Puerto Rico en 2026

Soy aficionado de los videojuegos desde que los descrubí en los años 70. He jugado de todo, pero últimamente los que más me han cautivado han sido Kingdom Come: Deliverace (y su secuela, la parte II) y Red Dead Redemption (I y II). En ambos casos (¿o los cuatro?) la experiencia de jugar es inmiscuirse en lo que era vivir en la Edad Media (Kingdom Come) y el Viejo Oeste (Red Dead Redemption). Los juegos exigen que uno, además de cumplir misiones, sobreviva de las maneras más básicas. Es decir, tienes que comer, beber y dormir, además de matar enemigos o cumplir misiones. Para ello, necesitarás dinero, que se pude ganar trabajando, matando, vendiendo o robando (o una combinación de todas). Lo primero, la supervivencia básica, te hace sentir como si vivieras en aquellas épocas.

En el Puerto Rico actual, el que gobierna la gordita viajera, Jenniffer González (y me importa poco la crítica del llamado body shaming, ya que Ozempic y Montjauro están disponibles y accesibles para la «gobernadora») vivir es muy semejante a sobrevivir en la Edad Media o el Viejo Oeste. Aquí llevamos más de un mes sin servicio de agua, en algunos sectores, como San Juan, la capital. Otros, como Bayamón, Guaynabo, Caguas y Loiza, llevan entre un mes a dos semanas sin agua. Bañarse hoy día en Puerto Rico es como bañarse en la Edad Media o el Viejo Oeste. Cuando niño –es más, antes del año 2000–, si me preguntabas cómo sería la vida en Puerto Rico en 2026 te habría descrito algo tomado de las páginas de toda la ciencia ficción que había leído hasta entonces. Carros voladores, llamadas en pantalla y hasta alienígenas entre nosotros. La realidad, sin embargo, es asquerosa. A cada rato se va la luz y no tenemos el más básico de los servicios, el agua, cosa que los romanos habían dominado hace siglos.

Los que no tenemos agua llevamos dos semanas llenando cubos y cisternas para poder bañarnos, bajar inodoros y fregar, entre otras necesidades. Calentamos el agua de baño con la hornilla, si hay luz, y usamos toallitas para enjabonarnos y enjuagarnos. Los ciudadanos de la Edad Media y el Viejo Oeste se bañaban de igual manera, pero tampoco conocían otra realidad. Nosotros, sí.

El hecho es que esta administración del PNP/PPD, los partidos políticos que más votos han recogido en las últimas décadas, son los que nos han reducido a esta situación. Como los puestos gubernamentales se reparten entre los fieles al partido de turno, quienes los obtienen no tienen capacidad más allá de porrear por su partido político de preferencia. Aspiran a ser mediocres, es decir, ya que ni a eso llegan. En realidad, es dudoso que aspiren a algo más allá de cobrar y lucrase gracias a su puesto. Dejamos que los imbéciles tomaran las riendas del país y ahora sufrimos las consecuencias. Peor aún, hay tanto imbécil a cargo en el gobierno, que retomarlo parece imposible.

En Nueva York eligieron a Zohran Mamdani, un joven musulmán que se postuló bajo la premisa de lograr cosas concretas, como no cobrar por transportación pública, generar vivienda accesible y abrir supermercados públicos, entre otras cosas. Es decir, prometió un programa socialista y, hasta la fecha, ha cumplido. O sea, ha hecho lo mínimo que prometió hacer. Aquí, González prometió sacar a LUMA, la entidad privada que maneja la electriciad en Puerto Rico, y siguen aquí, muertos de la risa. Peor aún, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), que había logrado operar bastante bien aún después del huracán María, ha sido desmantelada por esta administración.

Por otro lado, la administración tiene un escándalo gracias al secretario de la gobernación, que admite por texto cómo es que se contrata y consideran quienes ocuparán los puestos en el gobierno. Todo depende de cuánto trabajaste en la campaña primarista de la actual gobernadora, sale a relucir. O sea, en potencia, si llenaste la avenida de pasquines de la actual gobernadora, podrías obtener un puesto en cualquier agencia del gobierno, cobrando un dineral (en comparación con lo que ganan otros empleados en la isla), sin saber tres pitos de lo que compete en tu puesto.

La gobernadora es seguidora de Trump, y se nota en la manera en que se expresa y actúa. Hoy día, goza de inmunidad, dado que la administración imperial no se anima a investigar casos de corrupción (y ni hablar de la Justicia local, que ha sido un sello de goma del partido PNP). Por tanto, nuestra situación precaria empeorará. La pregunta es ¿cuánto más estaremos dispuestos a resistir? La respuesta me aterroriza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.