Visita al médico

No suelo ir al médico, a menos que me sienta demasiado mal. Ese fue el caso ayer. Apenas podía tragar, de lo mucho que me dolía la garganta. Así que fui.

Llegué a las 10:00 a.m. y me senté a esperar mi turno. Me di cuenta que no llamaban a nadie a pasar a la sala de examinación. No tardé en darme cuenta que el querido doctor no había llegado, pero ya estaba ahí. Me quedé leyendo las revistas que había en la sala de espera. Todas eran de IMAGEN y pronto estaba súper aburrido.

Nota 1: No sé por qué no me llevé un libro. Es una regla de oro: si vas a un lugar donde vas a esperar, siempre lleva uno.

Nota 2: Me pregunto si los lectores de la revista mencionada consisten nada más de aquellos que no tienen otra cosa que hacer. Sólo miré las fotos, porque los artículos eran tediosos. Debo admitir que tiene el título perfecto: no contiene nada de substancia.

Una hora después, llegó el médico. Esperé dos horas más en lo que me atendió (había alrededor de siete personas antes de mí). Todo para que me viera la garganta, decir que tenía tonsilitis y recetarme antibióticos. No creo que duré más de cinco minutos allí.

Odio ir al médico…

(Aunque debo aclarar que hice lo correcto en ir. Uno de los pocos comentarios que me hizo fue decirme que la infección empeoraría en uno o dos días).
Me pregunto: si la medicina no fuera un negocio, ¿pasaría lo mismo?

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