Reseña: Arquíloco de Paros

Viaje a la antigua Grecia

No sabemos exactamente cuáles fueron los hechos que compusieron las vidas de muchos personajes de la Antigüedad griega. Cuando fueron verdaderamente famosos, se puede reconstruir una semblanza de su biografía a través de sus escritos y los de otros que los mencionan. Sin embargo, jamás sabremos a ciencia cierta lo que sucedió en aquella época. Para los escritores, estas lagunas de información pueden nutrir la imaginación literaria, como parece haber sido el caso del puertorriqueño Reynaldo Marcos Padua en la novela Arquíloco de Paros.

Arquíloco era un poeta griego, que, como sucedía con muchos personajes de la época, era, además, mercader, mercenario y soldado, entre otras cosas. Padua utiliza la poca historia que se sabe, al igual que los mismos escritos de Arquíloco, para construir una narración de los acontecimientos de su vida. El resultado es semejante a una novela picaresca, pues el Arquíloco que nos pinta el autor es un enamorado, que viaja por diferentes ciudades, aldeas y pueblos en busca de fortuna, divirtiéndose con poesía y vino, y conquistando mujeres.

Entre los sucesos contados, vemos cómo el poeta se compromete con la hija de un aristócrata, escondiendo su condición de bastardo y libertinaje, tiene relaciones sexuales con la hermana y pierde el compromiso con la mujer adinerada. A manera de venganza, Arquíloco compone versos hirientes que insultan a la familia y revela su indiscreción con la hermana. El escándalo resulta en el suicidio de la exprometida y su padre. Este es solo uno de los muchos sucesos narrados en la novela. También vemos cómo una bruja lo atrapa con sus encantos de manera literal, conocemos sus aventuras como guerrero y nos enteramos de cómo fueron sus últimos días de vida.

Padua hace un recorrido de la antigua Grecia, que recuerda un poco a los viajes del Cándido de Voltaire, pero sin el tono mordaz del filósofo y escritor francés. El asunto con la novia mencionado anteriormente tiene semejanza con un episodio de la vida de Lope de Vega, prueba histórica de que los poetas rechazados pueden causar daño con su pluma. Los capítulos son cortos y, luego del final de la novela, el libro contiene una selección de poemas de Arquíloco, que interesantemente muestra la manera en que Padua utiliza estos escritos para construir su personaje.

Si estás buscando alejarte de la corrupción y los chats de los últimos días, Arquíloco puede ser una alternativa. Intenta, eso sí, concentrarte de verdad. No vaya a ser que cualquier frase o poema te lleve de regreso a la lucha boricua. Para muestra, un botón del poema “Adiós”:

Despídete de la isla de Paros,

y dile adiós a sus higos y a la vida marinera.

Cambié Paros por Puerto Rico, higos por amigos y marinera por politiquera, y el huracán puertorriqueño regresó.

 

 

Arquíloco de Paros

Reynaldo Marcos Padua

Los libros de la Iguana, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en julio 21 de 2019.
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Reseña: Bad Therapist

El terapista milagroso

A cada rato vemos o escuchamos el mismo escenario: artista famoso se sale de sus cabales debido a alguna adicción (alcohol, sexo, drogas o las tres) y acude a una clínica de rehabilitación por un tiempo. En muchos casos, estos centros de rehabilitación son mansiones lujosas en Malibú con spa, yoga y tranquilidad para los pacientes, que reciben la atención de terapistas profesionales. Hay hasta programas de televisión tipo reality dedicados a estos temas y han creado celebridades de algunos de estos terapistas. Bad Therapist del reportero Evan Wright, mejor conocido por ser el autor que inspiró la serie Generation Kill de HBO, es un reportaje investigativo que se centra en Christopher Bathum, un famoso terapista en Hollywood conocido por lograr milagros con sus pacientes en esos círculos. Este, sin embargo, era un fraude de proporciones legendarias.

Wright comienza a narrar la investigación con la historia de Rose Stahl, exesposa del actor Nick Stahl, que era la asistente de Bathum y lo denunció a las autoridades por fraude. Rose comenzó como paciente de Bathum cuando trataba de salir de su adicción a las metanfetaminas. La mujer sintió una verdadera admiración hacia el terapista hasta que descubrió que él mismo era usuario de drogas. No sería la única mentira que descubrió. Bathum, a pesar de su reputación como terapista, no tenía ningún tipo de licencia ni estudios médicos. El milagroso “terapista”, antes de entrar en el negocio de la rehabilitación, limpiaba piscinas y vivía en una pequeña casa en las montañas con su esposa y tres hijas. Allí tenía que matar serpientes cascabel antes de dejar que las niñas salieran al patio a jugar. Además, tenía un negocio de hipnotismo por teléfono que montó luego de tomar un curso de ello. Por medo de una amistad, se dio cuenta de una oportunidad en el área de rehabilitación de adictos: abrir una casa sobria. A diferencia de un centro de rehabilitación, estas casas no necesitan la dirección de un profesional de la salud en el estado de California. Ese estado implementaba leyes para regular dichas casas, pero las leyes federales del Affordable Care Act les brindaba libertades y privacidad a estas empresas. Así, un tipo como Bathum podía albergar seis adictos en una casa —lo máximo permitido por la ley—  y cobrarles unas rentas exorbitantes. Los llevaba a reuniones de Alcohólicos Anónimos y Narcóticos Anónimos a manera de terapia. En poco tiempo, Bathum comenzó a ganar cantidades de dinero que jamás había visto en sus 47 años de vida, algo así como nuestros “amigos” de campañas políticas que luego ascienden a puestazos en el gobierno.

Bathum expandió su negocio gracias a su carisma. Creó todo un personaje que fomentaba la admiración y lealtad de sus pacientes, que luego convertía en empleados. A la vez, engañaba a las aseguradoras de sus “pacientes”, comenzó a usar drogas y a sostener relaciones sexuales con sus pacientes mujeres a cambio de drogas y dinero. Estos actos terminaron llevando a la tumba a varios, ya que al recaer en el uso de lo que más los afligía muchas veces terminaban en sobredosis.

Evan Wright juega con la secuencia en que cuenta los hechos para que la historia de este señor atrape a sus lectores. Se nota cómo intenta mantener objetividad de lo sucedido, mientras muestra las leyes y situaciones que permitieron que Bathum pudiera perpetrar sus alegados crímenes. Al final, los lectores vemos que, aunque Bathum carga con la culpa de sus fechorías, también hay que tomar en cuenta que la salud como negocio y la manera en que hemos, como sociedad, tratado con la adicción, permiten estas tristes y lamentables situaciones. Wright muestra que la corrupción se encuentra donde quiera que exista una oportunidad de ganar dinero a costa de la falta de integridad.

Bad Therapist

Evan Wright

Amazon Publishing, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en julio 7 de 2019.

El verano boricua (o Diana Herrera vive)

En 2013 publiqué mi novela Fortaleza, que contemplaba cómo podría llegar un líder honesto y traer alguien digno a dirigir a Puerto Rico. Mientras escribía, me di cuenta de que solo el pueblo podría lograr esta hazaña y así surgió el personaje de Diana Herrera. Diana era una protesta de pueblo abierta cuyo propósito era desestabilizar el gobierno en rechazo a la clase política. Pasaron años y no vi señales de que ese levantamiento sucedería, aunque logré ver par de sacudidas, como los resultados de las elecciones de 2016, en que Ricardo Rosselló ganó con solo 42% de los votos.

Sin embargo, en 2017 nos azotó el huracán María. Tanto el gobierno de la Isla como el de los Estados Unidos fueron inefectivos a la hora de socorrer a los ciudadanos. Por tanto, las mismas comunidades buscaron la manera de sobrevivir. Por un momento pensé que despertaríamos de nuestro conformismo, pero ese despertar fue limitado a solo los sectores más unidos. La vida siguió, las cosas empeoraron a un ritmo normal, más gente se fue de las isla, más derechos se perdieron, cerraron escuelas… y así todo hasta el verano de 2019.

No sé qué exactamente fue lo que el pueblo leyó en el chat que nos indignó. A lo mejor fue que confirmamos la hipocresía que siempre hemos sospechado de la clase política. Es posible que hayan sido los comentarios misóginos, racistas, homofóbicos y clasistas, o a lo mejor fue burlarse de los muertos de María. Tal vez, fue todo. No importa qué fue, en realidad. Lo esencial es que despertó al pueblo.

El analista John Robb, de Global Guerrillas, ha estudiado estos movimientos desde principios del milenio. Él lo describe como un movimmiento open source, que origina y se desplaza orgánicamente. No tiene líderes, las ideas se lanzan y las que gustan pegan. Si funcionan, siguen, y si no, se descartan. Todo se da bajo una premisa sencilla y unificadora. En nuestro caso es «Ricky Renuncia». Es algo muy posible de lograr y todo el mundo está de acuerdo. No se detendrá hasta que el gobernador dimita. Solo se hará más grande con el paso del tiempo. El gobierno no podrá negociar con el movimiento porque no tiene líderes. Lo único que puede hacer es renunciar.

Como en mi novela, el pueblo se une bajo una meta común, pero una vez se logre esa unidad se perderá. Hasta ahí llegará la cohesión del movimiento, a menos que otro lo provoque. Tal vez las maniobras políticas del PNP termine agitando las llamas y esto continúe. No sé aún. Sin embargo, después de esta victoria, algo habrá cambiado. Seremos un ejemplo vivo de lo que sucede cuando un pueblo se levanta. Ahora mismo, el resto del mundo nos admira. Tan cerca como el mes pasado, la pregunta «¿Por qué los puertorriqueños no se levantan?» era válida. Ahora mismo es absurda.

Esta generación ha descubierto a la mala que nosotros mismos somos capaces de lograr grandes cosas. La temida dictadura vino bajo un sistema colonial, que disfraza su corrupción. Ya sabemos cómo operan y se les hará mucho más difícil engañarnos. Sacaremos a Ricardo Rosselló nosotros mismos, sin ayuda de los federales. Por demasiado tiempo nuestra autoestima ha sido golpeada, pero desde este punto en adelante comenzará a aumentar.

Nos dimos cuenta de que podemos, que es lo más importante. Es semejante a escribir: una vez terminas tu primer cuento, novela, poema, canción o libreto, sabes que puedes escribir y terminar otro. Después de Rosselló habrá que repensar cómo nos gobernaremos. El cambio se tardará más que lo que tardamos en sacar a Rosselló, pero se dará, que no quepa duda. Los partidos PNP y PPD están apostando a que luego de la dimisión, todo volverá a la normalidad. Están muy equivocados. Pero no me crea a mí: solo siga los sucesos antes, durante y después de la salida de Ricardo. Ya perdimos el miedo, que es lo importante.

 

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Reseña: El chat de Telegram

Cuando el chat imita al arte

En los años noventa y principios de la primera década del nuevo milenio, existió una serie de televisión llamada The West Wing, escrita por Aaron Sorkin, que seguía las interioridades del ficticio presidente Bartlett con sus ayudantes. Cada semana esos personajes resolvían y se enfrascaban en conflictos con diferentes entes del gobierno y la sociedad. Lo que más atraía al público era ver a esos jóvenes profesionales dedicarse con tanta astucia y empeño a trabajar en los problemas del gobierno.

Como se veían ellos (sin el componente femenino, claro está).

Mientras leía las 889 páginas del infame chat del gobernador y sus allegados, se hace una mención al presidente Bartlett, como si estos miembros de gabinete y su líder fueran la versión boricua de ellos, premisa absurda por demás. Los personajes expuestos en el documento filtrado responden más bien a la sátira de HBO, Veep, que sigue las andanzas de la vicepresidenta de los Estados Unidos y cómo ella y sus ayudantes buscan posicionarse en el mundo político. Son personajes sexistas, insultantes y sin una pizca de integridad. Luego de sufrir las 889 páginas de diálogos, memes e insultos, me parece bastante ridículo que el gobernador Ricardo Rosselló y su séquito se vean a sí mismos como héroes del país. Sin embargo, así mismo se contemplan.

Como eran en realidad (sin las mujeres, obviamente).

Las referencias a Avengers, Star Wars y otros héroes de la cultura popular abundan en sus conversaciones. Desde la mañana del sábado comencé a leer esta epopeya que es un tipo de crónica de un periodo entre noviembre 30 de 2018 a 20 de enero de 2019. Los protagonistas son Ricardo Rosselló, Christian Sobrino, Ramón Rosario, Alfonso Orona, Luis Rivera Marín, Elías Sánchez, Carlos Bermúdez, Edwin Miranda y Rafael Cerame, con participaciones esporádicas de Ricardo Llerandi, Anthony Maceira y Raúl Maldonado. Estos personajes se involucran en un diálogo constante, en el que activamente buscan manipular la percepción pública de su gobierno. Se comparten noticias, columnas y videos en los que se mencionan las labores del gobernador y el resto del aparato gubernamental. Si un reportero los critica a menudo, es un mamabicho; si una legisladora está en contra de la estadidad, es una puta que hay que poner en su sitio, como se desprendió de las primeras publicaciones del chat.

Aquí comentan el certamen de Miss Universe 2018. Al final de todo, el chat terminará siendo el antónimo de «enriquecedor».

Leer el documento entero revela la manera de pensar de estos sujetos. Lo más triste, además del racismo, el sexismo, la homofobia y la burla, es que en esos dos meses ninguno discute cómo mejorar los problemas que afligen al país. Por ejemplo, cuando surge la polémica de las peleas de gallos, lo que más les interesa es saber cuál debería ser su posición ideológica para resultarles más simpáticos a los votantes. No existe un razonamiento que pondere la crueldad a los animales contra lo que se considera una faceta de nuestra cultura, sino que decidieron estar en récord en contra de la medida del gobierno federal porque la mayoría no veía las peleas de gallos como negativo.

Irónicamente, la criminalidad en la isla se trata de manera semejante. Semana tras semana, Alfonso Orona publica la cantidad de asesinatos que se han cometido en el año. Cuando dicha cifra se acerca a la del año anterior, los integrantes ruegan por un fin de semana tranquilo, para que los números muestren que el crimen en ese año sea menos que en el anterior. ¿Dónde está la discusión de lo que debe hacerse para trabajar contra la criminalidad? En la boca y los dedos de los líderes del país estaba ausente. Las acciones de los integrantes del chat giran en torno a la percepción pública y cómo perjudicar la de los oponentes.

Leer este chat es presenciar una conversación de adolescentes inmaduros. Lo que publicaron durante el certamen de Miss Universe en 2018 realmente eriza la piel, con sus destellos sexistas, machistas y homofóbicos. En esta etapa, Luis Rivera Marín, uno de los integrantes de más edad en el grupo, trata de ser parte de los chicos cool y fracasa miserablemente; parece más un señor propasado que otra cosa. Ricardo es el líder que todos adulan; Elías, el segundo que también admiran los demás. Entre ellos, se mofan de gente de su propio partido, tanto votantes como colegas, de sus oponentes y de cualquier persona que se atreva a expresarse en contra del gobierno, ya sea por las redes sociales o por otros medios. En más de una ocasión se dan órdenes para usar instrumentos gubernamentales para responderle o presionar a estas voces.

 

En fin, es un documento revelador y desalentador a la vez. Nos permite ver cómo se maneja el país en el día a día, que es lo mismo que podría llevar a cualquiera a la desesperanza. Lo cual me lleva a otro pensamiento: ¿el País se maneja así desde que Ricardo Rosselló asumió la gobernación o siempre ha existido la misma dinámica, según la tecnología lo ha permitido? Temo la respuesta, en realidad. Tal vez, una de las pocas cosas positivas de este asunto es que gran parte de Puerto Rico se sentó a leer un mamotreto mal escrito de casi 900 páginas en un solo día. Sin embargo, ese “honor” no lo quisiera ningún autor respetable de nuestro país. Así no.

 

El chat de Telegram

Ricardo Rosselló, et al.

2019

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Reseña: Esta isla

Isla de la desesperanza

Es refrescante leer poesía que no se enfoca únicamente en el amor o el sexo. No es que no me agraden los temas, pero es como todo: lo mucho deja de divertir con el paso del tiempo. Es como cuando te gusta una comida, dígase la pizza, pero después de comerla cinco días a la semana, tal vez decidas que te gustaría probar algo distinto. Igual sucede con la poesía, solo que los “chefs” apenas varían su menú. El puertorriqueño Francisco Félix, sin embargo, utiliza un ingrediente
—por eso de seguir con esta analogía culinaria— igual de clásico en su poemario Esta isla: la desesperanza.

Si bien existimos artistas desilusionados, también podría alegarse que la nueva cepa nunca ha tenido una ilusión que perder. No sufren de nostalgia porque desde que están vivos los ricos han acaparado más dinero, mientras que los trabajadores no han visto un aumento en salario desde 1972, estudiar en la universidad no les garantiza un buen empleo, están más endeudados y el asunto con el narcotráfico empeora cada día que pasa. Para muestra, un botón. Así lee el primer poema de la colección:

Entre el polvo se asoma el amanecer

los transeúntes salen

a sus madrigueras de metal

y en ese mar de hojalata

suenan las bocinas.

Este poema sienta la pauta para la primera parte del libro, “Golpe de concreto”. Su tema es urbano, con una mirada sobria y pendiente a los detalles. Félix no busca demostrar el lado bello de la urbe ni romantizar a los personajes que allí se encuentran. Simplemente, nos presta su ojo para observarlos como él los ve, sin prejuicios. Tal y como anuncia el título, estos poemas casi nos agreden al leerlos, por su honestidad y crudeza.

La segunda parte del libro se titula “Los barrotes del balcón” y presentan el pasaje del tiempo en la vida isleña. Es semejante a vivir una temporada con el poeta, que observa lo cotidiano desde su perspectiva. Pasan los días, su abuela muere, la velan, cocina, prepara café…, y así por el estilo. Nuevamente, se nota esa falta de ilusión a un porvenir feliz o un pasado en que todo fue mejor. Todo lo contrario: el café se quema, no husmea; “El mundo arde mientras / preparo el desayuno”, nos dice el poeta.

Esta isla toca la fibra de algo que sentimos —o al menos, deberíamos sentir— los puertorriqueños por el legado que le dejaremos a futuras generaciones. Francisco Félix nos pasa factura por nuestra falta de voluntad o capacidad para proveerles una isla próspera a nuestros hijos y nietos. No reclama nada, sin embargo. Solo observa y reporta, poéticamente.

 

Esta isla

Francisco Félix

Alayubia, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en junio 30 de 2019.

Reseña: La rusa

Como una matrioshka literaria

La rusa es un pequeño libro del puertorriqueño Rafael Acevedo que contiene dos cuentos: la narración epónima y “La muela de Dios”. El título de por sí es sugerente; la rusa podría ser una mujer o una manera de hacer algo. Es un gentilicio que carga con estereotipos y un aire amenazante. Por ejemplo, decir que alguien es multimillonario, como Bill Gates, es muy diferente a decir que alguien es un multimillonario ruso. Otro ejemplo se puede apreciar en cómo la ruleta, un juego de azar, se convierte en algo terriblemente mórbido con añadirle rusa. Una notable excepción sería el caso de la ensalada rusa, que no guarda mucho misticismo ni amenaza, a menos que la remolacha le presente una.

El cuento “La rusa” juega con algunos de estos estereotipos. En un México donde la lluvia ácida es capaz de herirte, el protagonista cae bajo los encantos de una de las ayudantes de un multimillonario ruso, cuya riqueza alcanza niveles de lujo absurdos. Tiene una limusina inmensa, colecciona libros raros y demuestra abundancia con cualquier acción que toma. Por ejemplo, mantiene la colección de libros, pero no los lee, sino que le basta con presumir de ellos y su valor. Igual sucede hasta con las ayudantes, que apenas interactúa con ellas en el transcurrir de la trama, pero son mujeres impresionantes, no solo por su físico, sino por la inteligencia que poseen, capaces de manejar la colección de libros mencionada antes. Krupskaia, la rusa, es una profesora de literatura medieval contratada inicialmente para manejar la colección de libros, pero consigue un empleo fijo y mejor remunerado como ayudante del multimillonario.

Lo que comienza como una historia de crímenes va cambiando a una historia de amor, ya que el protagonista, que es poeta, entre otros oficios, termina enamorándose de la rusa. Si bien el giro en el tono de la trama es inesperado, esperaba saber más de este sórdido mundo en un futuro cercano, en que hay que evitar que te caiga la lluvia ácida, y cómo sus personajes se desenvolverían en él.

“La muela de Dios”, el otro cuento, se inspira en una cita del escritor norteamericano Phillip K. Dick. El autor construye este cuento usando las palabras de Dick a manera de pie forzado. En pocas palabras, el protagonista crea su propia religión inspirado en varias teorías y creencias, como la simbología y la cábala. Aquí vemos un ejercicio filosófico interesante, que debe interesarles a aquellos que disfrutan de ese tipo de texto.

Nuevamente, Rafael Acevedo presenta otro de sus proyectos en un formato interesante: es un libro corto de 4 x 4 pulgadas, que cabe en un bolsillo. Al igual que Acevedo, cada vez más autores comienzan a experimentar con diferentes formatos de libros que son más adecuados para historias cortas. Esto deja entrever que hay un público lector al que le agrada su literatura en volúmenes cortos e intensos, semejante a sus lecturas en línea, pero que también aprecia el objeto físico que un libro representa. Acevedo cumple con estos requisitos con La rusa.

 

La rusa

Rafael Acevedo

La secta de los perros, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en junio 23 de 2019.

 

Reseña: Tema libre

Escritos dispersos

Cuando comencé a practicar la docencia como profesor universitario, asigné con frecuencia escribir ensayos de tema libre. En aquellos tiempos, pensaba que le hacía un favor al estudiante al darle la potestad de elegir lo que quisieran escribir. Pronto me di cuenta de que tanta libertad no era favorable. Se quejaban de no poder decidir por un solo tema o buscaban cualquier ensayo en internet y lo presentaban como suyo. Esa libertad se convertía en una angustia tanto para los alumnos como para mí. Aún asigno ensayos con tema libre, pero uso otras estrategias más específicas. Ahora son más personalizados y enfocados a la destreza que se busque desarrollar. En el libro Tema libre, el chileno Alejandro Zambra nos ofrece tres diferentes facetas de sus escritos, con poca relación entre ellos, así como cuando uno recibe de 25 a 30 escritos de tema libre de sus estudiantes.

El libro contiene tres secciones: “Autorretratos hablados”, “Ropa tendida” y “Léxico familiar”. La primera sección consiste en tres conferencias que el autor ofreció en distintos lugares, luego de lograr cierta fama con sus libros Facsímil: libro de ejercicios y Formas de volver a casa. Uno de los cuentos del primer libro (dicho sea de paso: recomiendo ese libro) se tradujo al inglés y se presentó en The New Yorker; esto le abrió muchas puertas al autor. En estas conferencias, el autor habla sobre cómo llegó a desarrollar su amor por la literatura y lo que significa para él. Son charlas amenas con partes citables, que nos adentran en su proceso creativo o revelan su opinión: “Y leo en voz alta, […], porque me parece que una frase debe pasar también por esa prueba de sonido” y “Un profesor nunca debería dar a sus estudiantes libros que entiende del todo. Debería compartir con sus alumnos los libros que le parecen fascinantes justo porque no los entiende a cabalidad”. Son escritos que resaltan la manera en que uno llega a amar la literatura desde un lugar completamente frívolo: el entretenimiento.

“Ropa tendida” es la segunda parte y contiene cuatro cuentos, dos de ellos mencionados en las conferencias de la primera parte. El autor mismo comenta que no son cuentos que le gustan como para publicarlos, pero que tienen ciertas partes que lo divirtieron mucho al escribirlas. De ellos, “El amor después del amor” es el más memorable. Cuenta cómo el protagonista sufre sus desamores y conflictos a manos de diferentes argentinos, entre ellos un amigo de su padre que profesa atracción a la madre del narrador. Es un enredo bastante gracioso con un tono neurótico que divierte.

El autor utiliza el formato de cuaderno de actividad que utilizó en Facsímil para contar uno de los cuentos. Para quienes no han leído ese tomo, este podría ser el tipo de trabajo por el que se le caracteriza. Sin embargo, los que sí lo han leído solo encontraran más de lo mismo, pero con un tema más a fin con este volumen, que tiene más que ver con literatura que la dictadura de Pinochet.

La tercera y última parte del libro es “Léxico familiar”, que son cuatro de las columnas que el autor publica en un periódico mexicano, hoy día. Son más introspectivas, aunque de temas actuales, como la ley contra el aborto en Chile y el terremoto de México un día antes de que el huracán María nos azotara a nosotros. Incluso, hace mención de una amiga que se perdió el terremoto solo para sufrir el desmadre del huracán acá. Tiene una reflexión acerca de los estragos del terremoto que me resultó demasiado familiar: “Si había algo que aprender, no lo aprendimos. Ahora pienso que […] es necesario saber de un momento a otro que todo puede venirse abajo. Pero entonces volvimos, sin más, a la vida de siempre”.

Tema libre es un libro para los que quieran conocer más de Alejandro Zambra y los que esperan con ansias la próxima obra del autor, sea cuentos o novela. Es un aperitivo literario en lo que llega el resto de la cena, bienvenido para quien lo conozca, pero insuficiente para quien llegue a él por primera vez.

 

 

Tema libre

Alejandro Zambra

Anagrama, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en junio 16 de 2019.

Reseña: El libro de la noche

Cuentos fantasmagóricos

El libro de la noche parece un título sacado de las páginas del autor de ciencia ficción estadounidense H.P. Lovecraft.  Es un libro de cuentos con temas fantasmagóricos en muchos casos, escrito por la puertorriqueña Margarita Maldonado Colón. Comienza con un cuento largo dividido en tres partes ambientado en un futuro tal vez lejano, titulado “El libro de la noche”. La civilización según la conocemos ha desaparecido y hemos vuelto a un estado primitivo con rasgos modernos. Por ejemplo, uno de los personajes utiliza un envase de pepinillos, de esos que podríamos comprar en cualquier supermercado, y lo rellena de luciérnagas para convertir el artefacto en una linterna. La narración sigue los pasos de diferentes facetas de estos humanos y cómo se desenvuelven en su realidad.

Las demás narraciones son más cortas con temas de aparecidos y viajes a otros mundos o tiempos. En “La barcarola”, una mujer escucha una canción en sus sueños y no puede sacársela de la mente una vez despierta. “Ojalá” sigue los pasos de una señora cuya vida se le ha ido sin cumplir gran parte de las cosas que deseaba lograr. En “Ho capito che te amo” (Entiendo que te amo, en español, según un traductor en línea) un cantante debe escoger entre recuperar el amor de su vida con una canción o ganar un premio con otra. La realidad de una mujer sintecho se muestra a través de sus palabras en “Un llanto en la noche”. En este cuento, la protagonista narra sus experiencias viviendo en la calle; el punto de vista narrativo abre la puerta a que nos enfrentemos a una narradora poco fiable.

En “La noche en que los coquíes callaron”, una mujer despierta una mañana y se da cuenta de que todo el mundo ha desaparecido, mientras que la experiencia de despertar en un mundo vacío vuelve a trabajarse en “El envés de la frontera”, pero de manera distinta y con un giro diferente. En “Un grito en la noche”, un hombre socorre a una mujer que está a punto de sufrir un violento ataque de parte de un hombre con un machete. El tema del machismo y la violencia de género se toca también en “Dama de noche”, en que un hombre saca violentamente de su automóvil a la mujer que había sacado a comer. Ella resiste, los presentes observan y él aún insiste en el maltrato, para ir a una barra cercana, sin tan siquiera llevar a la mujer de vuelta a su casa.

“La mujer transparente” tiene un tema semejante a “El envés…”, pero nuevamente usa una situación, con un protagonista que sufre de Alzhéimer. La última narración, “Mis noches con Edgard”, es un tipo de oda al maestro cuentista Poe y su legado.

El libro de la noche es una aportación más a la ficción especulativa y cuentos fantásticos del país, que refleja muchas de las preocupaciones que sufrimos en nuestro diario vivir. Hay una reflexión acerca de lo que significa la muerte, lo que viene después, el machismo, los sueños quebrantados y el daño que los humanos le causamos al planeta. Algunas de sus narraciones se beneficiarían de causar más tensión narrativa al permitirles a los personajes que muestren más a través de sus acciones, en vez de explicarlos a través de sus pensamientos. No obstante, es una lectura que da de qué pensar.

 

El libro de la noche

Margarita Maldonado Colón

Los libros de la Iguana, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en junio 9 de 2019.

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Reseña: Chernobyl

[wpedon id=»3319″ align=»center»]El desastre de Chernobyl en la antigua Unión Soviética fue, en su momento, una catástrofe que llamó la atención del mundo entero. Llegó al punto en que el nombre era sinónimo de un desastre nuclear, así como Hiroshima se convirtió en el lugar emblemático de un ataque nuclear. La planta soviética y su explosión son el escenario de una nueva mini serie de cinco episodios de HBO. Craig Mazin es el único escritor de los cinco capítulos que, antes de esta obra, se conocía más por las dos secuelas de The Hangover. Mazin, además, es unas de las voces que animan el podcast Script Notes, junto al guionista John August, que se concentra en todo lo que tenga que ver con el arte y el oficio de escribir guiones. Mucho de lo que hablan se puede aplicar a cualquier tipo de literatura.

Lo primero que me llamó la atención de Chernobyl es que se presenta casi como una trama de terror, en vez de desastre. Desde la manera en que se presentan las imágenes hasta cómo se mercadea en los anuncios de la emisora, se siente ese suspenso de que algo horrible va a suceder. Y, en efecto, algo horrible sí pasó en la planta nuclear Chernobyl. El público, en su mayoría, es consciente del desastre, pero aun así, la manera en que se presentan los sucesos genera suspenso. Ya vemos que la obra pretende separarse de lo esperado en una historia basada en un desastre verídico, al punto que en los primeros avances que vi, pensé que se trataba de una obra de ficción.

En el primer episodio conocemos a quien será el protagonista de la historia, Valery Legasov, uno de los expertos de ciencia nuclear en la Unión Soviética. Legasov existió en la vida real, aunque en la serie lo presentan con algunas discrepancias de lo que fue su vida en realidad. Por ejemplo, en la serie, Legasov es un hombre sin familia, mientras que en la realidad sí tuvo esposa e hijo. Curiosamente, aquí se presentará una rara combinación de lealtad a los acontecimientos con ficción, que no permitirá que lo que realmente sucedió o existió sea un impedimento para contar la historia. Las discrepancias entre el Legasov ficticio y el real es un buen ejemplo de ello. Sin embargo, los productores de la serie han mencionado en entrevistas todo tipo de medida que tomaron para que su representación de Pripyat (la pequeña ciudad donde estaba la planta de Chernobyl) y la planta nuclear fueran lo más auténticas posibles.

En el primer episodio, titulado «1:23:45», la hora que marcó el reloj cuando explotó el reactor, conocemos a Legasov exactamente dos años después de la explosión de Chernobyl, en 1988. Está en su apartamento en Moscú grabando lo que será su testamento. Habla de lo que cuestan las mentiras. Termina su grabación, sale a botar la basura con el cassette donde grabó el testamento y, evadiendo el escrutinio de alguien que lo observa, deja su testimonio escondido. Sube al apartamento de nuevo y se ahorca. Acto seguido, la trama retoma los eventos de la noche en que ocurrió el desastre y va hora por hora, casi, siguiendo los sucesos. No hay que esperar mucho para que ocurra la explosión. El resto del episodio muestra las decisiones que se tomaron una vez ocurre el desastre. El público sabe lo que ha ocurrido, pero los personajes, no. Hacen cosas que les cobrará la vida luego. Nosotros lo sabemos porque hemos leído lo que sucedió en Chernobyl, pero ellos se niegan a creer que el reactor voló en cantos. A través de la trama, ya hemos conocido a algunos de estos personajes. Unos nos resultan simpáticos, otros asqueantes, como Anatoly Diatlov, el supervisor de la planta, que practicamente ordena a sus subordinados a morir simplemente porque rehusa creer que lo peor ha sucedido. Con esta toma de decisiones se jugará en el episidio final, pero por ahora, nuestro conocimiento de los hechos nos hacen sufrir con cada acción de los personajes. Se declara la emergencia y terminamos con Legasov, a quien llaman desde Moscú en su capacidad de experto para investigar lo que sucede en Pripyat.

Hago un aparte para mencionar una decisión que se tomó acerca del habla de los personajes. Generalmente, los personajes rusos en las películas de Hollywood suelen hablar inglés con un acento ruso, a pesar de que se supone que esten hablando su idioma, no inglés. En este caso, los productores decidieron que los actores hablarían con sus acentos británicos, en vez de utilizar uno ruso. Descartaron el inglés americano, curiosamente, porque pensaron que dañaría la ilusión de estar escuchando conversaciones entre soviéticos. Es un truco que hemos visto antes, pero en otros ámbitos. Si recuerdan la mayoría de las películas o series ambientadas en la antigua Roma, recordarán que los actores utilizan acentos británicos también; o sea, no hablan latín.

«The happiness of all mankind» es el segundo episodio y comienza luego de la explosión. El gobierno soviético sabe que ha sucedido algo en la planta de Chernobyl, pero no precisan qué. Peor aún, los encargados de la planta y sus superiores insisten en que no ha sucedido algo tan grave, que todo está bajo control. Aquí vemos cómo el sistema burocrático agrava la situación. Diferentes funcionarios, por miedo a no meterse en problemas con los superiores y tronchar sus carreras, no reportan bien lo que ha sucedido. Hay otros factores que influyen, por ejemplo, hablan de una cifra de radiactividad, que no es buena pero tampoco tan grave. Sin embargo, la cifra se reporta porque los instrumentos que miden la radiactividad no registran nada más alto que ese valor. Es como si tu carro solo marcara hasta 60 millas por horas y pensaras que viaja a esa velocidad mientra rueda desde una montaña empinada al doble de velocidad. Vas a 120 millas por horas, pero según tus intrumentos, vas a 60.

En este segundo episodio, seguiremos los pasos de Legasov, que debe reunirse con el gabinete de Gorbachev, líder de la Unión Soviética en ese entonces, para explicar la situación. Conocerá a Boris Shcherbina, a quien le han encargado arreglar el asunto de Chernobyl, como si se tratara de un problema menor, en vez de la catastrofe nuclear más desastrosa de la historia. Es como si te mandaran a apagar un fuego con una manguera y te enteras al llegar de que se trata de un siniestro forestal que ocupa una parte significante del estado de California. Legasov comienza a explicar al alto mando soviético, luego de inferir de un informe que el reactor explotó.  La noticia no surte el efecto deseado en los presentes, así que el científico debe explicar por qué lo sucedido es tan grave. En este punto de la historia, Gorbachev se convierte en nosotros (¿o nosotros en Gorbachev?), ya que se nos proveerá con una explicación de lo que implicaba encontrar grafito y la cantidad de radiactividad que se disparaba del reactor. Al final de la reunión, Legasov y Shcherbina deben viajar al lugar del desastre y lidiar con la emergencia. Legasov es consciente de que el viaje significará una muerte temprana para ellos debido al cáncer que de seguro desarrollarán, ya que la radiactividad les causará daño a largo plazo.

Conoceremos también a Ulana Khomyuk, que es un personaje ficticio que representa un sector de la comunidad científica soviética que fuy muy crítico de la manera en que se manejan los asuntos en torno al desastre. Ulana se dará cuenta de que el reactor ha estallado gracias a sus poderes de observación y sus investigaciones. Luego la veremos investigando las causas del accidente también. Por ahora, sale a verificar la información que sospecha hasta encontrarse con Legasov.

La relación entre Shcherbina y Legasov comienza de manera atropellada. Legasov, armado con el conocimiento de lo que probablemente sucede y sus consecuencias, debe convencer a Shcherbina del peligro que enfrentarán. Shcherbina es mucho más pragmático y cauteloso en la manera en que trata con sus superiores, a quienes no les gustan las malas noticias. Poco a poco, Legasov convencerá a su compañero de la gravedad de la situación. El duo se complementa una vez aprenden a respetar el conocimiento y las destrezas de cada cual. Legasov sabe que hay que hacer cosas terribles para aminorar los daños, como ordenar a personas a exponerse a grandes cantidades de radiación. Sin embargo, su manera de proceder no convence. Shcherbina, por su parte, sí sabe qué decirles a los que necesitan convencer a arriesgarse por la patria.

No es hasta el tercer episodio, «Please remain calm» en que comenzaremos a ver los efectos de las dosis extremas de radiación que recibieron los empleados de la planta y los bomberos que acudieron a apagar el fuego en el reactor. Este episodio usa la manera en que se manifiestan los síntomas para crearle una trampa a la audiencia. Llegamos al hospital y vemos a las víctimas del primer episodio. Aparentemente, se recuperan. Sin embargo, esa mejoría es algo normal cuando se es expuesto a tanta radiactividad. Lo que sigue es un deterioro a nivel celular que causa un sufrimiento terrible. En el transcurso del episodio veremos estos efectos de manera gráfica. A la vez, veremos cómo avanza la investigación de Ulana, que terminará con una explicación del accidente en el último episodio. El episodio nos brinda un poco de esperanza para luego borrarla violentamente.

Los episodios 4 y 5 ya van camino al final. El cuarto nos enseña cómo el gobierno soviético decidió desplazar a los que vivían en las tierras afectadas y matar a cuanto animal se quedó atrás para que no se propagara la contaminación. Además, nos presenta a los mineros, que eran un gremio con algo de poder aun dentro de un sistema como el soviético. Estos también arriesgarán sus vidas para cavar un túnel debajo del reactor y así prevenir una complicación adicional. El último episodio nos presenta lo que sucedió la noche del accidente y quiénes tuvieron la culpa por medio de un juicio. Termina todo con un resumen de cómo terminaron los personajes en la vida real.

Más allá del mensaje que la serie desea transmitir, el logro mayor de Chernobyl es la manera que muestra la historia. Se notan las decisiones que se tomaron para que una historia conocida se presentara de manera diferente. Cada episodio busca evitar los lugares comunes (tropes en inglés) a los que estamos acostumbrados de ver en historias semejantes. La recreación de la época y el lugar parecen impecables, a juzgar por las reacciones de personas que vivieron en la Unión Soviética y que han visto la serie. Técnicamente y en la manera en que está escrita, esta serie tiene mucho que enseñar, desde la manera en que se utiliza el diálogo hasta la manera en que se muestran características de los personajes. Esta reseña solo toca algunos puntos. El mensaje del autor puede perderse, sin embargo (puede que no, ¿quién sabe?). En el podcast de la serie, Mazin, el escritor, ha mencionado que el tema principal de la serie es el que menciona Legasov al principio: ¿cuál es el precio de las mentiras? No obstante, podría interpretarse como una crítica al comunismo de la Unión Soviética. En estos tiempos de luchas contra el capitalismo y el neoliberalismo, cualquiera podría ver la serie como una denuncia de la ese sistema de gobierno. Sin embargo, el propio autor, en el podcast mencionado, muestra cierto tipo de admiración hacia la gente que estuvo involucrada en el incidente y pone en duda que los sacrificios que hicieron los soviéticos se hubieran logrado en los Estados Unidos. Por tanto, no me parece que su discurso sea una crítica a los soviéticos de por sí, sino una denuncia de las consecuencias de negar la verdad. Todo apunta a que esta tendencia de ignorar los hechos lleva a la humanidad a su pronta desaparición. Cada día hay más evidencia de que debemos cambiar drásticamente nuestro modo de vivir para detener los daños que le causamos al clima del planeta. Sin embargo, las personas que están en posiciones claves para promulgar estos cambios son los más ignorantes. Al final, la gran lección de Chernobyl, tanto el desastre como la serie, parece esfumarse, así como los fumadores, por más evidencia que se les presente acerca de los daños que causa el cigarrillo, no toman medidas para vencer su adicción.

Reseña: El abismo inventado

Misceláneas breves

La portada de El abismo inventado, el libro de narraciones del puertorriqueño Javier Febo Santiago, muestra a un hombre empujando lo que supone ser una piedra redonda a la cima de una colina. El hombre ha de ser Sísifo, un antiguo rey en la mitología griega, al que Zeus castigó con la condena de empujar el peñón por toda la eternidad. Antes de llegar a la cima, la piedra rodará hacia atrás nuevamente y el antiguo monarca se verá forzado a empujar otra vez y otra vez. Tal vez la imagen sea una metáfora de cómo es la vida para un escritor: se pasa todo el trabajo del mundo escribiendo alguna obra, solo para volver al principio con la próxima. El libro de Febo Santiago contiene 55 narraciones cortas, así que, como poco, empujó el peñón de la literatura esa misma cantidad de veces para publicar este libro.

Menciono que son narraciones, porque muchos de los escritos son difíciles de catalogar. Algunos son cuentos y otros parecen más introspecciones de los personajes que se encuentran en el tomo. Por ejemplo, “Revelaciones”, un minicuento de menos de una página, relata la advertencia de Dios a un hombre acerca de un terremoto. El hombre se pregunta qué ha sucedido con la revelación, pues la catástrofe no acaba de suceder. Esto le da un giro irónico a la corta narración y provee su conflicto. Otros, como “De matar y otros demonios”, nos lleva dentro de la mente de un sicario, pero ahí queda todo. Muestra la filosofía del personaje y sus cuestionamientos hacia la sociedad, sin trama ni conflicto.

Hay cinco partes en el libro y cada una sigue un tema general. La primera parte es una mezcla de excesos de alcohol y vuelos literarios en que los protagonistas hablan con personajes como Woody Allen y Nicanor Parra, o se pierden en borracheras. En la segunda parte presenciamos narraciones que involucran la fe; los personajes batallan con sus creencias y cómo reconciliarlas en sus vidas, como sucede en “La fe”. La tercera parte cubre temas del desamor y sus consecuencias, mientras que la cuarta parte trabaja con temas más sueltos, como misceláneos. La última parte, y la más corta,  con cinco narraciones, parece más bien un epílogo y despedida del autor hacia los lectores.

La manera en que la obra está presentada me recordó al formato de los blogs, que se caracterizan por sus entradas cortas (generalmente) de temas dispersos y diversos. El abismo inventado funciona así. De momento, lees un cuento, luego lees una introspección de un dueño de restaurante y de ahí pasas a un párrafo que destila un pensamiento más filosófico. Lamentablemente, esta edición sufre de descuidos ortográficos que pudieron evitarse con una revisión más rigurosa. A veces, hay comas donde no van, se separa el verbo innecesariamente, o tildes que faltan o sobran. Son descuidos que una editorial no puede darse el lujo de pasar por alto.

El abismo inventado muestra tal vez la visión de mundo de su autor, a través de personajes variados, que sufren de trastornos peculiares. A veces, actúan en el mundo que viven, otras solo piensan en voz alta, por así decirlo. La tarea sisifalesca de la literatura se evidencia entre sus páginas.

 

 

El abismo inventado

Javier Febo Santiago

Editorial EDP, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en junio 2 de 2019.

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