Reseña: Delirios

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Delirios de amor

Se tiende a relacionar el amor con la poesía. Tal vez sea porque es una emoción tan intensa que merece dedicársele una infinidad de versos. A lo mejor es porque tantos poetas han dedicado sus versos al amor. ¿Quién sabe? Parece que es como definir qué vino primero, si el huevo o la gallina, solo que sin respuesta (el huevo vino primero; consulte con su biólogo más cercano). En todo caso, los Delirios, del puertorriqueño Eduardo Morales Coll, sigue esta tendencia, de dedicarle versos al amor.

El libro no solo se compone de poemas, sino que cuenta con una sección dedicada a “Monólogos” y otra a “Pensamientos”. Aunque el amor no es el único tema, sí predomina, como se puede apreciar en poemas como “Tuve sed de tus besos”, “Tu lunar” y “Te amo”, entre varios otros poemas. La voz poética está llena de admiración por el objeto de su afecto, ya sea por sus cualidades físicas, como por las más abstractas, como el intelecto o el amor correspondido. A veces, admiran lo carnal o la consumación del amor; en otras, se aprecian más los momentos fugaces entre los enamorados (o al menos la situación en que uno de ellos lo está).

Otros poemas son odas a músicos, como Pablo Casals y Ludwig Van Beethoven, o artistas, como Pablo Picasso, en “Paulus” y “Sonata de primavera”; o la misma naturaleza y la patria, como puede evidenciarse en “Mi bandera”. “Mi alegato” resulta interesante, por ser un poema dedicado a un caso civil en los tribunales del país, tema poco común en la poesía.

En este volumen, el soneto es el estilo más usado. Morales Coll tiende a utilizar una rima consonante, que deja ver su admiración por un estilo de poesía más antiguo. Quien disfrute de la poesía tradicional se encontrará a gusto leyendo la poesía de Delirios. Si bien sigue unas estructuras clásicas, también utiliza un lenguaje metafórico común. Es decir, no hay sorpresas en la manera en que expresa las imágenes e ideas en sus estrofas.

Las otras dos secciones, como ya adelanté, son un monólogo y una colección de máximas o proverbios. El monólogo expuesto es una conversación introspectiva dedicado a una amante y se lee como una poesía en prosa. Los pensamientos de la tercera sección parecen ser reflexiones del autor acerca de la vida. Algunas son más largas que otras, pero no exceden de tres oraciones. Un ejemplo de los múltiples pensamientos incluidos es este: “Hay dos prototipos de imbéciles: los que inventan imbecilidades y quienes las repiten” (quien tenga una cuenta en Twitter podrá apreciar este en particular). Un microcuento también es parte de este proyecto literario.

Si se les hace difícil expresar su amor, en las páginas de Delirios pueden encontrar inspiración para este día de enamorados.

Delirios

Eduardo Morales Coll

Publicaciones Gaviota, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en febrero 9 de 2020.

Reseña: Princesas Dragón: El misterio del huevo dorado

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Princesas subversivas

En años recientes, las princesas de los cuentos de hadas han sufrido cierta baja en popularidad. Los tiempos exigen historias más relacionadas con la época en que viven quienes leen este tipo de historia. «La Cenicienta», de los hermanos Grimm, por ejemplo, respondía a una aspiración de salir de la pobreza por medio del matrimonio, una historia común en comedias románticas o novelas de televisión. Sin embargo, para una audiencia del siglo XXI, este tipo de trama resulta anticuado y sexista. Además, el tema de la monarquía como sistema de gobierno resulta anacrónico para la mayoría de nosotros. Las princesas a lo Disney aún existen, pero se nota un intento por modificar a estos personajes acorde con la época en que se escriben sus historias. El escritor español Pedro Mañas intenta esta tergiversación de princesas con su libro Princesas Dragón: El misterio del huevo dorado.

Este es el primero de una serie que, hasta la fecha, tiene otros nueve títulos y que hace poco llegó a las librerías puertorriqueñas. Este primer libro, publicado por SM, cuenta la historia de Bamba, una princesa cuyos padres (un rey y una reina, por supuesto) viven separados, cada cual en su palacio. Cuando comienza el libro, Bamba nos cuenta que vive en un árbol y es una fugitiva por la que se ofrece una gran recompensa —hay carteles por todo el bosque que lo indican—. Narrada en primera persona, Bamba nos cuenta cómo llegó a ese lugar. La reina decidió que la princesa debía aceptar una invitación para conocer al príncipe Rosko, que supuestamente se había enamorado de ella, según una carta que hizo llegar al reino. A pesar de sus protestas, Bamba termina viajando al reino de Rosko, donde conoce al famoso mago Gúgol. Esta se da cuenta de que debe competir contra otras dos princesas por la atención de Rosko y un huevo de dragón. A mitad de competencia, un dragón ataca al reino de Rosko y Gúgol, y las tres princesas, Koko y Nuna, además de Bamba, escapan con el huevo.

Las princesas se convertirán en amigas y revelarán sus motivos por acceder a la contienda. Del huevo, nace un cachorro dragón que llaman Gumi, por los sonidos que hace al comer piedras. Las actitudes y acciones de las princesas comienzan a rebelarse contra las autoridades, así como el comportamiento habitual de lo que se supone que sea una princesa tradicional. Ellas intentarán devolverle a Gumi a su madre dragona, que fue la que atacó al reino de Rosko. Eventualmente, se revelarán los motivos de los personajes y cómo es que Bamba terminará viviendo en un árbol, en vez de un palacio, a la vez que se abren posibilidades para otras historias.

El misterio del huevo dorado es una historia divertida y cómica. Ofrece numerosos giros en la trama que, aunque predecibles para una audiencia mayor, sorprenderá a nuevos lectores. Además de tomar prestado de los cuentos de hadas folclóricos, utiliza elementos de otras historias populares de la literatura infantil y juvenil. Ejemplo de ello es el mago Gúgol, que juega con la manera en que vemos los magos después de Harry Potter y los niños que viven en la selva, que recuerdan a los de la pandilla de Peter Pan.

Las ilustraciones de Luján Fernández son atractivas y llaman la atención de los niños (mi hija, Melián, identificó varias que le gustaron. La historia también le ha interesado, por lo que he compartido el libro con ella, mientras me preparaba para esta reseña). Sus 103 páginas se leen rápido y pueden despacharse en dos o tres días, lo que podría fomentar un sentido de logro en nuevos lectores. Lo que mejor tiene la obra es que busca entretener, en vez de educar, a pesar de presentar varias enseñanzas en sus páginas.

 

Princesas Dragón: El misterio del huevo dorado
Pedro Mañas
SM, 2016

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en febrero 2 de 2020.

Reseñas: Amargo

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Cuentos amargos

Desde pequeños, nos enseñan en la escuela que hay cuatro tipos de sabores que se pueden detectar en partes específicas de la lengua humana: dulce, agrio, salado y amargo. Los japoneses añaden un sabor más a esos cuatro, el umami, que representa lo sabroso y establecen múltiples subsabores adicionales dentro de cada uno de los básicos. Ya la ciencia ha dejado atrás esa teoría de sensaciones gustativas en áreas determinadas de la lengua, pero perdura en la memoria como cierta, así como ocurre con múltiples misconceptions o ideas equivocadas de conceptos. En el libro de cuentos Amargo, de la puertorriqueña Alexandra Pagán Vélez, se pueden apreciar diferentes tipos de amargura por medio de sus personajes.

El libro contiene 19 cuentos, la mayoría cortos. Casi todos tratan temas cotidianos. A veces, los temas giran en torno a sucesos más tétricos, como el suicidio (que, lamentablemente, también podría ser considerado como cotidiano, de acuerdo con las estadísticas) o la necrofilia (definitivamente un tabú en nuestra sociedad). Resumir todos los cuentos tomaría demasiado espacio y hay mucha gente que desea leer el horóscopo en la siguiente página. Por tanto, destaco los que más me llamaron la atención.

“Una foto de La Habana” trata de una fotógrafa española de vacaciones en Cuba que lucha contra sus inhibiciones al conocer a un boricua que le atrae. Es una narración que muestra la lucha interna del personaje, a la vez que juega con su sexualidad. Lo erótico también es un elemento presente en “Las escaleras”, que trata de un matrimonio lésbico; en “Roma”, cuyo personaje es transexual y desarrolla una atracción con un compañero de trabajo; en “Canas”, que trata de un hombre que sostiene una relación sexual con una artista que utiliza material que recopila durante sus encuentros eróticos; y en “Laboratorio de disección”, cuyo personaje es una practicante de medicina que comienza a sentir atracción por lo que imagina ser el espíritu de un cadáver al que se le somete a una autopsia.

El abuso sexual y emocional es otro tema que se toca con frecuencia. “Luci y yo”, “Es que a uno le pasan unas cosas”, “Milagros” y “El agente Ríos” son ejemplos de ello. El primero es una conversación en el infierno, aunque parece más bien un monólogo. En el segundo se narra desde el punto de vista de una mujer maltratada, aunque ella misma no parece darse cuenta de ello. El tercero mencionado contiene un elemento onírico que tal vez representa otro tipo de infierno que el que se utiliza en “Luci y yo”. El último que menciono en esta pequeña lista trata de un agente de la Policía que se transfiere a trabajar en una escuela pública, en donde lucha contra sucumbir a las ilusiones que se ha formado en torno a una estudiante.

La autora logra introducirnos en las mentes de estos personajes variados. Vélez Pagán caracteriza a estas personas de manera muy eficaz y convincente para que se logre algún tipo de empatía o entendimiento de cómo son estas personas, por más repulsivas que pueden ser sus acciones. Por otro lado, no hay muchas sorpresas en cuanto a las tramas en las que habitan los personajes. Se enfoca más bien en la siquis de los personajes y sus traumas. Podemos “saborear” diferentes aspectos de la amargura de estas creaciones hasta darnos cuenta de que, incluso, dentro de lo amargo existe la variedad.

 

 

Amargo: segunda edición, revisada y aumentada

Alexandra Pagán Vélez

La secta de los perros, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en enero 26 de 2020, cuando los terremotos al sur de la isla  y la corrupción del gobierno era nuestro problema mayor. Qué tiempos aquellos…

Reseña: Pasajeros

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Fantasmagoría criolla

En Latinoamérica y en Puerto Rico todos sabemos de alguna historia de aparecidos. Son esos espíritus que aparecen a la orilla de la carretera bajo circunstancias misteriosas. A veces están cerca de puentes donde hubo algún accidente o desaparecen luego de proveerles un aventón. Siempre conocemos a alguien que conoce a otra persona que jura haber visto o interactuado con estos fantasmas. El libro Pasajeros, de Rita Isabel Collazo Vázquez, contiene siete relatos dedicados a este tema de aparecidos y misterios de la vida.

Los relatos —y uso este término porque no son exactamente cuentos, bajo la propia admisión de la autora— toman lugar en Puerto Rico o sus personajes son boricuas. “Al salir del laberinto” es de una mujer que conoce un amor fugaz en Santiago de Compostela, pero pierde su rastro, solo para rencontrarlo en libros y fotografías de manera insólita e imposible. Es un relato que juega con el tiempo y el espacio para lograr su cometido. “Nacido bajo el signo de Tauro” se relaciona con la narración anterior, pero utiliza otro personaje que no aparece en el primer relato, aunque es parte íntegra de él.

“Cuando la muerte acecha con ropaje de inocencia” es un relato de aparecidos que se montan en un auto y luego resultan haber sido espíritus. Esto combinado con sucesos fantásticos que afectan a los personajes involucrados. Este relato será como un tipo de piedra angular para el resto del libro, ya que hay varios elementos, sucesos y personajes que reaparecerán en otros de los relatos. “Legión de niñas” combina las leyendas de hechizos y brujas con las canciones de infancia para jugar con las supersticiones del antaño de manera horrífica.

“¿Cuándo llegará el día de mi suerte?”, por otro lado, utiliza una canción hecha famosa por Héctor Lavoe como inspiración o pie forzado. El protagonista es un joven que debe sufrir 28 infortunios para que por fin comience a tener buena suerte. A su vez, “Mientras pueda salir” utiliza un elemento —un cuadro pintado— del relato anterior para construir otra narración de una mujer que crea un autorretrato en la Plaza de Caguas y en el que permanecerá el resto de sus días. “Pasajero inesperado: La última palabra” es el último relato, como advierte el título, y concilia muchos de los sucesos y elementos que se trabajan en las demás narraciones, como si atara cabos sueltos.

Casi todas las narraciones comienzan con unas estrofas que anuncian de cierta manera por dónde irá cada narración. A veces son canciones adaptadas a las necesidades de la narración que prosigue, como sucede con “El día de mi suerte” o canciones infantiles, como sucede con “¿Qué quiere usted?”, que lee:

 

Ambos a dos

el inicio del desencuentro

ambos a dos

un instante de desamor

ambos a dos

matarile, rile, adiós

 

Una de las cosas que más llama la atención de la colección es la manera en que todas las narraciones guardan relación entre sí, como si se trataran de piezas de un rompecabezas. Sucesos que ocurren en una narración pueden ser el eje de otra o personajes apenas mencionados serán protagonistas en otro relato. La ambientación es muy certera y logra colocar a los lectores en los lugares descritos. Son narraciones muy interesantes, que abren la puerta a que se explore este tipo de tema y tal vez darle alguna credibilidad al amigo del amigo que se encontró con algún aparecido.

 

 

Pasajeros

Rita Isabel Collazo Vázquez

Libros Pasajeros, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en enero 19 de 2020.

 

Reseña: Vida, patria y verdad

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De tú a tú entre el exgobernador y la periodista

Comparto la desconfianza que sienten muchos hacia los políticos. Suelo verlos como personas que en realidad no tienen como prioridad los mejores intereses del pueblo, a pesar de ser servidores públicos. Lo demuestran sucesos tan recientes como los que causaron el Verano de 2019 y el media tour político de los últimos días en el sur de la isla, zona que sufre la peor parte de los sismos recientes. La clase política actual le falla continuamente al país y es difícil predecir si esa desconfianza algún día llegará a su límite. Por esta razón, libros cuyos autores son políticos, como Vida, patria y verdad, del exgobernador de Puerto Rico Alejandro García Padilla, generalmente no me llaman la atención, pues los veo como intentos del político de rescribir la historia a su favor. Sin embargo, este, en particular, no es una autobiografía con autobombos; es una entrevista o conversación con la periodista Ana Teresa Toro, cuya trayectoria como reportera, escritora y columnista es intachable.

Dividido en dieciséis capítulos y dos epílogos —uno por el exgobernador, el otro por la periodista— el libro funciona como una memoria hablada, como lo describe Toro. Comienza con el fundamento detrás de sus páginas: ¿por qué se escribe el libro y por qué de esa manera? Ana Teresa describe el entorno e incidencias de los encuentros para grabar y luego prosigue una sesión de preguntas y respuestas. De esa manera, se cubre su vida desde los orígenes de la familia de García Padilla hasta su salida del gobierno en 2016. Se habla del legado del exgobernador, las controversias y las decisiones difíciles que tomó. Los epílogos dan espacio a que el entrevistado y la entrevistadora, tal y como ocurre en un juicio, expongan sus argumentos de cierre antes de que el jurado o, en este caso, el lector, llegue a su veredicto. En el caso de García Padilla, aprovecha el espacio para dar su informe de logros final; en el de Ana Teresa Toro, aprovecha para aclarar por qué accedió a escribir el libro, sus diferencias ideológicas y políticas con el exfuncionario electo, y cuál fue el proceso de trabajo. Ambos epílogos ofrecen sus agradecimientos a quienes ayudaron en la confección del texto, ya sea de manera física o emocional.

Los puntos más controvertibles de la carrera política de Alejandro García Padilla no se ignoran. Ana Teresa Toro pregunta acerca de la ley PROMESA, la amistad que mantenía con el ahora convicto por corrupción Anaudi Hernández, las causas que provocaron la renuncia del representante Jaime Perelló y la venta del aeropuerto Luis Muñoz Marín, entre otros sucesos que marcaron su gobernación. La periodista también le permite espacio para explicar su proceso de pensamiento a la hora de tomar decisiones que nos afectan hoy día, como la razón para acceder a la ley PROMESA y su plan para el IVA. El exgobernador expone sus convicciones políticas e ideológicas, pero sin pasar por alto el cuestionamiento de Ana Teresa, que indaga hasta encontrar respuestas. El libro también revela cómo funciona el aparato gubernamental desde adentro, tanto en su faceta operacional como en la dinámica de partido político con el fin de mantenerse en el poder.

La forma de exponer la figura del exgobernador es atinada y reveladora. La conversación entre el exgobernador y la periodista se expone en estas páginas de manera muy amena. La selección de Ana Teresa como entrevistadora es un acierto. La periodista demuestra su destreza de contar una narrativa con principio y fin, a pesar de que la vida real tiende a carecer de estos elementos, a menos que se los impongamos. Sus preguntas revelan objetividad y se alejan de ser un lavado de cara hacia la figura de García Padilla. El exgobernador contesta muchas preguntas serias y difíciles ante una periodista que discrepa de muchas de las posturas del exmandatario. También encuentra las posturas comunes y muestra, con bastante transparencia, al ser humano detrás del poder. El resultado permite comprender las razones detrás de las decisiones del exmandatario, aunque se discrepe de ellas.

 

Vida, patria y verdad

Alejandro García Padilla en conversación con Ana Teresa Toro

Publicaciones Gaviota, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en enero 12 de 2020.

Puede escuchar la entrevista que le hice a la autora acerca de este libro en mi podcast, In media res.

 

Reseña: Agent Running in the Field

Espías y, ¿bádminton?

Lo que más me gusta de las novelas de espionaje de John Le Carré, el autor a quien reseño esta semana, es que mantiene un pie dentro de la realidad en su ficción. Agent running in the field, su más reciente novela, no es la excepción. En este tipo de historia, la acción se lleva a cabo en oficinas burocráticas y conversaciones, en lugar de en actos violentos y secuencias de acción prácticamente imposibles, como suelen verse en el cine. Quien haya leído alguna de las demás novelas de Le Carré sabe a qué atenerse en este aspecto. O sea, aquí los dobles agentes son espías que investigan a los que los contrataron y la licencia para matar es una fantasía.

En esta ocasión, conocemos a Nat, un agente de espionaje británico, que se acerca al ocaso de su carrera. Luego de haber estado en diferentes partes del mundo, regresa a Londres para terminar su servicio según disponga el gobierno. Nat es un jugador asiduo de bádminton, un deporte que se juega con raqueta, semejante al tenis, pero usa un volante en vez de una pelota. Su afición se desarrolla en un club atlético, donde conoce a Ed, un joven algo intenso que lo reta a un partido porque ha escuchado que el protagonista es de los mejores jugadores en la zona, a pesar de sus 47 años. Nat acepta el reto y termina jugando quince partidos con el joven Ed durante la trama de la novela.

Ed odia a Trump, piensa que el Bréxit es un disparate, a Putin lo considera un dictador y demuestra estar sumamente decepcionado con el gobierno británico. Le expresa sus opiniones a Nat después de los partidos, cuando el perdedor le toca comprar una ronda de cervezas en la barra del club. Nat, por su parte, utiliza sus destrezas como agente de manera inconsciente y se limita a escuchar al joven, sin apenas emitir una opinión de lo que dice. El protagonista es designado jefe del Haven, que se dedica a trabajar con espías que tienen que ver con Rusia, ya sea con el gobierno o con mafiosos de esa nación. Entre los agentes que están bajo su supervisión está Florence, que promete ser una agente estrella.

Sin embargo, durante un operativo contra un mafioso ruso, todo se le complica a Nat y se ve forzado a investigar. La historia avanza dentro este de este entramado que construye de manera escueta Le Carré. Es una novela corta, intensa y reveladora, ya que nos adentra en la mente de lo que es un agente de espionaje. Situar la trama en tiempos actuales resulta muy eficaz, ya que, como podemos apreciar en los titulares de nuestros periódicos, la situación política del mundo parece estar en un estado de caos. Ni hablar de la situación política en el Reino Unido en estos días, que el autor resume así, al referirse a un funcionario inepto y corrupto: “The man’s fucked up everything he’s touched in life, so he’ll be in great demand. Probably got a safe parliamentary seat waiting for him right now”. Al parecer, los hijos “talentosos” que suelen fracasar exitosamente no son exclusivos de esta isla.

Agent running in the field será una dosis más de la pluma del autor para quienes lo siguen y una buena introducción a lo que verdaderamente es el mundo del espionaje. La situación actual en que está ambientada la novela es un acierto, y la narración es ágil y concisa. A sus 88 años, Le Carré continúa, sin frenos, su producción literaria. ¡Enhorabuena!

Agent Running in the Field

John Le Carré

Viking, 2019

Los más memorables de 2019

Los más memorables del año

 

Qué mucho disfrutamos estas listas de fin de año, aunque sea para pelear por los resultados. En mi caso, me gusta meditar sobre las lecturas que hice durante el año y escribir esta lista. Es una manera de cerrar el calendario y seguir hacia 2020, ese mítico año futurístico, que no es tan avanzado como lo habíamos imaginado. Hubo muchas publicaciones durante el año: aún tengo varios libros en agenda. Por eso titulo la lista “Libros memorables”. No necesariamente salieron en 2019; el asunto es que los leí durante este año. No es real pensar que podamos leer todo lo que sale en el año, hazaña que se puede lograr con películas u otros medios. Leer un libro tarda su tiempo, aun más cuando se lee con un ojo crítico. Pero basta de preámbulos. Estos fueron los libros cuya lectura me llamó más la atención en 2019.

 

Ahora me rindo y eso es todo, de Álvaro Enrigue.

A nadie que haya leído mis reseñas le debe sorprender que este libro aparezca en la lista. Además de reseñarlo, he escrito acerca de él en mi página par de veces. Soy el primero en admitir que tal vez no sea para todo lector, pero a mí me encantó. Al terminarlo, sentí que perdí un amigo cuya compañía disfrutaba.

 

Memorias de un pueblo en pie de lucha, de Carlos Zenón

Desde los ojos de Zenón se vive la lucha de Vieques contra la Marina de los Estados Unidos. Nos llaman dóciles ante los invasores, pero aquí se demuestra que esa aseveración no es cierta. En el verano tendríamos más prueba de ello, pero aquí está ilustrada la lucha desde el principio.

 

Raymond Dalmau, de Raymond Dalmau

Las memorias del astro jugador de baloncesto son un viaje al pasado para los que vivimos la época dorada del Baloncesto Superior. Es un libro revelador, no tanto por las interacciones de los involucrados, sino por la manera en que ilustra cómo funcionaba el mundo del deporte.

 

Antonia, de Hiram Sánchez

El Topo inmortalizó a Antonia con su epónima canción, pero Hiram Sánchez provee los detalles que le dan luz a la injusticia que se cometió en Río Piedras en la década de los años setenta. Este tipo de abuso gubernamental no sorprenderá a quienes lo hayan vivido, pero debe ser revelador para quienes creen que vivimos en un país de ley y orden.

 

Mi tío Pachunga, de José Ignacio Valenzuela, alias El Chascas

El Chascas trabaja la discriminación y la homofobia en un libro para un público juvenil. Sin embargo, definitivamente es una lectura que muchos adultos deben hacer. Sobre todo, los que presumen de dictar las libertades que deben disfrutar los ciudadanos…, pero sabemos que muchos de ellos no sobresalen por lo que leen.

 

Sangre, de Ricardo Martí

Esta historia de suspenso y terror es difícil de olvidar. Tal vez sea por las ilustraciones; tal vez por el canibalismo. Probablemente ambas. Lo cierto es que habría que pensarlo dos veces antes de aceptar una invitación de cena de parte del autor.

 

Esta isla, de Francisco Félix

Este poemario refleja la desesperanza que se puede sentir viviendo en Puerto Rico. La Isla será un paraíso tropical, pero qué difícil es vivirla. Aquí vemos una opinión de la generación que mira un futuro sin futuro.

 

Aterrizar no es regreso, de Xavier Varcárcel

Se trata de una crónica que comienza días después del huracán Irma y cierra el año siguiente. La devastación pos-María, el autoexilio a Nueva York y el regreso a Puerto Rico son algunos de los temas que el autor persigue en esta crónica narrada de manera no lineal, como si fuera una novela.

 

Permanent Record, de Edward Snowden

El soplón (whistleblower) más famoso de nuestra historia cuenta por qué quiso dejarle saber al mundo que los Estados Unidos espiaba al mundo entero. Una historia reveladora y terrorífica a la vez, sobre todo cuando nos damos cuenta de que esa violación a nuestra privacidad está a la mano del actual presidente de los Estados Unidos.

 

Girl like a Bomb, de Autumn Christian

Una historia de ciencia ficción en la que la protagonista usa su superpoder para salvar el mundo. ¿Su poder? Sanar a la gente a través del coito.

 

Galería de comandos, de Alejandro Álvarez

Un libro de cuentos cuyos personajes son cotidianos, pero poco explorados dentro de nuestra literatura. Aunque aparecen personajes como Chicky Starr y Donald Trump, no deja de ser un encuentro con el diario vivir de un pueblo diverso.

 

Bono:

Tercer Mundo, de Pedro Cabiya

No lo incluyo oficialmente en la lista porque no lo reseñé, pero Cabiya muestra otra vez sus destrezas narrativas en esta novela.

 

El chat de Telegram, de… ustedes saben quiénes

Sin darse cuenta, estos sujetos revelaron lo que piensan del pueblo… y el pueblo les respondió bastante claro lo que opinaron ellos.

 

Reseña: Sobre los domingos

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Domingos de melancolía

Al parecer, hay un resurgir en la crónica puertorriqueña. Las diversas crisis probablemente tengan mucho que ver con el asunto. Entre la depresión económica que estamos viviendo, el huracán que sobrevivimos y el golpe al sistema durante el Verano 2019, se puede decir que nos han sobrado eventos dignos de recordar y registrar. A pesar de que estos eventos históricos pueden marcar a quien escriba la crónica, el texto no necesariamente gira en torno a ellos, sino que suelen ofrecer un punto de vista mucho más personal. Sobre los domingos, del puertorriqueño Francisco Félix, es una muestra de este tipo de texto.

Comienza con el recuerdo, de parte del narrador, de la muerte del cantante de trap Kevin Fret, que fue baleado ocho veces una madrugada de enero 2019, en Santurce. Aclaro que la crónica no tiene que ver con este suceso, pero es el hecho que da comienzo a la narración. Además, establece el tono del resto del texto. En cierta manera, ese tono recuerda un poco al diario de Rorscharch en el cómic Watchmen, de Alan Moore, por la manera de describir el entorno. La melancolía reina en Sobre los domingos, y la desesperanza recorre sus páginas. La narración hace una reflexión ante el asesinato mencionado y otros más que se escuchan en los medios. Irse a dormir o despertar al son de disparos (a veces lejanos; otras, cercanos) es una triste realidad que se refleja en la obra. Vemos Santurce y Carolina desde una óptica que no busca romantizar estas urbes. Son ciudades que oprimen a los habitantes que tratan de llegar a sus casas o trabajos en transportación pública o bicicletas. Los pocos momentos de felicidad se viven a través de una cerveza o tres.

El ritmo de las ciudades se interrumpe con el ruido estruendoso de los aviones que llegan o se van del aeropuerto. Sin embargo, el narrador se vuelve indiferente hasta de los decibeles de las turbinas de las aeronaves. Ocurre otra ruptura en el texto y es cuando el narrador recuerda su tiempo en Connecticut, internado en un hospital siquiátrico. No se establece con exactitud cuándo toma lugar este tiempo en el extranjero, pero sabemos que ocurre poco tiempo después del huracán. Es en la época en que aún no se sabía muy bien qué había sucedido con nosotros en la Isla, en que la diáspora no podía comunicarse con nosotros. El narrador eventualmente logra salir del hospital y regresar a Puerto Rico. No obstante, el regreso significa un breve momento de alivio, en vez de alegría, como suelen retratarse los regresos a Borinquen.

Así, la vida citadina en la Isla continúa. El narrador intenta encontrar su esquina de felicidad en la escritura, pero la vida misma se lo limita. Aquí, el ruido, el trabajo, el tapón, los aviones, los tiroteos y la propia vida atenta contra la literatura. Producir cualquier texto es un acto de valentía y perseverancia en cualquier lugar, doblemente en Puerto Rico. Cuando la crónica termina en abril, el narrador aún ama su hogar, pero la Isla se la pone difícil, igual que nos la pone difícil a todos.

Para aquellos que dicen querer entender a la juventud hoy día, esta lectura es imprescindible. Tal vez lo sea más aún para los que no tienen interés en entender a los jóvenes. Ciertamente, es una visión oscura y gris de la urbe del País. La crónica muestra lo difícil que puede ser mantener una perspectiva optimista en un lugar en que el único cambio que ocurre es para empobrecer y empeorar la calidad de vida. Esta dureza de vivir en la Isla está muy presente en la crónica. Sobre los domingos refleja el legado que les tocará a la nueva generación y cómo estos se sienten al respecto.

 

 

Sobre los domingos

Francisco Félix

La Impresora, 2019

Esta reseña se piublicó en El Nuevo Día en diciembre 15 de 2019.

Reseña: Roberto Clemente: el astro boricua

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La leyenda en su tierra

Superar las hazañas de Roberto Clemente ha sido casi imposible para los atletas puertorriqueños, no importa el deporte que practiquen. Ni Mónica Puig, la primera y única ganadora de oro olímpico por Puerto Rico, ha logrado tener el estatus mítico del pelotero boricua. De Clemente se han escrito numerosas biografías, filmado películas y levantado un sinnúmero de estatuas y monumentos en su honor. No se puede mencionar el deporte puertorriqueño sin incluir a este carolinense. Si se trata del béisbol, ni hablar. Tal vez sea injusto para los atletas, particularmente para los peloteros, pero… como suele recordarme una colega profesora, “así es el béisbol”. El libro Roberto Clemente: El astro boricua, de Jorge Fidel López Vélez, describe muy bien a esta figura mítica.

En este caso, López Vélez, autor también del libro sobre la vida de Hiram Bithorn —el primer puertorriqueño en las Grandes Ligas—, presenta un libro que exhibe, únicamente, la carrera deportiva de Clemente en Puerto Rico. Sus hazañas en las Grandes Ligas apenas se mencionan. Las 245 páginas guardan cientos de fotografías de periódicos y otros documentos relacionados con el pelotero, como sus contratos y sus estadísticas a nivel local. Incluye, además, una entrevista que le realizaron a Roberto Marín en 1973, un año después de la muerte de Clemente. Marín fue quien descubrió al pelotero y se lo presentó a Pedrín Zorrilla, entonces dueño de los Cangrejeros de Santurce. Esa y otras anécdotas de los comienzos de Clemente se cuentan en la entrevista a Marín, que se realizó 46 años atrás.

La última entrevista que concedió el famoso pelotero a Edgard Tijerino también se incluye en este libro. En ella, se refleja la forma de ser de la leyenda boricua al contestar preguntas acerca de su desempeño con los Piratas de Pittsburgh ese año, en que no llegaron a la final. Clemente cuenta de la dinámica que se da en los diferentes equipos en que jugó, además de las diferencias en el propio juego durante las diferentes épocas. Señala también al dominicano Juan Marichal como un lanzador superior al estadounidense Sandy Koufax, considerado una leyenda hoy día. Clemente decía que el jugador latino estaba subvalorado por su procedencia. La entrevista muestra a un Clemente muy crítico al denunciar el problema racial de la época.

Otro documento interesante que se incluye en Roberto Clemente: El astro boricua es un informe de Branch Rickey, que informa de las habilidades de juego del boricua en 1955. Rickey se conoce como el busca-talentos que reclutó a Jackie Robinson a los Dodgers de Brooklyn, convirtiéndolo en el primer jugador negro en jugar en las Grandes Ligas. La ficha de Rickey indica lo impresionado que estaba el reclutador con la destreza al bate de Clemente, aunque no tanto así con la manera en que corría las bases. Es interesante ver las predicciones del busca-talentos contra lo que luego se convirtió en historia.

El libro es una colección extensa de documentos, fotos y notas periodísticas de las hazañas de Clemente en Puerto Rico. Sin embargo, hubiese sido un acierto incluir alguna intervención de López Vélez que se extendiera más allá de notas al calce o lo escrito al pie de las fotos. Tal vez más anécdotas o historias de esas temporadas servirían para colocar algún contexto a la multitud de textos reproducidos. No obstante, es un libro ideal para amantes del béisbol o para los seguidores de uno de los peloteros más famosos del mundo.

 

Roberto Clemente: El astro boricua

Jorge Fidel López Vélez

Edición de autor, 2019

Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día en diciembre 8 de 2019.

In media res Episodio 8: Ana Teresa Toro

En este episodio converso con Ana Teresa Toro acerca de su nuevo libro Vida, patria y verdad, en la que entrevista al exgobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla. Espero que lo disfruten.