Reseña: Un coquí de Boriquén con los Reyes a Belén

Historia de Reyes

El problema es muy común en todos los lugares en que se celebra el Día de los Reyes: hay una batalla entre Santa Claus y los Tres Reyes Magos acerca de a quién le pertenece la Navidad. Acá en Puerto Rico, parece que el gordito anglosajón lleva la ventaja, pero aún no podemos descartar a los tres místicos de Oriente. Cada año se notan aquí más ganas de preservar esa tradición y, en el país de la Navidad más larga del Planeta, los Reyes tienen una ventaja, dado que jamás queremos que la fiesta termine. Sin embargo, se nos complica un poco el asunto a los padres cuando tenemos que contestar ciertas irregularidades acerca de una de las conspiraciones más grandes del mundo. El libro infantil Un coquí de Boriquén con los Reyes a Belén, de Lara Mercado y Armando Valdés, e ilustrado por Nívea Ortiz, logra contestar algunas de estas posibles interrogantes.

La trama, contada en verso, gira en torno a por qué los Tres Reyes Magos visitan Puerto Rico todos los años y, además, explica por qué se les regala a los niños boricuas en ciudades donde generalmente no se celebra el Día de Reyes, como Nueva York, por ejemplo. La clave es que una niña puertorriqueña y un coquí los acompaña a ver al recién nacido Jesús. Desde ese momento, los Reyes deciden visitar la Isla y a cada niño boricua cada año, sin importar dónde esté, lo que explica por qué María en el Bronx recibe un regalo el 6 de enero, pero Timmy no.

El libro es divertido para los menores que no saben leer o que están aprendiendo. Tiene una historia amena, que abunda a la mitología colectiva de los Tres Reyes Magos. Este último punto me parece importante si es que esperamos conservar esta celebración tan típica nuestra. Tal vez sería oportuno que más autores abonen a la historia de los Reyes, de la misma manera en que se hace con Santa Claus, que goza de múltiples historias nuevas cada año en diferentes medios, desde anuncios hasta películas.

Los tres involucrados en esta oferta (¿los Tres Creadores Magos?), logran abonar a la ficción detrás de nuestra tradición, con este libro colorido, ameno y divertido. Es una buena opción para regalar, sobre todo el 6 de enero, por supuesto.

Un coquí de Boriquén con los Reyes a Belén

Lara Mercado y Armando Valdés, ilustrado por Nívea Ortiz

Lilac LLC, 2018

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en diciembre 9 de 2018.

Reseña: La casa del vacío

Los versos de la casa

La casa de tu infancia es mucho más que un edificio en donde dormiste. Después de cierta edad, se convierte en un lugar de recuerdos. A veces, compartes esos espacios con otro familiar, como un hermano, pero hasta sus recuerdos sobre el lugar pueden ser distintos entre sí. Solo tú sabes todo lo que sucedió y sentiste en tu cuarto, las maldades que hiciste en la sala o los tiempos que compartiste con los demás en el balcón. La casa puede adquirir hasta cierta personalidad con el pasar del tiempo. En estos días de hipotecas reversibles, hijos que emigran y desastres naturales, las casas de nuestras infancias pueden dejar de pasar de una generación a otra y convertirse en la casa de otro o simplemente borrarse del mapa, para existir únicamente en la memoria. En el caso de la poeta puertorriqueña Mayda Colón, tal vez esa casa pasa a la página impresa, como sucede en su nuevo poemario La casa del vacío.

La casa familiar será el hilo conductor en estos poemas, que permiten que se sienta la melancolía e impotencia ante el deterioro y la destrucción causada por el tiempo y la naturaleza. Se divide en tres partes: “Espacios”, “Habitantes” y “Cimientos”. Los poemas del primero, “Espacios”, muestran la casa devastada luego del paso de un huracán (en este caso, María, pero vendrán más huracanes, así que este sentir podría aplicarse a cualquier otro que venga). Se puede palpar el sentido de pérdida y sobrevivencia, y transportarnos a aquellos días que vivimos todos después del huracán. También muestra cómo la naturaleza inevitablemente sigue su curso, a pesar de los humanos que pretenden domarla.

La familia que habitó la casa será el enfoque de la segunda parte, “Habitantes”. Los recuerdos de eventos cotidianos que la familia vivió dentro de las paredes de la casa cobran vida en estos poemas. Madre, padre, hija y hermano pasan a través de los recuerdos y las paredes en estos versos, casi como fantasmas u ondulaciones en el tiempo. Se viven los daños emocionales que sufre la familia tras el desastre.

La última parte, “Cimientos”, se centra en las secuelas del desastre: la vida continúa y la Tierra no se detiene para nadie, y hay que buscar cómo reconstruir. Sin embargo, podemos ver las fuerzas externas que intentan detener este renacimiento. Los costos de materiales y las realidades de las leyes bancarias e hipotecarias se imponen sin compasión ante el mero deseo de volver a algún tipo de normalidad.

La casa del vacío, quizá, muestra una experiencia muy personal de la autora, pero cada cual podrá moldearla a su realidad. La experiencia de leer este poemario es semejante a escuchar una sinfonía, cuya frase emblemática se escucha a través de la composición. En este caso, la frase emblemática será la casa y todo el bagaje emocional que la acompaña.

La casa del vacío

Mayda Colón

Trabalis, 2018

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en noviembre 18 de 2018.

Reseña: Bitácora de una transmisión radial

Recuerdos del huracán

“Solo espero que esto que nos pasó a todos no se olvide nunca”, es la última oración de Bitácora de una transmisión radial, de la periodista y relacionista pública Sandra Rodríguez Cotto. El libro es, como dice el título, una bitácora. En esta, Rodríguez Cotto cuenta sus vivencias detrás del micrófono desde el 20 de septiembre de 2017, día en que nos azotó el huracán María, al 31 de diciembre de ese mismo año. Uno pensaría que, a solo un poco más de un año desde el evento más significativo en la historia puertorriqueña contemporánea, nuestros recuerdos del huracán estén frescos, por así decirlo. Sin embargo, la memoria puede ser traicionera y, según pasa el tiempo, es menos fiable.

Como recordarán, durante el temporal, WAPA fue la única emisora de radio que se mantuvo al aire y fue el único medio que muchos de nosotros tuvimos para enterarnos de lo que sucedía en el país durante María y algún tiempo después. La emisora comenzó lo que llamó la cobertura especial en la que una multitud de reporteros y comunicadores de diferentes medios colaboraron de manera voluntaria para transmitir lo poco que se sabía en ese entonces durante las 24 horas del día. Una de esas periodistas fue Rodríguez Cotto, quien mantuvo un diario de ese periodo y que convirtió en su más reciente publicación.

Además de contar las historias vividas en la emisora y eventos en los que la relacionista estuvo involucrada, la publicación presenta fotos de las secuelas del huracán. También incluye escritos de carácter editorial que Rodríguez Cotto publicó en sus cuentas en las redes sociales. Cierra la publicación con resúmenes de lo acontecido a ocho meses del paso del huracán.

A lo largo de sus páginas, el lector se reencontrará con el miedo, el pavor, el coraje y la desilusión que se sintieron según se desarrollaban los sucesos. Vuelven a la memoria, con lujo de detalles, las filas por combustible y comida, la oscuridad de una isla sin electricidad, los toques de queda, las conferencias de prensa desde el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) y la intención de ocultar la cantidad de personas que murieron durante el desastre. Podrá revivir también los actos de solidaridad del pueblo y la preocupación de la diáspora. Además, se enterará, por primera vez, de actos verdaderamente heroicos realizados por aquellos que no quisieron verse como héroes, sino como personas que solo desearon ayudar.

La lectura es una mezcla de datos, fotos y opinión que marcan una etapa sumamente traumática para el puertorriqueño que la vivió. Lo más valioso del volumen es la presentación de estos datos en orden cronológico, ya que ayudan a revivir la etapa de manera personal y diferente para cada cual. Vale la pena mencionar también el componente visual, que se presenta de manera creativa y placentera, como si fuera un álbum de recuerdos.

Tal vez sea buena idea releer estas entradas escritas por Rodríguez Cotto cada vez que comience la temporada de huracanes o se escuchen aires de que se acerca otra tormenta. Será una lectura que ayudará a recordar cómo debemos prepararnos, no solo para los primeros diez días de emergencia, sino para los meses de angustia que le siguen. Como bien dice la comunicadora y yo reitero: que lo “que nos pasó a todos, no se olvide nunca”.

Bitácora de una transmisión radial

Sandra Rodríguez Cotto

Trabalis, 2018

Reseña: Elevation

Lo fantástico dentro de lo cotidiano

La intención era leer y reseñar algún libro relacionado con la Noche de las Brujas. Cuando vi que Stephen King publicó su nueva novela el 30 de octubre, la compré inmediatamente. El horror y King son casi sinónimos. El autor estadounidense no solo ha escrito más de 60 libros, sino que ha definido lo que se considera terror en tiempos modernos. Novelas como It, Cujo y The Shining son solo tres ejemplos de obras que luego se han adaptado a la pantalla grande y han capturado la atención, tanto de lectores como espectadores. Sin embargo, King no solo escribe novelas de payasos asesinos, perros rabiosos o adolescentes endemoniados. Ha escrito una cantidad de obras que trabajan con elementos más humanos y cotidianos, aunque desde una perspectiva fantástica. Elevation, la novela que salió en la víspera de Halloween, pertenece al grupo de lo cotidiano.

La trama comienza con Scott Carey, un hombre recién divorciado que vive en el pueblo ficticio de Castle Rock en Maine, lugar donde el autor ambienta una gran parte de sus novelas. Es como el Macondo de García Márquez, pero con demonios interdimensionales que aparecen de cuando en vez a matar la mitad de la población. Durante la época de Scott, que es la actualidad, nadie está poseído ni hay una amenaza a los residentes de Castle Rock, pero él sí padece de una condición extraña y busca ayuda de un amigo médico retirado. Scott está perdiendo de una a dos libras de peso todos los días. Sin embargo, su físico no cambia. Usa la misma ropa que utilizaba cuando pesaba 240, a pesar de ya rondar las 212 libras. Más raro aún es que pesa lo mismo con ropa, que sin ella; tampoco importa que esté cargando al momento. Puede pesarse con su abrigo y ropa con los bolsillos llenos de pesetas y pesa las 212 libras mencionadas anteriormente. Al quitarse la ropa y repetir el procedimiento, pesa lo mismo. Es una condición inexplicable, tanto para él como para el médico. A pesar de todo, el protagonista explica que se siente bien, hasta contento.

Lo otro que preocupa a Scott es que sus vecinas, un matrimonio de lesbianas, dueñas de un nuevo restaurante en el pueblo, dejan que sus perros le ensucien el patio al protagonista. Deidre, una de ellas, comienza el conflicto. Scott, por su parte, solo desea mantener el patio limpio. Este conflicto inicial comienza a revelarle al protagonista la discriminación de los habitantes del pueblo hacia el matrimonio homosexual. (En imaginación del autor, Castle Rock votó a favor de Trump en las elecciones de 2016 y se caracteriza por ser conservador). El problema de los residentes con el matrimonio no es, supuestamente, que sean lesbianas, sino que lo sean abiertamente. Al Scott darse cuenta de las acciones de sus compueblanos, decide tomar cartas en el asunto, aunque la primera que se opondrá será Diedre, que se enoja y decide que no necesita un salvador.

King logra tejer ambos temas eficazmente y consigue crear suspenso, aunque no sea una novela de misterio o intriga. Aquí, lo fantástico muy bien podría ser una metáfora con un significado más allá de lo literal, pero ese asunto está en manos del lector. Es una novela que tomará desprevenidos a aquellos que esperan que sucesos terroríficos tengan lugar en el libro de Stephen King, pero será una sorpresa grata que examine los temas que nos afectan hoy día, como la intolerancia, la división ideológica y la amistad. Tal vez no sea una novela que asuste, pero sí despertará otras emociones.

Elevation

Stephen King

Simon & Schuster, 2018

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en noviembre 4 de 2018.

Reseña: Indóciles

La cría de las aves 

Al filósofo Maimónides se le atribuye la cita “Dale un pez a un hombre y comerá un día; enséñale a pescar y comerá siempre”. En Indóciles, una novela juvenil de la puertorriqueña Arlene Carballo Figueroa, la cita podría alterarse de la siguiente manera: “Dale un pez a un pelícano y dependerá de ti para siempre”… o algo semejante (me falta mucho por llenar las botas de un filósofo). La trama de la novela juega con algunos de estos temas de dependencia y autosostenibilidad con personajes antropomórficos en un entorno que se les hará familiar a los lectores.

La trama comienza en Ponce, específicamente en la Guancha, donde habita un grupo de pelícanos que pasan sus días pescando su comida. Cazar de esta manera no es fácil, por supuesto,  así que cuando un día aparece un hombre, Tío Danny, que les regala a los pelícanos pescado, no tarda en que al menos un ave tome ventaja de ello. El Tío Danny, sin embargo, no tiene intenciones de alimentar a los pelícanos por razones altruistas. Por el contrario, pretende hacer negocio a través de sus acciones. Logra domar a los pelícanos para que acepten el pescado que él les ha traido para que así posen con turistas y él venda la foto en cinco dólares. En poco tiempo, el Tío Danny logra convencer a gran parte de los pelícanos de que dejen de pescar y comiencen a posar.

Sin embargo, no todos los pelícanos confían en el hombre. Uno de ellos es Ferro, el líder pelícano, que se da cuenta de que la dependencia que les ha creado el Tío Danny perjudicará al grupo de pelícanos, ya que, con el tiempo, perderán su habilidad para pescar. El hombre también se da cuenta de la resistencia que Ferro le ofrece y se las arregla para salir del pelícano indócil. Eventualmente, el futuro de la colonia de pelícanos estará en juego debido a las acciones tanto de los pelícanos como del Tío Danny y su decendencia, que logran ampliar su negocio a distintos puntos del área sur.

En pocas páginas, Carballo Figueroa logra armar una saga, en la que se revela el destino de los pelícanos y su descendencia. La trama se cuenta de manera seria y con un lenguaje sobrio. Las adversidades a los que se enfrentan los pelícanos cobran fuerza y se percibe que sus desenlaces podrían tener repercusiones graves. La manera en que se cuenta la historia recuerda un poco a Rebelión en la granja, de George Orwell, en que el autor británico satiriza el socialismo de Stalin. Incluso, para el buen entendedor, la analogía entre la situación política de Puerto Rico y la de los pelícanos le será bastante obvia. En la historia de estos pelícanos indóciles hay una crítica social aguda, que incluye desde nuestra actitud hacia el medioambiente hasta nuestra realidad política. Indóciles es un libro que propicia la reflexión, sin importar la edad de quien lea la novela.

 

Indóciles

Arlene Carballo Figueroa

SM, 2018

Esta reseña se publicó originalmete en El Nuevo Día en octubre 28 de 2018.

Reseña: El ojo de cristal

Anécdotas folclóricas

Los cuentos pueden ser de las lecturas más accesibles a los lectores. Suelen ser cortos, se centran en una sola situación y, en general, buscan mantener intensidad mientras se leen. Parecen ser fáciles de escribir, dada su extensión, pero no es así. Saber cómo describir y ambientar una escena, escribir diálogos interesantes e idearse una trama intensa, entre otras destrezas, requiere una combinación de talento, imaginación y dedicación que es difícil de obtener. No basta con redactar bien. Es más, tampoco basta con tener una situación extraordinaria, si no se puede lograr tensión narrativa a través de un conflicto. Tal vez, el término conflicto puede confundir, ya que una de sus acepciones infiere algún tipo de pelea o enfrentamiento, pero lo que se busca presentar es un apuro de difícil salida (según la tercera acepción de la palabra en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española). Generalmente, cuando una narración carece de conflicto se le conoce como anécdota y, cuando muestra una época o cultura folclórica, una estampa.

El ojo de cristal, de Marcelino J. Canino Salgado, es más bien un libro de anécdotas y estampas que un libro de cuentos. Las dieciocho narraciones están ambientadas en el Puerto Rico de ayer y de hoy —con una sola excepción que toma lugar en Pompeya mientras el volcán Vesubio comenzaba a eliminar dos ciudades del Imperio romano—. Tratan de diversos temas, como los enamoramientos, los aparecidos y los malentendidos, entre muchos otros. Por ejemplo, “El ojo de cristal” narra cómo un monaguillo usa su astucia para reparar el ojo de cristal de una virgen para que los feligreses no se den cuenta de la torpeza del cura. “Monsieur Joseph” trata de una prostituta que se enamora de un ingeniero francés y lo secuestra en su habitación para jamás prescindir de su amor. “Conversación por el móvil” narra las desventuras de un estudiante de la Universidad de Puerto Rico que presencia un asalto en un restaurante de comida rápida.

De primera instancia, son sinopsis prometedoras, capaces de generar tensión dramática. Sin embargo, en su ejecución, los lectores no presenciamos ni sentimos las dificultades que estos personajes pueden sufrir. El monaguillo del primer cuento mencionado no tarda nada en encontrarle solución al problema del cura, la prostituta encierra al francés sin remordimiento ni resistencia de parte del hombre y el estudiante es un mero testigo del atraco, que ni vuelve a darle pensamiento al asunto hasta más tarde en la narración. Hace falta, tal vez, presenciar el proceso mental para solucionar la falta de ojo de la virgen, la consideración de las consecuencias por las acciones de parte de la prostituta y ver cómo le podrían temblar las piernas al estudiante al verse amenazado durante el crimen que presenció.

La ambientación es un problema en alguno de los textos, especialmente los que toman lugar en tiempos actuales, como en “Alter, Vallejo y yo”. La manera en que está narrado pinta una imagen mental en la mente de los lectores que parece tomar lugar durante la década de los setenta. No es hasta que se menciona un teléfono celular que nos damos cuenta de que la narración está situada en una época más contemporánea. No obstante, los textos que toman lugar en el pasado dejan claro cuándo toman lugar y muestran de manera eficaz las costumbres y la mentalidad de la época. De igual manera, los personajes que se presentan con mayoría de edad suelen ser muy verosímiles, bien logrados y con toda una historia detrás de ellos.

En fin, aunque las narraciones de El ojo de cristal carecen de conflictos, sí logran mostrar cómo eran la vida y las costumbres en una época en Puerto Rico.

 

El ojo de cristal

Marcelino J. Canino Salgado

Los libros de la Iguana, 2018

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en octubre 21 de 2018.

 

En memoria de Cristina Morán

No recuerdo cómo llegué ni si buscaba la tienda o no. Apenas recuerdo cuándo fue, pero estimo que era el 1997 o 1998. Llevaba poco tiempo de regreso en la Isla y por casualidad llegué a Metro Cómics en San Patricio Plaza. Allí, la dueña de la tienda, Cristina Morán, me recibió amablemente y desde ese momento fui un cliente fiel a la tienda. Lo cierto es que hoy día no leo tantos cómics como en aquel entonces (me cansé de que casi todos sean de superhéroes), pero siempre iba al menos cada dos meses. Cuando comencé a publicar, Cristina fue de las primeras en comprar ejemplares de mi novela para ponerla a la venta en su tienda. Hasta me invitó a ser parte del «Free Comic Book Day» para darme a conocer entre los fanáticos del cómic en Puerto Rico.  Cuando nació mi hija y luego comenzó a ir a la tienda conmigo, Cristina le regaló su primer cómic para que se interesara en el género.

Luego de leer otras memorias de amigos y clientes de la tienda, no me cabe la duda que su generosidad hacia mí no era única, sino que era así con todos.

Foto tomada de Quiibo

Generalmente, cuando alguien muere, se le recuerda todo lo bueno y si no existe, pues se inventa. En el caso de Cristina, no hay que inventar nada y hablar de sus bondades probablemente tomaría varios meses. Nos ha dejado un legado en la memoria de cada uno de los que entramos en esa tienda por su amabilidad y entusiasmo, además de su sentido genuino de buena fe. Ir a Metro Cómics era como visitar un viejo amigo, tal vez porque Cristina era amiga de todos nosotros.

Ayer me enteré de su muerte. Me fue inesperada, aunque hacía tiempo que no la veía en la tienda debido a que había estado enferma. A pesar de que no estaba en la tienda, sí sabía que se comunicaba con los empleados y parecía bastante activa.

Solo me toca unirme al dolor que sufrimos los que la conocimos, además del que sufren su esposo e hijos. Para ellos es importante que sepan que Cristina guarda un espacio especial en la memoria de todos nosotros y que también nos ha tocado sufrir su partida. La amabilidad que demostró en sus días ha de ser un ejemplo para emular.

Que en paz descanses, Cristina.

Reseña: Sherlock, Lupin y yo: El trío de la Dama Negra

Un joven Sherlock

Por años, fanáticos de personajes literarios y de ficción en general han escrito historias alternas y originales. Incluso, hay un nombre en inglés para este tipo de escritura, llamada fan fiction. Hay de todo tipo y personajes, pero el tema se popularizó con fanáticos de la serie televisiva Star Trek que compartían sus historias alternas protagonizados por los personajes de la serie. De hecho, existen autores que tuvieron sus comienzos escribiendo acerca de personajes creados por otras personas. Un ejemplo de ello es la serie de novelas juveniles Sherlock, Lupin y yo del italiano Alessandro Gatti, que utiliza el seudónimo de Irene Adler, uno de las personajes en las novelas y creación de Arthur Conan Doyle en el cuento “Un escándalo en Bohemia”.

La primera novela de la serie se titula El trío de la dama negra y cuenta la historia de cómo se conocieron cuando jóvenes Sherlock Holmes (el famoso detective), Arséne Lupin (el legendario ladrón de guante blanco) e Irene Adler (famosa contrincante y casi interés romántico del primero). La acción se desarrolla en la ciudad francesa de Saint-Malo, donde las familias de los protagonistas vacacionan en 1870. Al ser de la misma edad, más o menos, y tener los mismos grados de inteligencia, los personajes forman rápidamente amistad. Cuando aparece un cadáver en la orilla de la playa donde el trío ha formado su guarida, comienza el misterio que solidificará la amistad de los chicos.

Los protagonistas investigarán la muerte del hombre que encontraron y se verán involucrados en el descubrimiento de una pandilla de ladrones que acecha Saint Malo, además de descubrir elementos de corrupción de la policía en la pequeña ciudad. Por medio de sus acciones, el autor muestra los inicios de las características de los famosos personajes literarios por los que se conocerán “luego”.

La historia logra cierto interés en los lectores con el uso del suspenso y de situaciones misteriosas, que luego obtendrán su debida explicación, como es de esperarse en una historia de corte detectivesco o policial. No obstante, la trama parece alargarse innecesariamente a mitad de la novela. Además, algunas partes sufren de inverosimilitud y necesitaban mejores justificaciones para las acciones de algunos personajes. Estas instancias se evidencian cuando los empleados de los hoteles les brindan información a los muchachos como si fueran policías de verdad y cuando uno de los jefes criminales confiesa varios crímenes ante una multitud de criminales. Sin embargo, es posible que estos sucesos no les cause ninguna molestia a los jóvenes lectores.

Un sector del público que podría encontrar falla en la novela es el de los fanáticos más puristas de estos personajes, en específico de Sherlock Holmes. El autor se toma ciertas libertades en su interpretación de los personajes que no concuerdan con los cuentos de Conan Doyle. A pesar de este detalle, es probable que este tipo de historia alterna a los mitos creados por estos personajes literarios sea capaz de hacer que una nueva generación de lectores les interese leer los textos originales. Es un libro de fácil lectura ideal para jóvenes lectores.

Sherlock, Lupin y yo: El trío de la Dama Negra

Alessandro Gatti

Destino, 2018

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en octubre 14 de 2018.

Reseña: Siempre jueves

Recuerdos en papel y tinta

Se podría decir que los blogs o bitácoras electrónicas fueron la antesala de las redes sociales que conocemos hoy. Ofrecían a los lectores una ventana a las vidas ajenas que, en su momento, era única. Por supuesto, la bitácora ha existido por siglos, pero la internet permitió que se publicaran a nivel mundial. En 2003, por ejemplo, uno podía leer a un iraquí, durante el régimen de Suddam Hussein, expresándose sobre su temor al bombardeo inminente de los Estados Unidos de América: odiaba al dictador, pero también sabía que las bombas, por más inteligentes que las mercadeen, no discriminan entre soldado o civil. Luego del comienzo de la guerra, aquel blog se tornó silencioso.

Esta mirada a la cotidianidad ajena luego se amplificaría con servicios como Facebook, pero a principios del siglo XXI, los blogs estaban de moda. Ya para finales de la primera década, los blogs estaban en el ocaso de su popularidad; los que quedaron fueron los que habían logrado establecer seguidores fijos, que no les importaría leer entradas más largas que los 140 caracteres de otros servicios. En Puerto Rico, uno de los blogs que ha sobrevivido es el de Edmaris Carazo, titulado Siempre jueves. Este, precisamente, es el título del libro que hoy reseñamos, en el que la autora presenta un escogido de las entradas de su blog.

La publicación muy bien podría funcionar como un libro de memorias de la vida de la autora desde el año 2008. Poco a poco, los lectores se enteran de su experiencia al tatuarse por primera vez, cómo le fue —en su momento— como madrastra joven, los estragos de divorciarse, cuán insuperable es su padre, el nacimiento de su primera sobrina, y su experiencia antes, durante y después del huracán María, entre muchas otras intimidades. La lectura es introspectiva y reflexiva, a la vez. Se nota cómo la autora intenta encontrarle algún sentido a sus emociones y los sucesos de su vida según ocurrieron. Hay una alta dosis de humor autocrítico, en el que la autora insiste en contar sus fallas y desventuras en la sociedad y vida cotidiana. Con este tono, Carazo logra establecer algún tipo de complicidad con sus lectores, a la vez que plantea sus pensamientos acerca de cómo debería ser y qué espera de su vida, sus relaciones y la sociedad, en general.

Entradas como “Duelo al vuelo”, en que rinde tributo a un amigo aventurero que muere de manera inesperada, logran mostrar su punto de vista acerca de la vida, a la vez que transmite a quien la lee no solo cuán importante era su amigo para ella, sino lo grandiosa que fue su vida, aunque corta. Otros, como “De dolores y sus categorías”, que es acerca del huracán María, muestran las peripecias de la vida cotidiana de la autora mientras celebra sobrevivir y llora las tragedias de los que sobrevivimos y nos han marcado. A veces, las entradas pueden ser contestatarias, como es el caso de “No te invité a mi boda”, en el que explica el proceso decisional de escoger a los invitados de dicha celebración.

Edmaris Carazo, valientemente, nos muestra sus intimidades y pensamientos a lo largo de diez años de su vida, de una manera interesante y fácil de leer. Posee una voz auténtica que invita a acompañarla en sus mejores y peores momentos.

Siempre jueves

Edmaris Carazo

Editorial EDP University, 2018

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en octubre 7 de 2018.

Reseña: Lazareto de afecciones

Una vuelta por el sanatorio

Hay palabras que por más que las escucho siempre me obligan a buscarlas en el diccionario, sin importar cuántas veces lo haya hecho ya. Lazareto, en mi caso, es una de ellas. Claro, no es una palabra común hoy día, así que tal vez se me pueda excusar mi repetido y pasajero olvido de significado. Es un sanatorio, al fin y al cabo, para aislar a aquellos que sufren de una enfermedad contagiosa, como lo era la lepra o la tuberculosis. Lazareto de afecciones, el libro de cuentos de la escritora venezolana Nerys Santos Gómez, juega con el concepto del sanatorio u hospital en sus relatos, ya sea por la ambientación o por la sicosis de sus personajes.

Los veintitrés cuentos involucran, de alguna manera, un lazareto (después de esta reseña, ya no se me olvidará el significado de la palabra… espero). A veces, el sanatorio es el lugar donde se ambienta la trama, en otras ocasiones solo se menciona de manera pasajera. Es una manera simpática de hacerles un guiño a los lectores.

A pesar de compartir el hilo conductor del lazareto, los temas de los cuentos son bastante variados. “Entre tus fibras”, por ejemplo, trata de una lavandera que se enamora de un cliente, a pesar de no conocerlo, solo por la ropa que le lava. “Drama en las alturas” cuenta la historia de dos limpia ventanas que se juegan la vida en un edificio de cuarenta y pico de pisos. Por otro lado, “Por un gallo” trata del conflicto que se crea cuando este animal de pelea termina matando las aves de un hombre, mientras que “Afecciones” muestra la angustia de una madre cuya hija se enferma y necesita que la lleven a un hospital. Esta última narración cuenta con un giro sorpresivo, elemento que será bastante común en los relatos. En muchos casos, los cuentos sorprenden, aunque una que otra vez pueden ser un poco predecibles.

Hay también cuentos de amor, como “La verruga” y “Entre páginas”, que tratan de amores tempestuosos y dolorosos. En el primero, un joven está enamorado de una chica que vive en el mismo edificio que él, pero no se atreve a hacerle ningún acercamiento porque la encuentra demasiado bella y fuera de su estrato social. En el segundo, la protagonista se enamora perdidamente de su profesor de literatura y termina desarrollando una pasión por las letras que trasciende la lujuria que siente hacia el catedrático.

El abuso sexual se toca en el cuento “Los cangrejos y el maelstrom del hemisferio sur”, en el que una mujer aprende cómo tomar su destino en sus manos, a pesar de lo que sufre a manos de diferentes hombres. A su vez, la banalidad y las apariencias son los temas en “De mariposa a oruga”. En este cuento una mujer siente la necesidad de realizarse cirugía plástica de manera casi incontrolable.

El Lazareto de afecciones está repleto de cuentos entretenidos, que logran sorprender con sus tramas inusuales. Al ser cortos, son ideales para los que buscan una breve lectura antes de continuar con sus quehaceres. Con redacción cuidada y tono lúdico, logran captar la atención de los lectores, que tal vez no quieran salir del lazareto creado por la autora.

Lazareto de afecciones

Nerys Santos Gómez

METIS Ediciones, 2018

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en septiembre 30 de 2018.