{"id":2797,"date":"2017-05-09T07:41:36","date_gmt":"2017-05-09T13:41:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elblogdeborges.com\/?p=2797"},"modified":"2017-05-09T07:41:36","modified_gmt":"2017-05-09T13:41:36","slug":"resena-metiendo-cana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elblogdeborges.com\/?p=2797","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Metiendo ca\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p><strong>La ruta del pitorro<\/strong><\/p>\n<p>Recuerdo muy bien la primera vez que lo prob\u00e9. La ca\u00f1ita, o pitorro, se me present\u00f3 en una fiesta de Reyes hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Era un licor suave y dulce, pero potente, cuyos efectos no advert\u00ed hasta regresar a mi casa. Sab\u00eda de los mitos, las leyendas y las advertencias alrededor de este ron, elementos que probablemente influyeron en que me tomara el pitorro sin pensar en posibles consecuencias. Desde aquella vez, tal vez he vuelto a probarlo dos o tres veces m\u00e1s, a lo sumo (prefiero mantenerme al margen de efectos impredecibles). Precisamente, de la historia del pitorro, sus mitos y su estatus actual trata la cr\u00f3nica <em>Metiendo ca\u00f1a<\/em>, del periodista Luis Trelles, publicada como parte de la serie Literatura Hoy del Instituto de Cultura Puertorrique\u00f1a.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.elblogdeborges.com\/?attachment_id=2798\" rel=\"attachment wp-att-2798\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2798\" src=\"https:\/\/www.elblogdeborges.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Metiendo-can\u0303a-175x300.jpg\" alt=\"\" width=\"175\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.elblogdeborges.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Metiendo-can\u0303a-175x300.jpg 175w, https:\/\/www.elblogdeborges.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Metiendo-can\u0303a-768x1314.jpg 768w, https:\/\/www.elblogdeborges.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Metiendo-can\u0303a-599x1024.jpg 599w, https:\/\/www.elblogdeborges.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Metiendo-can\u0303a.jpg 1233w\" sizes=\"auto, (max-width: 175px) 100vw, 175px\" \/><\/a>Contada con atenci\u00f3n a los detalles descriptivos, el periodista nos pasear\u00e1 por el mundo clandestino de este ron, que a pesar de que ahora se consigue en los supermercados promocionado como \u201cron artesanal\u201d, a\u00fan se mantiene su tr\u00e1fico ilegal. Seg\u00fan el autor, su estatus ante la ley es, posiblemente, su principal atractivo, adem\u00e1s de su sabor y potencia.<\/p>\n<p>Por medio de descripciones v\u00edvidas, Trelles nos llevar\u00e1 de la mano por mogotes de piedra caliza y caminos pr\u00e1cticamente secretos. Ser\u00e1 dif\u00edcil no vivir con el autor su investigaci\u00f3n, pues lograr\u00e1 hacernos sentir parte de sus andanzas por la Isla. As\u00ed conoceremos qui\u00e9nes destilan y curan con fervor art\u00edstico \u201cel agua de mangle\u201d, como tambi\u00e9n se le llama. Presenciaremos el proceso de confecci\u00f3n en alambiques escondidos y degustaciones de pitorro secretas. A la vez, el autor nos ense\u00f1ar\u00e1 la historia detr\u00e1s de nuestra bebida nacional, nos dir\u00e1 cu\u00e1l es la posici\u00f3n de las autoridades (tanto hoy como en el pasado) e intentar\u00e1 explicar cu\u00e1l es nuestra actitud al respecto.<\/p>\n<p><em>Metiendo ca\u00f1a <\/em>es una muestra de c\u00f3mo una perspectiva fresca hacia un tema que tal vez no agrade a todos (existen abstemios en Puerto Rico, aunque usted no lo crea) puede generar inter\u00e9s por las virtudes de la narraci\u00f3n. Es un libro que se puede recomendar sin reservas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta cr\u00f3nica, \u00bfprobar\u00e9 el pitorro este a\u00f1o? Creo que s\u00ed\u2026 Me arriesgar\u00e9.<\/p>\n<p><em>Metiendo ca\u00f1a<\/em><\/p>\n<p>Luis Trelles<\/p>\n<p>Editorial del Instituto de Cultura Puertorrique\u00f1a, 2016<\/p>\n<p><em>Esta rese\u00f1a se public\u00f3 originalmente en\u00a0<\/em>El Nuevo D\u00eda<em> en enero 8 de 2017.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ruta del pitorro Recuerdo muy bien la primera vez que lo prob\u00e9. La ca\u00f1ita, o pitorro, se me present\u00f3 en una fiesta de Reyes hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Era un licor suave y dulce, pero potente, cuyos efectos no advert\u00ed hasta regresar a mi casa. 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