Lecturas favoritas de 2017

Un año adverso

El 2017 fue un año tumultuoso. El huracán María dominó todos los aspectos de la Isla. Como todo evento traumático, los efectos se reflejarán en la literatura local de diversas maneras. Nuestras vivencias colectivas germinarán en nuestra imaginación y florecerán en nuestras letras, con el paso del tiempo, como fue el caso de con las guerras civiles españolas y estadounidenses, las guerras mundiales y la Gran Depresión, por mencionar algunos ejemplos. Luego de tres meses, los estragos y las secuelas ya se sienten en las distintas facetas del mundo literario. A principios de la década pasada, la literatura puertorriqueña lucía sólida. El País comenzaba el nuevo milenio, con ofertas variadas de cursos literarios con el aval de instituciones reconocidas, como la Universidad del Sagrado Corazón y la Universidad de Puerto Rico. Hoy día, universidades e instituciones que antes fomentaban la producción literaria del país comienzan a abandonar esas propuestas.

En contra peso, ha habido un redescubrimiento del libro como objeto de entretenimiento. Sé de más de una persona que desempolvó algún tomo y comenzó a leer a la luz de las velas. Librerías que abrieron este año, como Casa Norberto en Plaza las Américas, y otras con algunos años, como The Bookmark en San Patricio y Libros AC en Santurce, han recibido gran cantidad de visitantes en los últimos meses. La falta de energía eléctrica ha brindado a las librerías la oportunidad de ser opción durante los días de oscuridad.

En mi caso, logré leer libros que, antes del huracán, no sabía cuándo tendría tiempo de abrir (El sitio de Constantinopla y A Perfect Spy, por ejemplo, eran libros que tenía sobre la mesa para mis lecturas por placer). La pregunta de, si los libros electrónicos remplazarán algún día a los de papel, quedó contestada. Creo que podemos estar de acuerdo con que ambas modalidades se quedarán con nosotros.

Así, con el espectro de María siempre presente en la memoria, se hace la reflexión de las lecturas más memorables de 2017. Presento mi reflexión anual de los libros reseñados en 2017. No están en ningún orden particular y, obviamente, solo reflejan mi opinión de los libros que leí. Hay varios que no pude leer, pero que pasarán a la cesta de lecturas para tormentas, aunque espero que se presente otro tipo de oportunidad.

 

Metiendo caña, de Luis Trelles me fascinó por la manera en que exploró la producción del pitorro en la Isla. Trelles supo cómo reflejar la pasión y fascinación por este mítico brebaje.

 

Reinbou, de Pedro Cabiya fue una verdadera delicia de lectura. El autor teje una narración rica con una trama compleja, pero atrapante, que solo deja la mejor de sensaciones al llegar al final.

 

Literatura fantástica en Puerto Rico (siglo XIX), de Héctor J. Martell Morales me pareció un buen libro histórico que resalta nuestra literatura. Nunca está de más ver la producción literaria de nuestros antepasados literarios.

 

Tijera Kid, de Juan Antonio Ramos es una novela corta, pero con personajes bien definidos y memorables. Es un retrato de lo que fue la sociedad puertorriqueña antes de María.

 

Bambú y otros horizontes, de Vanessa Droz. Un poemario excepcional por su profundidad y sensibilidad estética. Cada haiku de este libro invita a pensar en el zen de sus temas.

 

Mi abuela, la loca, de José “Chascas” Ignacio Valenzuela es un libro muy divertido para niños. La abuela es una poeta a lo Mary Poppins e invita a explorar el lado lúdico de las palabras.

 

Norse Mythology, de Neil Gaiman. El estilo único del creador de The Sandman permea este recuento de la mitología nórdica. Ha de inspirar a que otros hagan lo mismo con otras mitologías.

 

A Legacy of Spies, de John LeCarré parece una carta de despedida a los personajes que le trajeron la fama al autor. Aunque una experiencia más rica para quienes hayan leído sus obras, no deja de ser una buena novela de espionaje para los demás.

 

Bono: Cuaderno de biografías de autores y autoras puertorriqueños es un divertido libro de pegatinas que exalta los íconos nuestra literatura, desde Manuel Alonso y Julia de Burgos, hasta Olga Nolla y Juan Antonio Corretjer.

 

¿Qué le depara a la literatura puertorriqueña en el 2018? Pronto averiguaremos. Sí sospecho que será más que interesante nuestro futuro literario, por más que algunos la subestimen.

Esta lista se publicó originalmente en El Nuevo Día a finales de diciembre de 2017, cuando aún la mayoría de la Isla no tenía energía eléctrica.

 

 

 

 

 

 

Reseña: La isla de Puerto Rico se la lleva el holandés

Carta perdida

Un ciudadano se queja de la incompetencia y la corrupción de los gobernadores salientes y entrantes ante una crisis que podría suscitarse en cualquier momento. Ambos han probado ser inútiles contra las amenazas al pueblo de Puerto Rico, que habrá de valerse de sí mismo para mantenerse a flote. Tal vez, esta historia le parezca conocida o sacada de los titulares más recientes de la Isla, pero estaría equivocado. Se trata de la carta que un hombre, don Francisco Dávila y Lugo, le envió al rey Felipe IV en 1630 para que interviniera en los asuntos de su posesión en el medio el océano Atlántico. Así lo presenta la doctora Carmen Rita Rabell, la investigadora que encontró la carta, en su libro La isla de Puerto Rico se la lleva el holandés.

Rabell encontró la carta mientras investigaba a Dávila y Lugo para otro proyecto y decidió investigar más a fondo, sobre todo, por qué o si tenía una línea de comunicación abierta con el rey de España. Partiendo de la premisa de que así lo fue, la historiadora analiza la misiva y establece el contexto histórico de la época, para luego explicar la carta párrafo por párrafo. Francisco Dávila quería establecer el valor de la isla para el rey para que así este tomara acciones que la protegieran de ataques adicionales, ya que hacía poco los holandeses habían invadido. El antiguo autor intentaba explicarle al monarca la corrupción que existía en la isla, además de las medidas a tomar para salvaguardar a Puerto Rico. En esencia, Dávila y Lugo quería que se separara el cargo de gobernador, en aquella época seleccionado por la Corona, del cargo de alcaide del Morro, además de fortificar la ciudad.

El análisis de Carmen Rita Rabell del escrito de Dávila y Lugo es exhaustivo. Logra no solo establecer la probabilidad de que el autor de la carta haya sostenido comunicación con el monarca, sino que también explica cómo logra comunicar su mensaje, sin ofender al mandatario. Se convierte en no solo una investigación histórica, sino que es también un documento de análisis de comunicación. Es un libro que interesará a quienes disfrutan saber más acerca de la historia y deseen estudiar cómo se logra cierto tipo de comunicaciones.

 

La isla de Puerto Rico se la lleva el holandés

Carmen Rita Rabell

Instituto de Cultura Puertorriqueña, 2016

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en diciembre 17 de 2017.

 

Reseña: Pepe Gorras o un verano terrorífico

Continúa la saga de Pepe Gorras

Lo que comenzó como un solo libro, primer ganador del prestigioso Barco de Vapor de Ediciones SM, es hoy una saga que ya va por un cuarto libro. Con Pepe Gorras o un verano terrorífico, la autora puertorriqueña Tina Casanova retoma las aventuras de Pepe Gorras y añade una oferta más a la literatura infantil y juvenil puertorriqueña.

En esta ocasión, Pepe Gorras se ve forzado a ir de vacaciones de verano al campo con sus hermanos, donde vive su abuela Esperanza. Los niños creen que se aburrirán en un lugar sin internet ni televisión, y sin playa o parques de diversiones (son niños que aún no han vivido la realidad pos-María). Por tanto, se oponen a la estadía con la abuela, sin saber que los padres se ven forzados a ubicarlos en el campo debido a una enferme dad que sufre otro familiar. La abuela Esperanza, sin embargo, logra hacerlos ver cuán divertida puede ser la vida lejos de la ciudad.

Los niños también conocen a la Pecas, una niña vecina de la abuela, que provoca animosidad entre Pepe y ella, pero luego se convierten en amigos, con indicios de romance. La amistad con la vecina los lleva a una casa “embrujada” que los niños explorarán y deberán descubrir el misterio que oculta. Al momento en que los niños se enamoran del campo, ya deben regresar a la ciudad, ya que el pariente enfermo se ha recuperado. La partida deja a Pepe en una encrucijada que deberá resolver en un tomo próximo.

Es una obra amena para un público menor.  Posee un subtexto que muestra la realidad puertorriqueña que existía al momento de su publicación, que será más obvio para un público mayor. Los lectores familiares con los demás tomos podrán notar cómo la autora ha “soplado vida” en su personaje, ya que es posible percibir los cambios en su personalidad a lo largo del tiempo. Será interesante ver cómo Pepe resolverá su conflicto y preocupaciones en el futuro.

 

Pepe Gorras o un verano terrorífico

Tina Casanova

Ediciones SM, 2017

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en diciembre 10 de 2017.

 

Reseña: Tabú

Misterio artístico

Entrado ya en la primera parte de Tabú, la nueva novela del alemán Ferdinand Von Schirach, uno comienza a pensar que el autor ha optado por escribir algo radicalmente diferente a sus demás obras. El autor suele utilizar casos criminales con los que se ha familiarizado durante su carrera como abogado criminal en Berlín como punto de partida de sus cuentos y novelas. Sin embargo, Tabú comienza con la narración de la historia de un fotógrafo artístico, Sebastian Echsburg, que ve el mundo en colores, así como el personaje de Jean-Baptiste Grenouille en El perfume, de Patrick Suskind, el asesino en serie que percibía el mundo a través de sus olores. Sin embargo, esa historia del joven artista dura hasta la mitad de la novela, cuando se le acusa de secuestrar y asesinar a una mujer.

Una vez se llega a ese punto, los lectores familiares con la obra de Von Schirach entran en territorio conocido. Se nos presenta al abogado defensor, Beigler, que decide tomar el caso dado las peculiaridades del interrogatorio que se le hizo a Echsburg, en el que se le amenazó con tortura, y el temperamento calmado del acusado, que le parece muy inusual. La trama entonces gira alrededor del descubrimiento de pruebas y los comicios legales del caso, hasta llegar a su conclusión.

La novela es amena y el misterio que presenta es intrigante. Además, la manera en que está estructurada, con la historia de vida del acusado al principio, es una desviación interesante de la clásica novela de procedimiento policial (o legal, en este caso). No obstante, el personaje de Beigler es el típico estereotipo del abogado defensor, que suele ser brillante y romántico en sus ideales, a pesar de su exterior cínico. En cierta manera, el nudo de la trama gira en torno a un discurso en contra de la tortura, en vez de prestarle más atención al misterio que presenta el acusado. Incluso, la propia escena en que se discute la tortura tiene un aire de película de Hollywood, que desmerece el resto de la obra.

A pesar de esas observaciones, Tabú no deja de ser una lectura movida y atrapante. Será del agrado de quienes gustan de este tipo de novela legal, los misterios en general y la apreciación del arte.

Tabú

Ferdinand Von Schirach

Ediciones Salamandra, 2017

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en diciembre 3 de 2017.

Reseña: Entre objetos perdidos

Mapa de la poesía boricua

Quien desee descubrir nuestra literatura se encontrará ante un reto enorme. Contrario a la literatura de otros países, como España, México o Cuba, por mencionar algunos, el canon puertorriqueño difícilmente se reconoce fuera de círculos académicos o autóctonos. Conocernos requiere más trabajo de lo usual. Entre objetos perdidos: Un siglo de poesía puertorriqueña, de Áurea María Sotomayor Miletti, subsana en parte esta carencia para el género de la poesía.

El tomo se trata de un ensayo que ubica cronológicamente a los lectores desde los comienzos de nuestra literatura hasta la producción poética contemporánea. Expone los comienzos orales de la poesía puertorriqueña desde antes del siglo XIX para así situar a los lectores en el contexto histórico de nuestra producción literaria. Una vez establece ese trasfondo, Sotomayor Miletti discute los mayores poetas desde 1914 hasta 2017 y ofrece su punto de vista acerca de los temas que los inspiraron y trabajaron, a la vez que ofrece fragmentos de sus obras. De esa manera los lectores conocerán desde un punto de análisis académico a poetas como María Bibiana Benítez, Juan Rodríguez Calderón, Luis Llorens Torres, Clara Lair, Julia de Burgos, Juan Antonio Corretjer, Olga Nolla, Pedro Pietri, Guillermo Rebollo Gil y Mara Pastor, entre muchísimos otros más.

Sotomayor Miletti no solo presenta a estos poetas, sino que explica a fondo cómo sus entornos y preocupaciones han forjado sus propuestas literarias. La profesora de Estudios Hispánicos en la Universidad de Pittsburgh propone, además, puntos de partidas para futuros antólogos a la vez que crea un buen mapa panorámico de lo que ha sido y es la poesía puertorriqueña. La discusión de las obras y sus autores se presenta con un lenguaje a veces sencillo y en otras ocasiones de más complejidad teórica-académica. Aunque disponible al público, se nota que es un trabajo académico meticulosamente investigado y, sobre todo, pensado. Supone ser un libro esencial en las bibliotecas de aquellos que se interesen tanto en la historia como en la teoría de la poesía puertorriqueña. Su existencia promete hacerles la vida más fácil a quien quiera conocer nuestra poesía.

 

Entre objetos perdidos: un siglo de poesía puertorriqueña

Áurea María Sotomayor Miletti

Ediciones UNE y Centro de Investigación Social Jesús T. Piñero, 2017

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en noviembre 26 de 2017.

Reseña: Cicatriz de fuego

Cicatrices poéticas

Las cicatrices son parchos de piel que sirven para tapar heridas, guardan historias, evocan sentimientos y son parte integral de quien las lleva. Jamás se borran y sirven para recordar aquello que nos marcó, aun más cuando son provenientes de quemaduras. Funciona así tanto en el plano literal como en el metafórico. El poemario Cicatriz de fuego, del puertorriqueño José H. Cáez Romero, explora esta metáfora desde el propio título y la continúa sin desenfoque hasta el final de sus páginas.

El libro incluye 22 poemas de extensiones variadas. La mayoría de sus temas se centra en el amor, la soledad, la ausencia de un ser querido, o más bien amado, y el dolor que implica cargar consigo esas heridas del alma. Serán cicatrices invisibles; no así los seres que las soportan. Por medio de los versos de Cáez Romero, se siente dolor y trauma, aun sin que los lectores sepan la historia detrás de cada una de estas cicatrices.

Hay profundidad en los poemas del autor. Ejemplo de ello es “Principio”, cuya brevedad y mención de una de las leyes de la física provocan que el lector reflexione más allá del texto. “¿Quién nos dice el peligro?” y “La carne que nos viste” resuenan con el sufrimiento que trae el amor y el que uno mismo causa. Otros, como “Existe un todos los días” y “Sucede que hubo una vez”, trabajan con la forma en que nos adueñamos de nuestras penas para enfrentarnos a la vida.

Una vez terminada la lectura, podría suceder como con todos los buenos libros: sus palabras dejan cicatrices. Las cicatrices de fuego, estas quemaduras propiciadas por el amor, el desamor y la misma vida, en este caso, dejan sus huellas por dentro, invisible a los ojos de los demás. Sin embargo, permanecerán en los pensamientos de quien los lea.

 

Cicatriz de fuego

José Cáez

Isla Negra Editores, 2017

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en noviembre 19 de 2017.

Reseña: A Legacy of Spies

El legado de un autor

Se podría decir que hay dos tipos de novelas de espionaje: las que son tipo Ian Fleming, con un protagonista semejante a James Bond, aventurero, mujeriego e intrépido; o las de John Le Carré, con situaciones y personajes más cerca de la realidad de ese mundo de espionaje, como George Smiley, todo lo opuesto a James Bond, que toman acciones nefastas por el bien común y pelean más contra la burocracia de su gobierno que contra algún enemigo estrambótico. Lo cierto es que cuando se habla de ficción en este subgénero, Le Carré se considera una eminencia, ya que fue quien le dio este otro giro realista y sobrio a un tema que ya estaba demasiado romantizado. Desde la publicación de su tercera novela, The Spy Who Came in from the Cold en la década de los sesenta, el autor se convirtió en uno de gran demanda. Su última entrega, A Legacy of Spies, utiliza elementos de su primer éxito y funciona como una especie de secuela. Se podría decir que le pone fin a esa saga.

En A Legacy… un espía retirado, llamado Peter Guillam, es llamado a reportarse de inmediato a la Oficina, que no es nada más que la sede de servicio de espionaje británico. Una vez allí, se entera de que han demandado al gobierno británico por las acciones que tomaron durante la Guerra Fría en el muro de Berlín. Las muertes de Alec Leamas, un agente británico, y Liz Gold, una joven inocente que se involucró románticamente con Leamas fueron parte de una operación secreta que logró revelar a un infiltrado en las altas esferas de mando del servicio de inteligencia británico. En tiempos actuales, el gobierno necesita saber los detalles del operativo para poder defenderse mejor en los tribunales. Guillam, el protagonista, es el que sabe cómo sucedió todo, ya que él mismo se encargó de desaparecer todos los récords oficiales del operativo.

La novela alterna entre los recuerdos de Guillam y el presente. Le Carré, que ha construido su carrera con historias de luchas burocráticas y suspenso, muestra los conflictos de sus personajes y las dificultades que sufren, tanto física como emocional e intelectualmente, de manera tan interesante que uno apenas quiere despegarse del libro. Como utiliza la trama y los personajes de dos de sus novelas más exitosas (la ya mencionada The Spy Who Came in from the Cold y Tinker, Tailor, Soldier, Spy), el autor de ochentaiún años les regala a sus fanáticos otra perspectiva de aquellas novelas y un último vistazo al famoso George Smiley, como si se tratara de una despedida. A la vez, ofrece una introspección a las terribles acciones que los involucrados en la Guerra Fría tomaron en nombre de la supuesta paz mundial. Es una novela ideal para los que disfruten de historias entramadas, el mundo del espionaje o simplemente una buena y entretenida novela.

A Legacy of Spies

John Le Carré

Viking, 2017

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en algún momento de 2017, después del huracán María.

Reseña: El mundo oculto

Romance indio en Sudáfrica

Uno de los episodios más terribles en la historia sudafricana es la época del apartheid, en que el estado de Sudáfrica legisló para segregar a los negros de los blancos y criminalizar las relaciones interraciales. En este marco histórico, a principios de la década de los años 1950, es que se cuenta la trama de la novela El mundo oculto, de Shamin Sarif. La autora, aunque de nacionalidad inglesa, es de ascendencia india. De pequeña, vivió con sus padres en Sudáfrica, precisamente, durante el periodo en cuestión.

La novela gira en torno a la historia de Amina, una joven india, que es dueña de un café en Pretoria, una ciudad sudafricana. La joven es independiente y rechaza las constricciones impuestas por las tradiciones religiosas de la comunidad india. Por ejemplo, no viste según se espera de las mujeres indias; administra un negocio por su cuenta, lo que tampoco es bien visto por la sociedad, y es lesbiana. Esta última característica es un secreto a voces. Su manera de ser le trae conflictos con las autoridades, ya que trata a los negros como iguales y, además, el estado tampoco es tolerante hacia la homosexualidad.

La historia se complica cuando aparece Miriam, una ama de casa, también india, que acaba de tener a su tercer hijo. El esposo de Miriam, Omar, contrata a Amina para que les haga un huerto en un pequeño pueblo en las afueras de Pretoria. A medida que las dos mujeres se conocen más a fondo, crean un vínculo emocional que apenas se materializa, debido a la situación matrimonial de Miriam y la sociedad racista en la que viven.

La novela ofrece una mirada diferente a la diáspora india en Sudáfrica. Son familias que huyeron de su país natal y lograron asentarse en un lugar que, eventualmente, resultaría inhóspito por su racismo. Aunque la trama tarda en desarrollarse, una vez toma vuelo, se convierte en una historia que cautiva. Tiene personajes interesantes, aunque no se desarrollan del todo, como sucede con el esposo de Miriam, y Jacob, un socio que tiene Amina. Otros personajes, como algunos antagónicos, tienden a ser maniqueos: son personas malas, sin ningún tipo de característica redimible.

La autora es guionista también. Esta característica se nota, sobre todo, en la tendencia a mover la trama por medio de los diálogos. Esta estrategia estaría mejor lograda, si no fuese porque la narración luego repite lo que acaba de exponer.

El mundo oculto, al final de todo, es una historia romántica que logra mantener el interés en la lectura, una vez los conflictos comienzan a aparecer. Satisface a los lectores gracias a su ambientación y sus personajes protagónicos.

El mundo oculto

Shamim Sarif

Ediciones Scriba NYC, 2016

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en algún momento después del huracán María.

Reseña: Undead

Poesía zombi

En la literatura fantástica, un ser que no está vivo no significa, necesariamente, que está muerto. Existe ese estado de consciencia en el cual habitan los zombis, los vampiros y los fantasmas, entre muchos otros. A estos se les llama undead en inglés, o no muertos. En general, es un estado indeseable y relacionado con la maldad. Además, en tiempos recientes el tema ha disfrutado de un resurgir en la cultura popular, particularmente los personajes zombis. Es desde esta perspectiva que el poeta puertorriqueño John Torres trabaja su poema Undead.

El tomo no debe confundirse con un poemario: solo hay un poema, aunque largo.  Uno podría leerlo como una larga metáfora existencial de la vida en el siglo XXI. El autor utiliza todo lo relacionado con la no muerte, como la descomposición, la falta de vida y el vacío existencial, y lo junta con toda esta mitología que se nutre, tanto de lo más reciente, como The Walking Dead, por ejemplo, como de material más antiguo, como la poesía de Edgar Allan Poe. Le añade, además, citas de otras fuentes, como otros poemas, definiciones y escritos, que están señaladas por el uso de itálicas e invitan al lector a que indague más a fondo acerca de su procedencia.

El poema transmite el sinsabor que puede poseer la vida. Se puede notar una letargia y hasta descomposición del “personaje” no muerto que habita las páginas. No es una obra que llene de esperanzas al lector. La ambigüedad que utiliza el autor a través del texto crea espacio para que los lectores abran su mente a la interpretación. Esto se puede evidenciar en los dos prólogos y el epílogo acerca del poema, que están incluidos en el libro. Los tres ofrecen perspectivas muy diferentes del significado del texto. Es un escrito cuyo estilo sumerge a los lectores en el mismo estado emocional de alguien que no ha muerto, pero que tampoco está vivo, sin explicaciones.

Undead

John Torres

Disonante, 2017

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en septiembre 17 de 2017.

El primer paso

El primer paso

 

Ante los continuos abusos y atropellos a los que se enfrenta el pueblo puertorriqueño, se ha convocado a otra manifestación masiva este primero de mayo de 2018. Es lógico pensar que esta tendrá más participación que la de entonces. En parte, debido a que las amenazas de la Junta de Control Fiscal (JCF) y de la administración de Ricardo Rosselló comienzan a concretarse: los pensionados comienzan a calcular con cuánto dinero contarán luego de que le reduzcan lo que probablemente es su único ingreso, los padres se preguntan cómo llevarán a sus hijos a escuelas más lejanas, los trabajadores nos preocupamos al ver cómo nos quitan más derechos laborales y los demás nos preguntamos qué obligaría a una corporación privada a restaurar electricidad si no les es costo eficiente.

 

Cuando primero se habló de la Junta, se escuchaba mucho de cómo pondrían en cintura a nuestros gobernantes incompetentes y corruptos. Sin embargo, la realidad ha sido otra. La austeridad, como siempre, la sufriremos nosotros, que trabajamos y nos vemos enfrascados en nuestras luchas diarias. Mientras tanto, legisladores, asesores y aquellos cercanos a la administración en curso gozan de sueldos y contratos que no reflejan austeridad alguna. Como ha sucedido durante las últimas décadas, los responsables por la situación en que estamos no sufren los estragos.

 

Parte de mi razón de escribir Fortaleza fue como catarsis a esta penosa situación. Quería tomar medidas para mejorar a Puerto Rico y la ficción me permitió hacer eso mismo, aunque fuese solo en mi cabeza y, luego, en las páginas de la novela. Quise crear un gobernante que se enfrentara a la corrupción y la ineficiencia del gobierno, que lo convirtiera en un organismo legítimo ante la ciudadanía. La legitimidad del gobierno es uno de los temas principales de la novela y es un asunto tomado de nuestra cotidianidad. Por ejemplo, si alguien te roba en San Juan, lo más probable es que la Policía no haga querella alguna si no hubo alguien herido. Tampoco darán con el ladrón y tan siquiera intentarán encontrarlo. Representa demasiado papeleo y esfuerzo para un oficial veterano. Para decir más, probablemente, termine culpándote a ti por caminar por algún lugar donde pudieran robarte. El estado no es capaz de velar por tus intereses. También se ve en nuestras escuelas, en los hoyos de las carreteras, en el tiempo de espera en alguna agencia… en fin, todo lo que sea gobierno no sirve. La pregunta, entonces, es: ¿nuestro gobierno es legítimo? A veces, encontramos jerarquías más legítimas en comunidades más unidas. Sabemos de líderes comunitarios que se esfuerzan por ayudar a sus vecinos y gozan de una legitimidad mucho mayor que la del gobierno.

 

En Fortaleza, Arturo Ramírez, el gobernador que inventé, intenta lograr esa legitimidad. El nombre del personaje tiene una carga simbólica. Arturo, como el rey británico, creador de la Mesa Redonda y Camelot, y Ramírez como el primer y, hasta la fecha, único presidente de Puerto Rico, el del Grito de Lares. Inicialmente, lo concebí para que arreglara a Puerto Rico o, como la misma Junta, poner a los políticos corruptos e incompetentes en cintura. A mitad de novela, me di cuenta de que la solución no estaría en manos de una sola persona, por más íntegra que fuera. Utilicé, entonces, otra manera de darle el poder al pueblo otra vez, un tipo de insurgencia open source o de código abierto en la jerga de programación, que es lo que le da el giro hacía la ciencia ficción, a manera de especulación.

 

Este martes, todo apunta a que una gran parte de la ciudadanía puertorriqueña hará sentir su descontento con nuestra situación actual. Tal vez, el huracán María ayudó a cambiar nuestra manera de ver nuestro entorno. Desde aquel 20 de septiembre hemos visto las consecuencias de tener un gobierno incapaz de enfrentar los problemas serios que nos acechan, al igual que ser víctimas del coloniaje. Hay muchos factores involucrados en la causa de nuestros problemas actuales, como nuestra condición colonial y la falta de compromiso de parte de nuestros funcionarios, entre muchísimas otras causas. Sin embargo, debemos reconocer que cargamos con una porción de la culpa también. No hemos querido involucrarnos en la toma de decisiones que nos afectan, más allá de participar en elecciones. Debe ser obvio, a este punto, que no es suficiente y que debemos comenzar a establecer cuál será nuestra política como pueblo. Nos toca activarnos en nuestras comunidades y ayudar a salir de los funcionarios cuyo único propósito es lucrarse. La resistencia puede comenzar con la protesta del martes, pero no debe quedarse ahí. Debemos oponernos a aquellos que pretenden hacernos daño y comenzar a pensar que sí podemos determinar cómo hacer funcionar al país. Debemos oponernos a la Junta y el gobierno de la improvisación que se hizo más evidente desde el 21 de septiembre.

 

Hay quienes alegan que la Junta es un mal necesario y que sin ella y sus protecciones legales ya el país habría colapsado. Tal vez sea una de las posibilidades de lo pudiera suceder, pero ese tipo de pensamiento es el que nos mantiene arrodillados. El miedo a no determinar nuestro futuro, tomar nuestras decisiones y asumir las consecuencias nos paraliza. Ya es hora de sacudir esa mentalidad. Debemos tomar ejemplo de entidades como Casa Pueblo, que apostó a la autosuficiencia, y buscar la manera de emularlos en nuestro entorno.

 

No sé si la respuesta se halla en una insurrección como la de Fortaleza, pero lo cierto es que la manifestación del 1ro de mayo solo debe ser parte de nuestros primeros pasos hacia la autodeterminación. Si comenzamos a pensar y actuar en grande, terminaremos ejecutando en grande. Además, tanto los integrantes de la Junta como los del gobierno, deben comenzar a sentirse incómodos con lo que hacen. Si nos siguen forzando a pagar y a ser los más afectados en esta crisis, es justo que ellos también sientan los efectos de sus acciones. Porque al final de todo, cuando termine el cuatrienio o se nombre una Junta nueva, los que nos quedaremos somos nosotros. Ellos, no. Esos se montarán en el primer avión fuera de aquí, dejándonos el lío. Tenemos que meter mano nosotros, por más tedioso que sea. Se nos va la vida en ello.