Reseña: En el reino de la Garúa

Esta reseña se publicó originalmente en la sección Tinta Fresca del diario El Nuevo Día el domingo 26 de mayo de 2013.

En el reino del microcuento

Por José Borges

 

El microcuento es difícil de clasificar dentro de la literatura. A ciencia cierta, no se ha determinado exactamente cuál es su extensión ni qué espacio ocupa dentro del mundo literario. Algunos apuntan a que es un género por sí solo, mientras otros aseguran que se trata de otro tipo de cuento. Lo que sabemos de seguro es que son cortos, a veces de una o dos oraciones. En el reino de la Garúa, del puertorriqueño Emilio del Carril, contiene más de cien microrelatos de su autoría, cuya variedad, concisión al narrar y buenas descripciones lo convierten en una antología única en la literatura puertorriqueña.

En el reino de la GarúaEl autor enmarca estos cuentos dentro de una ficción fantástica: quien cuente 1000 cuentos de corrido en diez días en el reino de la Garúa es coronado rey. El libro comienza al principio de la décima jornada, cuando el cuentacuentos ha agotado su repertorio. El uso de un artefacto mágico le inspirará cien relatos más, que serán los que colecciona la antología. Cada cuento no ocupa más de una página y en muchos casos no se trata de más de un párrafo. Además, según el artificio del relato que enmarca los demás, hay cuentos adicionales escritos al revés que suponen ser algunos de los que había contado antes de la mencionada décima jornada.

 

Los temas de los cuentos abarcan la cultura popular, las tradiciones, los mitos judeocristianos, los cuentos de hadas y el canon literario. Por ejemplo, hay menciones al Hombre Araña, Jonás (el de la ballena), Pinocho y “El aleph”, de Jorge Luis Borges, por mencionar algunos. Cada microcuento contiene su tono y giro irónicos que logran provocar un efecto en los lectores. Aunque algunos lectores prefieran unos microcuentos sobre otros, como sucede en toda antología, la inversión de atención y tiempo de parte del lector no permite molestia en la lectura. En el reino de la Garúa resulta ser una hazaña en cuanto a la cantidad de material presentado de una manera novedosa.

 

jose.borges.escritor@gmail.com

 

En el reino de la Garúa

Emilio del Carril

2013, Editorial Pasadizo

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Cuento: El sueño

Éste el primer cuento en lo que espero que se convierta en una pequeña tradición en la página. Trataré de escribir un cuento de menos de 300 palabras cada dos semanas. Es un experimento. Aquí va el primero.

El sueño

Las dos parejas apenas se hablaban durante la cena. La tensión era palpable y dirigida a Juan DuChamp, el senador.
No fue hasta que Ive, la esposa de Juan, trajo el café que el senador al fin rompió el silencio:
—No tuve opción. Si me declaraba en contra de la resolución, hubiera perdido las elecciones. Ustedes lo saben…
La mesa permaneció en silencio por unos minutos. Elsa tomaba un sorbo de su taza, cuando Roy lanzó la suya a la pared.

—¿Por cuánto tiempo tenemos que vivir esta foquin mentira? —gritó Roy. No era una pregunta y los demás lo sabían.

El grupo permaneció silencioso mientras Roy recogía el lío.

Luego, en cama, mientras el senador le acariciaba el cuello, Roy se disculpó por su ira.

—Hubiéramos perdido todo esto —explico DuChamp señalando la habitación, con sus clósets de Venecia, la cama de caoba, el televisor de alta definición, las obras de arte en las paredes, las sábanas de seda, la casa de medio millón de dólares, el auto de lujo.

—Tal vez —respondió Roy —perdimos mucho más.

El senador Juan DuChamp, como todas las noches, acostado con su único amor, se preguntó si la misma conversación se repetía en la habitación de Ive y Elsa. Soñó con aquellos tiempos cuando comenzaba su carrera política: iba a cambiar las percepciones del mundo entero. Pero, ahora, sólo era un sueño.

2008 © Derechos reservados, José Borges

¿Pagarías por un buen cuento? Poco a poco, los artistas aprendemos a independizarnos de los métodos tradicionales de exposición y remuneración. Antes, para ganar algún tipo de compensación por un escrito, el autor tenía que venderle los derechos de publicación a una editorial o periódico. Es un método que aún funciona para autores reconocidos. Sin embargo, luego de leer experiencias de otros artistas en diferentes medios, he decidido experimentar con estos métodos alternos de compensación. Inmediatamente después del cuento, encontrarás un botón para dejar un donativo. Si deseas, haz clic y sigue las instrucciones provistas. Si no, pues no pasa nada. Lee el cuento y compártelo con tus amigos si te gusta.


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