Reseña: La fábrica de botones

Botones mortales

Cuando un patrono desea disuadir a sus empleados de formar una unión, uno de los casos que usa a su favor es el fuego del Dupont Plaza en la víspera de Año Nuevo de 1986. En ese incendio murieron casi cien personas, muchas de ellas atrapadas porque las salidas de emergencia estaban obstruidas. La causa del siniestro fueron tres empleados unionados, molestos con las condiciones de empleo, que decidieron, según ellos, provocar un pequeño fuego. La sentencia fue de 99 años para dos de ellos y 75 años para el otro. El caso también provocó que se revisaran los códigos de prevención contra fuegos en los hoteles, ya que el Dupont Plaza operaba con un sistema de alarma que no servía, no tenía rociadores de agua y no contaba con suficientes salidas de emergencia, elementos que pudieron haberles salvado la vida a muchas de esas 96 personas. Curiosamente, los patronos omiten esta parte de la información cuando quieren espantar las nociones de una unión. Dentro del marco de este desastre, la puertorriqueña Sandra Santana traza la trama de la novela La fábrica de botones.

Ambientada pocos días antes del trágico incendio, la novela cuenta una historia alterna de los sucesos y los motivos por el cual el Dupont Plaza se prendió en fuego. Una organización misteriosa labora tras bastidores para influir en personas de alto poder, como congresistas y jueces. Entre las acciones que lleva a cabo se encuentran asesinatos, secuestros y hasta trata humana. Dicha trama se fractura entre las perspectivas de diferentes personajes, como El Boquilla y Fausto, dos sicarios que llevan a cabo las órdenes del misterioso Big Brother, que únicamente se comunica a través de conversaciones crípticas por teléfono móvil. Una de las responsabilidades de la pareja de sicarios es la transportación de una niña pelirroja, que estará a punto de convertirse en víctima de abuso sexual por encargo de alguna persona de poder.

Además, conoceremos a la familia de Claudia, cuyos padres son dueños de una fábrica de uniformes y parecen involucrados con Big Brother. Esta asociación tendrá repercusiones graves para la familia y resultará en la muerte de varios integrantes y asociados de ellos. El último elemento por mencionar son los misteriosos botones, que funcionan como advertencia (así como la mancha negra en La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson), además de mecanismo de muerte (algo así como opera SVR de Rusia, hoy día).

La fábrica de botones es una lectura rápida por la abundancia de diálogos, repleta de intrigas y traiciones, que se añade al acervo de la novela negra puertorriqueña. Trabaja, además, con muchos de los elementos sociales que se desarrollaron en el pasado y que hoy día pasan factura sobre nosotros, desde nuestros derechos laborales hasta el estado de nuestra actual sociedad.

 

Disponible en Libros 787

La fábrica de botones

Sandra Santana

País Invisible Editores, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en marzo 17 de 2019.

 

Reseña: The Worst is Yet to Come

Los peores futuros posibles

¿Eres de los que sientes una pesadez los domingos por la tarde porque no soportas el comienzo de la semana laboral al día siguiente? ¿Sientes algo de culpa si no contestas un correo electrónico del trabajo a las nueve de la noche? ¿Sufres de ansiedad por las amenazas de la austeridad, el calentamiento global y hasta la posible ausencia de tu retiro? Es posible que quieras respuestas, algo que te explique cuál será nuestro porvenir. El libro The Worst is Yet to Come: A Post Capitalist Survival Guide, de Peter Fleming, tal vez pueda contestarte esas preguntas, pero no te gustarán las respuestas.

En lo que podría llamarse un largo ensayo, el autor neozelandés nos pinta un panorama desalentador, tanto del presente como del futuro que nos espera. Consiste en un análisis profundo acerca del capitalismo y el neoliberalismo, y sus repercusiones. Primero, explica lo que percibe que sucede hoy día, dado la desigualdad existente, en que los pobres y la clase media siguen más desafortunados, mientras los multimillonarios aumentan sus recaudos. Luego, pasa a identificar las tendencias tecnológicas, ambientales y sociales que se avecinan, como la amenaza de la automatización de la mayoría de los empleos. Según el autor y varios otros intelectuales, en el futuro próximo, la mayoría de los empleos se podrán llevar a cabo por robots e inteligencias artificiales, lo cual podría significar que la mayoría de nosotros no tendríamos que trabajar y podríamos dedicarnos a las artes o, lo que se considera más probable, estaremos sentenciados a la miseria, porque no habrá empleos disponibles para la mayoría. El autor muestra un contrapunto a este pensamiento: no nos quedaríamos sin empleo porque el capitalismo se nutre de nuestra capacidad de consumir. Sin empleos, no podríamos comprar, en otras palabras.

Pero tal vez antes de ser suplantados por robots, el calentamiento global sea lo que extermine a los humanos, en el sexto evento de extinción masivo sufrido en la Tierra, según los señalamientos de Fleming. A diferencia de los demás, este sería causado por nosotros mismos. Aquí el autor señala que, gracias al capitalismo desmedido, lo más probable es que no actuemos para preservar nuestra especie de la extinción que se avecina. (Y ni hablar de la crueldad que les infligimos a los animales que comemos y el daño ecológico que hemos causado por ello). Se presenta un caso convincente para no lamentar tanto nuestra extinción, ya que bastantes daños le causamos al Planeta.

Al finalizar con sus conclusiones, uno se queda exhausto ante las posibilidades que Fleming plantea. El futuro no es nada positivo para los habitantes del Planeta, ya que está en manos de personas inescrupulosas que no piensan más allá de su beneficio económico, sin que les importe el destino del resto del mundo. El autor incluye, además, un glosario para poder identificar los muchos eufemismos que se utilizan en la filosofía (o culto, como le llama Fleming) neoliberal, como los términos privatización, autogerencia y networking (red de contactos), entre otros.

Cada capítulo termina con una guía de supervivencia para lidiar con la amenaza o situación que presenta, pero la verdad es que uno no siente que haya mucho que se pueda hacer. Claro, dado el título del libro, no habría por qué esperar otra visión. Es un libro que recomiendo para quienes desean escribir de futuros y presentes distópicos, y para quienes pertenecemos a una clase media interesada en, al menos, descifrar por qué vivimos aterrados en este mundo.

The Worst is Yet to Come: A Post Capitalist Survival Guide

Peter Fleming

Repeater Books, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en marzo 10 de 2019.

Reseña: Raymond Dalmau: una vida en la cancha

Una vida en la cancha

Cuando niño, mis héroes eran los baloncelistas del torneo de Baloncesto Superior, en especial los de Los Cariduros de Fajardo. En aquella época —estamos hablando de las décadas de los años setenta y ochenta— cada partido me parecía una épica deportiva. Conocía a todos los jugadores, sabía quiénes eran las estrellas de cada equipo y soñaba con que mi equipo ganara la final alguna vez (supongo que este fue mi comienzo en respaldasr las causas perdidas y en apoyar a los que llevan las de perder). Casi todos los juegos eran difíciles para los fajardeños, pero cuando se avecinaban los Piratas de Quebradillas, liderados por Raymond Dalmau, pues los huevos se ponían a precio de mercado gourmet. Así que, para mí, el autor y protagonista de Raymond Dalmau: From Harlem a Puerto Rico siempre me pareció una figura intimidante en vez de heroica.

El libro, que comparte la autoría con Hiram Sánchez Martínez, cuenta la vida de Dalmau desde su niñez y adolescencia en la ciudad de Nueva York, su llegada a Puerto Rico en 1966, sus temporadas de jugador y entrenador, y el resto de su carrera deportiva hasta hoy. Dalmau describe con detalle cómo y por qué llegó a Puerto Rico a formar parte de la liga local, sus anécdotas como jugador de los Piratas y de la selección nacional de baloncesto, sus historias como entrenador de diferentes equipos y las dichas y desdichas de su vida, tanto personal como profesional.

La vida de esta leyenda del baloncesto puertorriqueño es sumamente interesante y en las páginas de sus memorias podemos casi revivir el pasado a través de sus ojos. Como mucho de lo que se cuenta son hechos que sabemos por medios noticiosos o que vivimos a distancia, tenemos cierta familiaridad con lo narrado, pero ciertamente que nos los cuente ahora uno de los protagonistas es revivir cada momento desde un lente muy distinto. Por ejemplo, los que seguíamos la liga en aquel entonces, recordamos cuando los Piratas ganaban o cuando el equipo nacional se enfrentaba a alguna potencia del baloncesto, como Estados Unidos o la Unión Soviética. Ahora Dalmau nos cuenta el suceso desde su interior. Sabemos cómo fue la exhaltación de Quebradillas con su primer campeonato o cuán cansados se sentían nuestros atletas luego de un duro juego contra los rusos. Se relatan muchas interioridades de la organización del Baloncesto Superior y del funcionamiento de los torneos internacionales en los que la selección nacional suele participar.

Además, se cuentan las interacciones con varios personajes famosos que Dalmau tuvo la oportunidad de conocer gracias al baloncesto, como Fidel Castro, Phil Jackson, Charles Barkley y Benicio del Toro, entre otros. También nos revela su filosofía, tanto de vida como profesional, como jugador y, luego, como entrenador. El libro, practicamente, fuerza al lector a seguir pasando las páginas para saber cómo se dieron los hechos, año tras año. Aunque en ocasiones tiende a ser un poco repetitivo, como quien te cuenta un relato varias veces porque se le olvidó que ya te lo contó, esto no interfiere mucho en la lectura, pero sí se hace notar. No obstante, ofrece un punto de vista más del pasado deportivo de la Isla desde la pluma de uno de sus hijos más destacados. Es un libro que todo seguidor del baloncesto local debe tener en su biblioteca.

Raymond Dalmau: From Harlem a Puerto Rico

Raymond Dalmau e Hiram Sánchez Martínez

Publicaciones Gaviota, 2018

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en marzo 3 de 2019.

Reseña: Memorias de un pueblo en lucha

Vieques en lucha

Es difícil creer que pronto se cumplirán dos décadas desde que la Marina salió de Vieques. Es bastante fácil recordar las imágenes de aquellos arrestos, las protestas de casi todos los sectores del país y aquellas marchas multitudinarias. Para muchos puertorriqueños, la lucha contra la Marina comenzó a principios de 1999, cuando una bomba mató al guardia de seguridad David Sanes. Sin embargo, esta lucha había iniciado décadas antes de 1999 y no fue a manos de activistas ni estudiantes, sino por los pescadores de la Isla Nena. Al menos, así lo relata Carlos Zenón en sus Memorias de un pueblo pobre en lucha.

A lo largo de trece capítulos anecdóticos, Taso, como lo apodan, nos cuenta, suceso por suceso, cómo recuerda la lucha en contra de la Marina estadounidense. Con un lenguaje sencillo y coloquial, el lector sentirá como si el autor estuviera a su lado contándole lo que vivió en uno de los periodos más álgidos de la historia reciente.

El autor cuenta en detalle las tácticas que utilizaron los pescadores puertorriqueños para interrumpir las diferentes maniobras militares que se llevaban a cabo en Vieques. Narra, por ejemplo, que dejaban nasas de pesca en aguas llanas, lo que provocaba que las hélices de los motores de los navíos militares se enredaran con las cadenas. En una ocasión, asegura, rodearon de madrugada un campamento de soldados en medio de un ejercicio bélico, logrando sorprender, de manera bochornosa, a la fuerza militar más poderosa del mundo.

Zenón no se limita a contar las acciones de protesta, sino que detalla también la lucha en contra de la Marina en los tribunales federales. Abunda sobre el juego político en que se enfrascó, tanto contra poderes locales, como contra jugadores internos en la Asociación de Pescadores de Vieques, que dirigía. Por ejemplo, Zenón detalla el proceso legal y político contra diferentes almirantes de la Marina y el gobernador de Puerto Rico en aquellos tiempos, Carlos Romero Barceló. El exgobernador demandó a la Marina, en nombre del Gobierno de Puerto Rico, bajo el pretexto de que el cuerpo militar violaba leyes ambientales federales. Los pescadores, por su parte, también demandaron a la Marina por daños contra su equipo de trabajo y por atentar contra el sustento de los pescadores. Posteriormente, ambas demandas se presentaron juntas. Luego, Zenón explica cómo el exgobernante, ante sus ojos, utilizó la situación para adelantar sus fines ideológicos y políticos, y cómo la Marina prácticamente sobornó a otros integrantes de la Asociación de Pescadores para disolver la entidad.

El volumen también cuenta las consecuencias que tuvieron las acciones tomadas por los pescadores. Entre ellas, Zenón sufrió la muerte de uno de sus compañeros en una prisión de Florida, estuvo preso en Oso Blanco y enfrentó la traición de sus propios compueblanos y colegas. El autor cuenta en detalle cómo se suscitaron estos eventos en su vida. Lo que opina Zenón sobre diferentes políticos e instituciones quedará muy claro en estas Memorias, lo que es lógico. Sin embargo, desconcierta cuando provee información imposible de corroborar, como son los motivos que podrían tener los diferentes actores de estos sucesos. En ocasiones, llega a conclusiones que son casi imposibles de validar, pues se basan en su interpretación o lectura de las mentes de sus protagonistas.

Salvo por eso, las Memorias de un pueblo pobre en lucha es un libro de referencia recomendado para cualquier puertorriqueño. Provee un punto de vista histórico de parte de un participante activo en la lucha por sacar la Marina de Vieques desde 1978 hasta 1998. El autor ha prometido un segundo tomo, en el que contará lo sucedido en la Isla Nena a partir del final del siglo XX. En este, relatará la salida del cuerpo militar y sus consecuencias. Será una grata inclusión a mi biblioteca.

Memorias de un pueblo pobre en lucha

Carlos Zenón

Editorial El Antillano, 2018

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en febrero 24 de 2019.

Reseña: Ahora me rindo y eso es todo

Épica chiricahua

Soy lo suficientemente viejo como para recordar la época en que los vaqueros eran los “buenos” y los indios, los “malos”, así como los policías y los pillos. Con pocas excepciones, los indígenas norteamericanos eran demonizados en la cultura popular y, cuando no, era porque habían aceptado las costumbres de los “civilizados hombres blancos”. Tal vez esa percepción haya cambiado en nuestros tiempos, aunque al juzgar por el trato que reciben hoy día de parte del Gobierno federal dentro de las reservaciones se podría alegar que poco ha cambiado.

En el registro popular, los comanches, los sioux, los iroqueses y los apaches son tribus conocidas, junto con algunos de sus jefes, como Toro Sentado, Mangas Coloradas y Cochís. Otro nombre familiar es Gerónimo, el chamán de guerra apache. Se dice que, cuando Gerónimo se rindió ante el ejército de los Estados Unidos por penúltima vez, le dijo al brigadier Crook en 1886, en referencia a la libertad que tenían, que “antes corría como el viento. Ahora me rindo y eso es todo”. Esa última línea poética del apache es el nombre de la nueva novela del mexicano Álvaro Enrigue y cuenta la historia de esa rendición. Sin embargo, el autor no se conforma con contar solamente esa historia, sino que teje las de otros personajes históricos, como el jefe Mangas Coloradas, el general Nelson Miles (el mismo que bombardeó San Juan y nos invadió en 1898), el teniente coronel mexicano José María Zuloaga y muchos otros que se vieron involucrados en el conflicto contra los apaches chiricahuas que habitaban el suroeste norteamericano.

La novela se divide en tres partes. En la primera, se narra la historia de Camila, la viuda de un hacendado en el pueblo de Janos, México. A esta la raptó una banda de apaches en son de venganza por el asesinato de uno de los suyos. Otra historia que se narra en esta parte es la del teniente coronel mexicano Zuloaga, que, semanas después del secuestro, sale en búsqueda de Camila y recluta a un grupo compuesto por un joven indígena rarámuri, dos yaquis condenados a vivir en una cárcel, una monja teatrera de puntería letal y dos hombres del pueblo. La tercera historia es la del propio autor, que cuenta su travesía en unas vacaciones con sus hijos en las que recorrió algunos de los lugares donde se darán los sucesos históricos descritos en la novela, como si nos dejara ver la manera en que decidió escribir la historia. Queda del lector decidir si esta última es ficción o realidad. Esta primera parte termina cuando las primeras dos historias se entrelazan en un solo escenario.

La segunda parte sigue la historia del autor y su viaje, a la vez que intercala recreaciones de los sucesos históricos que desembocaron en la rendición de Gerónimo, protagonizadas por personajes como el presidente Grover Cleveland, el general James Parker y hasta Pancho Villa. La tercera parte nos lleva a los desenlaces de la rendición de Gerónimo, la búsqueda de Zuloaga y el viaje del autor.

Enrigue narra la historia, a la vez que parece buscarle el sentido a lo que significa ser mexicano, americano (en el sentido continental de la palabra) e indígena. Parece una búsqueda de respuestas a las razones detrás de remover a los apaches de la Sierra Madre, lugar inhóspito aun hoy, y finalmente exterminarlos. Busca determinar si en realidad los apaches desaparecieron o si aún se mantienen vivos en el espíritu de quienes los sucedieron. Denuncia las salvajadas que cometieron los estadounidenses, los mexicanos y hasta los mismos apaches durante el conflicto.

Ahora me rindo y eso es todo es un libro que cautiva y que invita a reflexionar por medio de líneas muy buenas, como estas: “tendrían que haber notado la genial ironía de que todos los presentes [apaches, mexicanos y estadounidenses] estaban armados con fusiles estadounidenses: la política, entonces como ahora, corre para todos lados, pero el dinero ha fluido siempre en una sola dirección”. La descripción del modo de vida de los personajes, tanto de los apaches como de los militares transportará al lector a ese terrible pasado. Es de esos libros en los que nos apenamos al llegar al final, debido a lo fascinante de la historia y de sus personajes.

Ahora me rindo y eso es todo es recomendada a ojos cerrados.

Ahora me rindo y eso es todo

Álvaro Enrigue

Anagrama, 2018

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en febrero 9 de 2019.

Reseña: Terror

Juicio en las tablas

Un terrorista toma un avión con 106 pasajeros y fuerza al piloto a estrellarse contra un estadio de fútbol en Alemania, lleno a capacidad. 70 mil personas podrían morir si se lleva a cabo el ataque. Un piloto de avión caza está al lado del que pronto será un proyectil lleno de humanos. Puede derribarlo, pero tiene órdenes de no hacerlo: una ley se lo prohíbe. En el último momento, el caza dispara un misil, sin permiso de nadie, que derriba la nave de pasajeros. Todos los tripulantes mueren, entre ellos una niña de cuatro años. Sin embargo, las 70 mil personas del estadio jamás se enteran de lo sucedido. Meses después, a pesar de haber salvado las vidas de los que veían el partido de fútbol, las autoridades someten al piloto a un juicio por el asesinato de los 106 pasajeros. Tú eres parte del jurado y al final decidirás la suerte del acusado.

Lo anterior es la premisa de Terror, una obra teatral del alemán Ferdinand von Schirach, conocido por sus cuentos de sucesos criminales dentro de un entorno legal. En esta obra, el derecho nuevamente es un eje central de la trama, pero diferente a sus otros escritos, aquí no hay un misterio que resolver. Más bien es un juicio dramatizado: se llaman testigos, los abogados presentan sus alegaciones, el juez interviene cuando es necesario y el jurado delibera. Lo más interesante de la obra es este tercer acto, ya que el público decidirá el final. No hay indicaciones claras en el texto, pero al parecer, se lleva a cabo una votación, una vez los abogados emiten sus argumentos finales. Si la mayoría del público vota por la absolución, se presenta un final. Si no, se presenta el otro.

La presentación de los hechos es interesante, ya que juega con lo que podría considerarse moral o no. La decisión que tomó el piloto no fue fácil. Sobre todo, cuando se presentan alternativas que pudieron haberles salvado la vida a los pasajeros y a los espectadores, sin necesidad de un sacrificio. Muchas preguntas salen a relucir en el escenario: ¿Debió seguir órdenes? ¿Hizo lo necesario? La ley que no le permitía disparar, ¿es correcta? Cada persona llegará a sus propias conclusiones, pero no sin tener al menos una pizca de duda.

Además de la obra, el volumen contiene un discurso del autor acerca de la libertad de expresión con relación a los atentados contra los escritores de Charlie Hebdo. En él, von Schirach defiende la libertad de la revista a satirizar sin pudor, y critica la tendencia de la sociedad contemporánea de ceder sus derechos y privacidad por una ilusión de seguridad (piense en que, cada vez que usted tiene que montarse en un avión, expone su cuerpo desnudo ante una máquina escáner de rayos X).

En fin, es un libro interesante que provoca cuestionamientos muy pertinentes a nuestra época. No deja de ser un giro inesperado para los lectores que siguen al autor en espera de más casos criminales e intrigas, pero sí mantiene el estilo conciso por el cual se caracterizan sus escritos.

Terror

Ferdinand von Schirach

Ediciones Salamandra, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en febrero 16 de 2019.

 

Reseña: La última sonrisa y Canción de lluvia

De haikus y micropoesías

No será la primera vez que lo menciono: la brevedad es una de las destrezas más difíciles de dominar en la redacción de textos, ya sea cuentos, microcuentos, tuíts o poesía. La sencillez que muestran las obras breves suele engañar a los lectores, que podrían presumir que leen algo fácil de escribir, cuando lo cierto usualmente es todo lo contrario. Piensa en las miles de canciones que has escuchado en tu vida y encontrarás que las que se te han quedado en la mente por su profundidad y sentido son relativamente pocas. En esta ocasión, dos poemarios de versos breves, pero de estilos diferentes, nos ocupan: Canción de lluvia (Haikus), de Jaime Vélez Vega, y La última sonrisa, de Orlando Planchart.

El poemario de Vélez Vega es una colección de haikus, los poemas tradicionales japoneses, que siguen la costumbre del país asiático, pero con un sabor puramente puertorriqueño. Al igual que los japoneses, Vélez Vega se inspira en la naturaleza, en este caso, la caribeña, para componer sus versos de 5, 7 y 5 sílabas, aunque a veces se tome la libertad de alterar esta estructura. Son pequeñas reflexiones acerca de la naturaleza y la vida y su significado. Observan lo que realmente tiene valor en nuestra existencia con observaciones metafóricas. Como ejemplo, se pueden mostrar estos dos:

Hermosa luna

sobre mi casa.

Quinqué nocturno.

 

Botella de mar,

traes hoja escrita

de la otra orilla.

 

El autor sigue el formato del haiku hasta las últimas páginas, en las que experimenta un poco con la extensión de sus composiciones. Es leer una colección de esta modalidad poética, pero puramente puertorriqueña.

Por otro lado, Planchart trabaja más bien la micropoesía en La última sonrisa. Sus poemas son composiciones de tres a cinco versos, enfocados generalmente en el amor y el sexo. Tiene un tono nostálgico, como si recordara viejos amores. Por ejemplo:

 

Recuerdo aquel beso

A vuelo de pájaro

que nos empinamos y no alcanzamos.

¿A dónde habrá ido ese beso?   

 

El autor mezcla las imágenes de la naturaleza con diferentes sentimientos y rasgos físicos para crear sus composiciones. Casi siempre tratan de una figura poética deseada por la voz principal. A veces esta figura está presente, en otras parece vivir en el pasado.

Como ambas colecciones trabajan con poemas tan cortos, son ideales para quienes gustan de lo breve y buscan lecturas que den espacio para reflexionar acerca de su intención y significado.

 

Canción de lluvia

Jaime Vélez Vega

Taindec, 2017

 

La última sonrisa

Orlando Planchart

Isla Negra Editores, 2018

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en enero 27 de 2019.

Reseña: Vuelo

Versos liberadores

La brevedad es un concepto que engaña. Probablemente se deba a que no involucra mucho esfuerzo leer o escuchar una pieza breve y de ahí interpretar que la confección de dicha pieza también requirió poco tiempo y esfuerzo. Tal vez por eso muchos de los que desean expresarse por medio de la palabra escogen la poesía como su primer género. Claro, una vez comienzan el camino en ese mundo chocan con la realidad: que sea breve no significa que sea fácil. Una de las maneras en que intento que mis estudiantes de Géneros Literarios comprendan y aprecien mejor la poesía es exigiéndoles que escriban poemas, además de leerlos. Varios salen del proceso con una apreciación de la dificultad y esmero involucrados, y, a veces, con cierta admiración hacia los poetas (otros quisieran enviarme al punto más alto de un navío, metafóricamente hablando… creo; enseñar es mucho más difícil que escribir). Plasmar un sentimiento en el papel requiere dominio del lenguaje y una imaginación amplia para buscar imágenes que los lectores puedan asociar con lo que se desea transmitir. Esto, sin que hablemos del ritmo y la rima (o ausencia de) que se busca en la composición. No deja de ser el género que más principiantes atrae. Vuelo, de la puertorriqueña Debbie Torrellas, es el primer intento de la comunicadora y empresaria de profesión de sumergirse en la poesía.

En el poemario se nota la crudeza de los sentimientos que desea exponer, casi a manera de desahogo. Entre los personajes poéticos que pueden apreciarse están la mujer recién separada de un amante, la mujer en plena fase de descubrimiento emocional, la que está exhausta por la continua lucha del día a día, la insegura, la que encuentra placer y felicidad por el mero hecho de estar viva. Todos estos diferentes personajes aportan a descubrir otra faceta de la gama de emociones que se experimenta a través de la vida, desde el punto de vista femenino. Es como si abriera una llave de paso a sus emociones y olvidara cómo cerrarla. Se expresa con honestidad, sin importarle qué podría inferirse de esta descarga, en la que muestra un punto de vista interesante.

Sí se nota,  a través de la obra, la sencillez de la obra en términos técnicos. La rima y el ritmo son rudimentarios, aunque se nota una evolución según se sigue la marcha hacia las páginas finales. Se comienza a apreciar cierta soltura en la extensión de los versos, como si la autora se sintiera más cómoda con el género escogido. Es una evolución natural: cuanto más uno escribe, mejor lo hace, siempre que se esté pendiente de mejorar.

En Vuelo hay algo del mito de Ícaro. Aquí Torrellas, al igual que el ser mítico, estrenó sus alas para liberarse, mas no se acercó demasiado al sol ni descendió tan cerca del mar, sino que, prudentemente, emprendió un exitoso vuelo de prueba, que le garantizará otro día para volar.

Vuelo

Debbie Torrellas

Publicaciones Puertorriqueñas, 2018

Esta reseña se publicó en El Nuevo Día en enero 13 de 2019.

Reseña: Un punto infinito

Cuento lingüístico

Cuando pequeño, una de mis historias favoritas fue The Phantom Tollbooth (La caseta mágica, en español), de Norton Juster. Primero descubrí la película basada en el libro, que luego leí. En esa historia, un niño aburrido recibe un paquete que contiene una caseta de peaje y un carro de juguete. Al pasar por el peaje, llega a un mundo mágico en el que hay un conflicto entre las letras y los números. Con ese tema, el autor usa la ortografía, la gramática y las matemáticas para contar la trama, pero sin que pareciera una novela didáctica. Hoy, todavía la recuerdo. Un punto infinito, del puertorriqueño Emilio del Carril, me recuerda en cierta manera a La caseta mágica, por la forma en que narra la historia con el uso de la ortografía y el lenguaje.

La trama gira en torno a una mancha de tinta en un libro. La mancha se cree un punto final, pero aspira a ser más: desea ser un punto infinito. Le cuenta su situación a un marcador de libros, que le explica cómo los errores han ganado mala fama, a pesar de que son esenciales en el aprendizaje. Luego, la mancha conoce a una b, que intenta ocultarla en su barriga, por así decirlo, hasta que se da cuenta de que no permite que se entienda bien la palabra en que habita cuando la leen. Por tanto, termina con una j, que la acomoda en la parte superior de la letra. Esta será la compañera que seguirá las aventura de la mancha hasta el final. En el transcurso, se enfrentarán a letras terroristas (la ch y la ll, que no asimilaron muy bien su expulsión del abecedario), palabras arcaícas y un complot para convertir las letras de libros que se quemarán en ingredientes de sopas de letras (como las de Campbell’s, no los rompecabezas).

Aunque el libro contiene varias lecciones ortográficas, gramaticales y lingüísticas, el libro se mantiene fiel a lo que es el conflicto de la protagonista, sin entrar en lecciones didácticas, que suele ser una tendencia en muchos libros para un público juvenil e infantil. La historia se convierte en un juego divertido y cómico con los lectores, con guiños al mundo literario y académico. Sin embargo, en ocasiones, los personajes se van en viajes discursivos que pueden distraer la lectura. Además, en el último tercio de la trama no se resuelven temas que se habían comenzado anteriormente antes de llegar a una conclusión. No obstante, la historia redunda en un viaje de descubrimiento personal para la mancha acerca de la amistad y la autoestima. Es una idea original y creativa, de lectura rápida con personajes únicos que brindan una buena obra para quienes buscan una lectura entretenida.

 

Un punto infinito

Emilio del Carril, ilustrado por Laura Garcia Urrutia Buendía y Jean Carlo Jiménez

Editorial País Invisible, 2018

Esta reseña se publicó en El Nuevo Día en enero 6 de 2019.

Lecturas memorables de 2018

Lecturas memorables de 2018

Una de las cosas que más me gustan de esta época navideña es la pausa o deceleración del ritmo de vida que llevamos durante el año. En esta época, tengo un poco más de tiempo para reflexionar y leer aquellos libros que tuve que dejar para luego (en mi caso, Luzbella, de Juan López Bauzá; y The Haunting of Hill House, de Shirley Jackson). Ese es el verdadero valor de las listas de los mejores del año: permitirnos descubrir o considerar películas, videojuegos, lecturas, programas de televisión, cómics y demás que nos hemos perdido durante el año. Esta lista que presento tiene el objetivo de que alguien la lea y decida conseguir uno, alguno o todos los libros que presento en ella. A continuación, los mejores libros que reseñé durante el año, en orden alfabético.

  1. Barrio Bravo: Mundial, de Roberto Meléndez; Penguin Random House, 2018

Este escritor chileno nos cuenta diferentes anécdotas relacionadas con el fútbol, específicamente durante el torneo de la Copa Mundial. Es ideal para amantes del deporte y para aquellos que creen que el deporte se hizo famoso con la llegada de Messi y de Ronaldo.

  1. Bitácora de una transmisión radial, de Sandra Rodríguez Cotto; Trabalis, 2018

La periodista boricua nos refresca la memoria de los sucesos ocurridos durante los últimos tres meses de 2017. Las tragedias, las ineptitudes, los desastres, la caridad y el deseo de seguir adelante y ayudar al prójimo son los protagonistas de un libro que nos recuerda lo inolvidable.

  1. Clonazepán y circo, de Manuel S. Almeida; Disonante, 2018

Poesía del País para calmar la ansiedad. Tal vez no sea una cura eficaz, en realidad, pero sí se disfruta el punto de vista del poeta hacia la vida, el trabajo y todo lo que nos afecta en el día a día contemporáneo.

  1. Indóciles, de Arlene Carballo Figueroa; SM, 2018

 

Es la saga de unos pelícanos al sur de Puerto Rico que deben combatir contra fuerzas externas que los quieren controlar y lucrarse de ellos a través de la dependencia. Es una lectura llena de metáforas e imágenes familiares para aquellos capaces de captarlas.

  1. La batalla por el paraíso, Naomi Klein; Haymarket Books, 2018

¿Habrá un refrán más falso que “En guerra avisada no muere gente”? La autora canadiense nos advierte del capitalimo del desastre, cuyos estragos y efectos vivimos desde el mismísimo 21 de septiembre de 2017. Estamos avisados, pero el que nos asecha “es un monstruo grande y pisa fuerte”, como cantaba León Gieco.

  1. La casa del vacío, de Mayda Colón; Trabalis, 2018

Esta reflexión poética de los estragos del tiempo y del huracán María sobre la casa familiar de la poeta boricua toca una fibra en todos nosotros. La nostalgia y la melancolía ante el cambio y el desastre junto con la casa familiar son los protagonistas de este poemario.

  1. Lazareto de afecciones, de Nerys Santos Gómez; METIS Ediciones, 2018

El hilo conductor de sanatorios y enfermedades guían los cuentos de esta colección de la autora venezolana, egresada de la, aparentemente extinta, maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón. Los cuentos son entretenidos y, en muchos casos, de sucesos inesperados.

  1. Nenísimas, de Tere Dávila; Instituto de Cultura Puertorriqueña, 2017

 

Tere Dávila no solo se ganó el premio de novela del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP); también se llevó el de cuento, el mismo año. Esta novela es un viaje a los años ochenta, con todos sus excesos, y los efectos de la década en aquellos que la vivieron en el esplendor de sus vidas. Es una historia de sexo, cocaína, champán y música entre Nueva York y Puerto Rico.

  1. The Only Harmless Great Thing, de Brooke Bolander; Tor.com, 2018

De alguna manera, esta autora estadounidense logra mezclar la ciencia ficción con elefantes radiactivos que se comunican con nosotros a través del lenguaje de señas. Mi sinopsis no le hará justicia a la manera en que ella logra enlazar todos estos elementos disparejos en una novela corta tan eficaz.

  1. Un año en la antigua Roma, de Néstor F. Marqués; Espasa, 2018

Este autor español logra mostrarnos la vida cotidiana junto con los sucesos más importantes de la historia romana. Una lectura reveladora para aquellos que les gusta la historia, pero no los libros de la materia.

 

Y ahí está. Nos vemos al otro lado del año. El futuro es incierto y lleno de ansiedades, así que encuentren sus refugios donde puedan, sea en la literatura o en sus seres queridos. ¡Próspero año para todos!