea más rápido. En estas elecciones primarias, la Comisión Estatal de Elecciones se ha tardado en contar todos los votos. Hay quienes han sugerido que la lentitud es adrede, para que se pase una ley que permita el escrutinio electrónico. Además, al gobierno de turno le urge que el sistema se implemente para las próximas elecciones en noviembre. Esa insistencia y esa prisa deberían ser nuestras primeras alarmas para rechazar el escrutinio electrónico.

El gobernador sugiere que las papeletas de papel estarían disponibles para verificar si surgiera alguna discrepancia. Pues, a la primera instancia de alguna irregularidad, habría que contar las papeletas de papel. ¿Cuál sería el avance, entonces? Terminaremos gastando una fortuna en las máquinas para contar los votos a mano.

El gobernante también sugiere que deberíamos utilizar la tecnología del siglo XXI para contar votos, para que el mundo no nos deje atrás. En el Reino Unido, las elecciones se llevan a cabo con papel y se cuentan a mano. Se hace de manera rápida y eficiente, aunque siempre hay algunas complicaciones con las partes del país que solo son accesibles por avión o barco. Es un país adelantado, sin prisa en cambiar cómo votan o cómo se cuentan los votos. Confían en el sistema actual.

Resulta demasiado sospechoso que haya tanta presión y que ya hayan escogido la compañía que nos vendería las máquinas para el conteo.

Además, hay varias razones por las cuales este escrutinio es inseguro. En el condado de  Broward, en Florida, ocurrió un incidente en el cual la maquina contaba mal. Encontraron el error, pero se tardaron meses en arreglarlo, ya que cada cambio tenía que pasar por un proceso burocrático y político. Más de esa historia aquí. En California, un profesor universitario jaqueó las máquinas que se utilizan en ese estado, que son provistas por Unisyn, la compañía que el Gobierno ha contratado. Lea la noticia aquí. En ese estado se debate si deben eliminar el escrutinio electrónico y volver a contar a mano.

Incluyo dos videos que deben ser de interés en el tema. Uno es una charla por un experto de seguridad, el otro un documental de HBO .

Electronic and Internet Voting

Hacking democracy

No permitamos que manipulen nuestra voluntad de esta manera. ¿Realmente sentirías confianza en un sistema electrónico? ¿Confías en aquellos que quieren instituir el escrutinio electrónico a la prisa y a toda costa?

Información adicional: Reportaje del Centro de Periodismo Investigativo

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Llegar al final de una novela

Los que me siguen en Twitter sabrán que terminé la novela que llevaba tres años escribiendo. No será larga; la cantidad de tiempo que me tomó se debió a diferentes contratiempos. Mi disco duro se suicidó y perdí todo lo que había escrito luego de casi un año. Luego, comencé la promoción de Esa antigua tristeza, hubo varios proyectos que pagaban de inmediato, impartí clases en universidades… y así por el estilo. A veces llegaba a mitad, dejaba de escribir por unas semanas en lo que hacía otra cosa y regresaba a un escrito que no conocía ya. La versión que terminé fue la séptima.

Me funcionó llevar un registro de la cantidad de palabras que escribía cada día, con todo y fecha. Los días que no anotaba algún progreso me hostigaban la conciencia. En dos meses y medio pude al fin sacar de mi cabeza la historia que quería contar.

Ahora comienzo el próximo paso: la revisión. Primero, leo la novela para ver qué funciona o no. Luego, reviso o reescribo lo que haya que cambiar. Una vez esté contento con la historia y la trama, lo ve mi editora, quien es mi esposa. Ella se encarga de corregir mis burradas ortográficas y gramaticales. También me dará su opinión de la novela. Tal vez me siente a reescribir algunas partes otra vez. Una vez pasa el cedazo de mi editora, le envío la novela a dos o tres amigos que me darán una opinión honesta de mi novela. La honestidad aquí es esencial. Si hay algo que no funciona, es mejor saberlo antes de publicarla.

Cuando esté completamente seguro de que es algo que puedo publicar, decidiré cómo publicarla. Hoy día hay más opciones que cuando terminé mi primera novela. Ya decidiré cómo abarcar esa situación. Mientras tanto, me entretengo buscándole un título a la novela.

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