{"id":3145,"date":"2019-02-28T18:00:31","date_gmt":"2019-03-01T00:00:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elblogdeborges.com\/?p=3145"},"modified":"2019-02-25T17:48:03","modified_gmt":"2019-02-25T23:48:03","slug":"resena-the-trials-of-white-boy-rick","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elblogdeborges.com\/?p=3145","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: The trials of White Boy Rick"},"content":{"rendered":"<p><strong>El narco adolescente<\/strong><\/p>\n<p>A los catorce a\u00f1os, mis intereses en la vida eran c\u00f3mics, pel\u00edculas, videojuegos, juegos de mesa y libros (y ahora que los listo, me doy cuenta de que no he cambiado tanto). Comenzaba a hacerles caso a las adolescentes con las que interactuaba y lo \u00fanico que sab\u00eda de narc\u00f3ticos era lo que ve\u00eda en televisi\u00f3n y otros medios. Mi perfil mental de un narcotraficante era lo m\u00e1s estereotipado posible: un adulto callejero, malvado, de esos que se les hartaba a pu\u00f1etazos en la ficci\u00f3n que ve\u00eda y le\u00eda. A esos mediados de la d\u00e9cada de los ochenta jam\u00e1s habr\u00eda imaginado que un adolescente, como yo lo era, podr\u00eda ser un narcotraficante. <em>The Trials of White Boy Rick<\/em>, un reportaje investigativo publicado como un libro por el reportero Evan Hughes, detalla la vida de Richard Wershe Jr., que comenz\u00f3 su vida entre los narc\u00f3ticos cuando ten\u00eda m\u00e1s o menos catorce a\u00f1os.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.elblogdeborges.com\/?attachment_id=3147\" rel=\"attachment wp-att-3147\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3147\" src=\"https:\/\/www.elblogdeborges.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/The-trials-of-white-boy-rick-300x183.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"183\" srcset=\"https:\/\/www.elblogdeborges.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/The-trials-of-white-boy-rick-300x183.jpg 300w, https:\/\/www.elblogdeborges.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/The-trials-of-white-boy-rick-600x366.jpg 600w, https:\/\/www.elblogdeborges.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/The-trials-of-white-boy-rick-768x468.jpg 768w, https:\/\/www.elblogdeborges.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/The-trials-of-white-boy-rick-1024x624.jpg 1024w, https:\/\/www.elblogdeborges.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/The-trials-of-white-boy-rick.jpg 1431w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Hoy d\u00eda, despu\u00e9s de bastante exposici\u00f3n al tema, no sorprende tanto la edad de Wershe, el llamado \u201cWhite Boy Rick\u201d, en sus comienzos en el negocio de las drogas il\u00edcitas. Es un mal que la sociedad moderna comienza a atender y que a\u00fan le falta mucho por remediar. Por desgracia, a\u00fan tendremos para rato demasiados adolescentes en sectores marginados involucrados en el trasiego de drogas. Detroit es uno de los lugares que m\u00e1s sufri\u00f3 durante los ochenta debido al narcotr\u00e1fico. La llegada del <em>crack<\/em> torn\u00f3 la ciudad en un campo de batalla por los puntos de venta del narc\u00f3tico, tema que conocemos muy bien ac\u00e1, en Puerto Rico. La peculiaridad de Wershe se evidenciaba en su nombre: era un adolescente narcotraficante de tez blanca que se paseaba entre colegas negros. En su corto tiempo vendiendo drogas, lleg\u00f3 a crearse una fama ins\u00f3lita en la ciudad de Detroit, al punto que hasta personas que no estaban vinculados al narcotr\u00e1fico sab\u00edan de \u00e9l y hasta se mencionar\u00eda en la m\u00fasica de Kid Rock, un rapero oriundo de Detriot en los noventa. Tal vez, nuestro punto de referencia ser\u00eda \u00c1ngelo Millones, pero blanco y adolescente. Sin embargo, lo que se sab\u00eda de su vida no era nada muy fuera de lo normal, salvo su edad y color de piel. Sucede que nadie se preguntaba c\u00f3mo lleg\u00f3 a ser tan notorio.<\/p>\n<p>De primera instancia, el reportero Hughes tampoco vio nada muy interesante en el caso, con la excepci\u00f3n de una alegaci\u00f3n de parte de Wershe: que fue un informante confidencial del FBI, la DEA y la Polic\u00eda de Detroit. Hughes admite que las alegaciones sonaban descabelladas: Wershe hab\u00eda sido enjuiciado y convicto, y nunca se mencion\u00f3 nada acerca de su supuesta colaboraci\u00f3n con las autoridades. Lo \u00fanico que llam\u00f3 la atenci\u00f3n del reportero fueron las palabras de un agente retirado del FBI, que dec\u00eda que el caso de Wershe representaba un grave abuso de poder y corrupci\u00f3n pol\u00edtica. Esas palabras dan pie a la investigaci\u00f3n de Hughes, que habla con narcotraficantes, pol\u00edticos, polic\u00edas y agentes federales involucrados en el caso, y hasta con el mismo Wershe. Poco a poco, el autor nos revela lo que hace el caso interesante: las autoridades fueron quienes auspiciaron el ascenso de White Boy Rick en el mundo de los narcotraficantes de Detroit y luego lo abandonaron a su suerte. Hughes juega un poco con la cronolog\u00eda de los eventos y decide mostrar primero la versi\u00f3n oficial; luego, la de Wershe, y, finalmente, lo que revel\u00f3 su investigaci\u00f3n. Su reportaje crea sorpresa, a pesar de que son hechos que ya se pueden encontrar en el \u00e1mbito p\u00fablico. Incluso, uno tiende a suprimir el deseo de meterse en Google y buscar c\u00f3mo termin\u00f3 todo, solo por darle la oportunidad al autor a que termine la historia a su manera.<\/p>\n<p>El tema ha captado el inter\u00e9s de Hollywood y ahora mismo se presenta la pel\u00edcula titulada con el apodo de Wershe. Yo hab\u00eda conseguido el libro hace unos a\u00f1os, pero no lo abr\u00ed hasta esta semana cuando el t\u00edtulo de la pel\u00edcula me son\u00f3 familiar. Evan Hughes, en su cuenta de Twitter, dice que no tiene nada que ver con la pel\u00edcula y a\u00f1ade que utilizaron su trabajo sin su consentimiento. Sin duda, el trabajo del reportero har\u00e1 que los lectores desistan de interrumpir la lectura. Adem\u00e1s, abre la puerta para reflexionar acerca de nuestra situaci\u00f3n local y cu\u00e1ntos abusos de poder semejantes al ilustrado en <em>The Trials of White Boy Rick<\/em> podr\u00edamos encontrar. La respuesta podr\u00eda ser espantosa.<\/p>\n<p><iframe style=\"width: 120px; height: 240px;\" src=\"\/\/ws-na.amazon-adsystem.com\/widgets\/q?ServiceVersion=20070822&amp;OneJS=1&amp;Operation=GetAdHtml&amp;MarketPlace=US&amp;source=ss&amp;ref=as_ss_li_til&amp;ad_type=product_link&amp;tracking_id=elblogdeborge-20&amp;language=en_US&amp;marketplace=amazon&amp;region=US&amp;placement=B00O1HU23I&amp;asins=B00O1HU23I&amp;linkId=f45531fe349d957a177e8e2199f5c516&amp;show_border=true&amp;link_opens_in_new_window=true\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p><em>The Trials of White Boy Rick<\/em><\/p>\n<p>Evan Hughes<\/p>\n<p>Atavist, 2014<\/p>\n<p><em>Esta rese\u00f1a se public\u00f3 originalmente en <\/em>El Nuevo D\u00eda <em>en septiembre 16 de 2018.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El narco adolescente A los catorce a\u00f1os, mis intereses en la vida eran c\u00f3mics, pel\u00edculas, videojuegos, juegos de mesa y libros (y ahora que los listo, me doy cuenta de que no he cambiado tanto). 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