Vayan a ver esta obra

Les dejo esta reseña de una obra que se presentó el Sábado, 25 de noviembre en Taller Cé de Río Piedras. También, pueden visitar la página de la obra aquí. Nos vemos allá.

-JB

Un trabajo redondo

Por Beliza Torres Narváez

26 de noviembre de 2006

Ayer, fui a ver una pieza de una amiga actriz que se llama Nancy Millán. En la pieza, Nancy habla de lo que ha significado para ella crecer siendo una niña, adolescente, joven, mujer gorda. Y, aunque el tema del peso es central, es importante resaltar que esta obra habla además de lo que significa, para muchas de nosotras, ser mujer en esta sociedad, o aún más allá, lo que significa vivir en esa área gris o liminal por la que pululan todos l@s que se salen de la norma (Escuché a un amigo decir: ¡Ay nena, tú no sabes lo gay que es esta obra!).

Básicamente, este show titulado La Mujer Invisible es un cruce entre un concierto de rock y un stand up comedy. La Mujer Invisible, interpretada por Nancy, es una mujer que siempre sonó ser cantante de rock, y que nos narra anécdotas que la fueron marcando a través de su vida y que la llevaron a hacer conclusiones como la idea de que:

ser gorda = ser fea = nadie te va a querer

ó

Si los nenes te lastiman, es por tu culpa.

¡Nena, no juegues con nenes!

Ideas que fueron tomando forma en su mente por lo que le decían sus maestras, sus padres, sus profesores de teatro, amig@s, o por lo que interpretaba de sus vivencias.

Estas historias son intercaladas con canciones, escritas también por ella, y acompañadas musicalmente por Jomel Rivera (guitarra), Raúl Gaztambide (bajo), David Marcano o Manuel Calzada (batería). Algunas humorísticas, otras conmovedoras, las anécdotas y canciones cubren distintos temas: ser nena, ser gorda, tener pelo rizo, la depresión, las dietas, la sexualidad, los desencantos amorosos, el ser artista. Esto lo logra con la ayuda de sus coristas, Ricardo Santana (quien también colaboro en la dirección de la pieza) y Noelia Ortiz, que a veces doblan como personajes (otras nenas, las maestras, papi y mami, etc.).

Según avanza el espectáculo, la Mujer Invisible, se cuestiona lo que le están diciendo, y lo que ha creído hasta ahora. Comienza a afirmarse en su belleza redonda, en su amor por sí misma y en su talento; reclama y se apodera de su visibilidad.


Este trabajo se presentó por primera vez hace tres años en el Nuyorrican Café, del viejo San Juan. Ahora, la actriz/cantante/maestra de teatro lo ha revisado y lo presenta nuevamente en Taller CE (quedan dos funciones: Sábado, 2 de diciembre a las 8 p.m. y otra vez a las 10 p.m.).


La Mujer Invisible es un show refrescante, honesto, conmovedor y divertido que nos deja al final con un deseo de más.

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