Reseña: Sangre

Recetas familiares

El cómic es el género literario más antiguo y menos respetado, al punto que pocos académicos lo consideran un género literario. Sin embargo, la humanidad se ha expresado a través de él desde sus comienzos, como el arte rupestre puede evidenciar con las escenas que muestran facetas de la vida paleolítica. Sin duda, el nombre que tiene el cómic no lo ayuda a que se considere como un medio serio. Se ha tratado de modificar este nombre con términos como novela gráfica o arte secuencial, pero tan pronto vemos paneles dibujados con burbujas llenas de diálogo, pensamos en cómic. Además, el material que suelen representar las historias de superhéroes también les resta seriedad. Sin embargo, siempre ha existido quienes exploran el medio con una visión más amplia del potencial que tiene el arte secuencial o la novela gráfica. Sangre, del escritor puertorriqueño Ricardo Martí y del artista o colectivo artístico (no está claro cuál de los dos es) LápizAfilao, pretende explorar dicho potencial.

Antes de comenzar, hay que hacer una aclaración: Sangre no es un cómic, novela gráfica, libro de arte secuencial o cualquier otro término adaptado que prefiera. Es una novela corta ilustrada. En algunos momentos utiliza técnicas del cómic, como sucede con algunos diálogos e instancias en que la ilustración es parte de la trama narrada, pero el arte mayormente ilustra sucesos en el libro. Lo menciono no porque sea un aspecto negativo o positivo, sino que hablar de novela gráfica sugiere ciertas expectativas del público.

Dicho esto, enfoquémonos en la trama, que está repleta de suspenso desde el principio. El dueño de un restaurante, su esposa, su hijo y dos empleados, una mesera y un cocinero, viajan a una villa recóndita en algún lugar del este de Puerto Rico. Allí se internarán para perfeccionar una receta que gane un concurso de cocina internacional. Sin embargo, se establece desde temprano que estos personajes no se llevan muy bien. El dueño, don Antonio, es un ser atorrante, machista, tacaño y de mala voluntad que solo desea ganar el concurso, sin importar lo que cueste. No se lleva bien con su hijo, Juan, y hasta parece envidiar el afecto de Norma Jean, su esposa y madre de Juan, hacia el joven sociólogo. En el transcurso de la novela, Antonio descubrirá que añadirles sangre a las recetas les añade un sabor único a los platos y que son capaces de ganar el certamen. La sangre tiene un efecto místico y cambiará radicalmente los sucesos en la trama.

La historia mantiene un tono humorístico, a pesar de lo macabro del tema, que funciona muy bien para la mayoría de la novela. Una excepción es, tal vez, el exceso de humor que emplea cuando comienzan a notarse los efectos místicos de la sangre en la comida. A mi juicio, este instante no armoniza con el tono que logra mantener en el resto de la historia. El resto de la trama logra muy bien su objetivo: provocar tensión en el lector para que este sienta que cosas terribles están por suceder, y la trama no lo defraudará. Las ilustraciones van a la par con el texto y recuerda un poco el estilo de David Lapham en la serie Stray Bullets, que aún se publica hoy día, aunque de manera esporádica.

Sangre es una propuesta interesante en la literatura puertorriqueña con su mezcla de narrativa con cómic. Es una obra capaz de causar efectos marcados en sus lectores gracias a la imaginación de sus creadores.

 

 

Sangre

Ricardo Martí y LápizAfilao

Bolita Group LLC, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en mayo 26 de 2019.

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